Acerca de bestias

sábado, 3 de diciembre de 2011



Este video que les comparto es un interesante reportaje sobre el maltrato animal y diferentes caras de lo que significa amar a los animales. En él, Fernando Vallejo, escritor colombiano-mexicano, plantea que la pobreza es una de las principales causas del maltrato animal, lo cual es muy lógico: buscar el sustento a través de los animales suele ser un recurso común: la caza ilegal de especies para alimento, la venta de animales, el uso de animales de carga, etc. Recordemos que la pobreza es hermana de la ignorancia la mayoría de las veces. También tocan un punto que en lo particular me he cuestionado. ¿Hasta dónde vale más la vida de un animal que la de un humano? ¿Es justo que algunas personas inviertan tanto en sus mascotas, habiendo niños que mueren de abandono? Para mí es igual de indignante que le compren ropa de miles de dólares a un perro, como el hecho de que le compren ropa de miles de dólares a un niño. 
Para finalizar: los toros. De sobra está explicar mi posición acerca de ese tema, pero es muy ilustrativo ver la reacción de los empleados de la plaza ante unos manifestantes pacíficos. Esa el la cuestión: si no se puede tener compasión por el sufrimiento de un animal, difícilmente se tendrá empatía por  los demás seres humanos. Las bestias, son otras.

Ni un centavo al Teletón!

jueves, 1 de diciembre de 2011

No, no se trata de decir que los CRITs no existen. Ni tampoco que lo chicos rehabilitados no existen. Ni que no existen las personas buenas que creen en esta causa. Se trata de la manera en que lo hacen quienes lo planearon, y su objetivo primordial: el dinero. No les importan los niños, ni tú ni yo. Sólo el dinero.
Para explicar por qué es que no doy al Teletón, les pongo estos monos del Fisgón.







¿Por qué vegana?

Te amo. ¿Te necesito?

martes, 22 de noviembre de 2011


Este "buen fin" fue la primera ocasión en que mi marido viaja y me toca quedarme con el crío en casa. Aunque sólo fueron 4 días y 3 noches, obviamente lo extrañé. Pero ya entrada en esas, aproveché para meterme en su estudio  y hacer un movedero de cosas y limpieza profunda. Mi humilde estudio es un hueco en el pasillo, y tenía un librero y una pequeña mesita, en donde últimamente no cabía ya. Entonces quité el librero y lo metí al estudio del Bern, y me lancé a las segundas a buscar un mueble largo que quedara bien en el espacio. Lo compré y me lo subieron al carro, pero al llegar a la casa el problema era bajarlo! pesaba como mil kilos.
Entonces pensé: ocupo a mi marido. ¿Lo ocupo? A pesar de la prisa, no pude evitar filosofar sobre el tema de las parejas, la dependencia y todo eso. Claro que necesito a mi marido, pero no para que cargue cosas, sino para que me quiera, me haga reír y me acompañe en la vida ¿Las mujeres ocupamos a un hombre para hacer el trabajo rudo? ¿Es indispensable tener un hombre fuerte y hacendoso que nos facilite la vida? ¿Qué de la limpieza del jardín, de podar el árbol, de cambiar las llantas ponchadas? ¿Qué pasa cuando no tienes marido?
Afortunadamente crecí con una súper madre soltera que jamás se detuvo a pensar si necesitaba a un esposo o no para esos asuntos. Siempre la vi usar una pala, un taladro, una brocha, cambiar una llanta, batallando pero sin quejarse demasiado. 
Me dan un poco de pereza las personas a las que se les acaba el mundo ante problemas simples, que pueden resolverse con un poco de creatividad o pidiendo consejos.
¿Que cómo lo resolví? Con una estrategia que ni McGyver! Lo bajé del carro con trabajos. Le pedí a Dante su patineta y entre los dos nos lo llevamos hasta la puerta de la sala, ahí lo bajé y lo empujé hasta su lugar, y me quedé muy feliz y satisfecha, de haber aprendido bien de la máster.

FELINO, postal

viernes, 11 de noviembre de 2011


El IX FeLiNo (Festival de Literatura del Noroeste) ya pasó, Tijuana se quedó en fotos y en recuerdos, pero me traje una lista de conclusiones. Van:
-Tengo un equilibrio muy mariquita. A la primera que me subí al elevador, me entró un mareo que hasta el momento no se me quita.
-El CECUT es un lugar maravilloso. El paraíso de una promotora burócrata como yo.
-Los escritores no son todos divos, bohemios o mamarrachos. Eso me hace muy feliz. Conocí a varios que son, además de buenos escritores, personas sensibles, buena onda y cotorros (de cotorreo, no de soltería).
-La comida gourmet es muy, muy linda. Pero es muy raro encontrar un menú vegetariano que no subestime al vegetariano y no conste de un plato con hojas.
-Mi cerebro no puede procesar más de dos mesas de lectura al hilo.
-La lluvia, definitivamente, no es lo mío.
-La socialización, tampoco.
-A diferencia de los pronósticos generales, no morí de frío.
-Los escritores no existirían sin el café. 
-Ver un pelea de box en un cuarto hotel, seguida de una charla con escritores, una ensalada y una cheve, bien valió la pena de haber sido vergonzosamente ultrajados por los jueces de las vegas.
-Nos urgen una Gandhi y un MixUp en La Paz.
-La gente de Tijuana es muy, muy amable. Lo digo en serio: desde la cajera del súper hasta el taxista, pasando por la señora en la calle, son agradables y sonrientes.
-No hay nada que me moleste más en una mesa de lectura, que un escritor leyendo directamente de la computadora, o peor, de unos apuntes a mano, que no entiende.
-Es padrísimo viajar, pero no cambio mi ciudad, mi familia, mi casa ni mi Grito Colectivo por nada en el mundo.


Jugoadicta

martes, 25 de octubre de 2011



Me acuerdo cuando estando en secundaria me tomé un jugo de naranja y me dio un chorro que resultó un martirio porque es bien sabido cómo son los baños de las secundarias. La verdad, nunca fui de tomar jugos naturales. Supongo porque salía muy caro, y las prisas no daban tiempo de andar desmadrugándose para prepararlos.  Además, se usaban los exprimidores para las naranjas, y los extractores para todo lo demás, y es por eso que un vaso de jugo costaba como el oro: necesitabas 3 betabeles, 1 kilo de zanahoria, 3 naranjas y varias varas de apio para sacar un vasito de "vampiro". 
Tengo más de un mes desayunando religiosamente un licuado. Como base, jugo de toronja, y lo demás son agregados culturales para darle sabor y nutrientes, y todo, licuado (bueno, procesado con mi súper Click and mix). Realmente no me tardo más que unos cinco minutos en hacerlo.
He encontrado en internet miles de recetas de jugos y licuados para curar esto y aquello, pero la verdad es que no es tanto mi interés curar una cosa u otra, yo quiero curármelo todo!. Es broma, afortunadamente no me duele nada por ahora, pero el simple hecho de desayunarme una mezcla de vegetales y frutas frescas me pone de buenas.
Hoy por ejemplo, fue toronja, espinaca, piña, apio y kiwi, pero las posibilidades son infinitas: nopal, manzana, naranja, betabel, zanahoria (rallada, para ayudarle a la licuadora) zarzamoras, fresas, pepino, y cualquier otra fruta que se nos pueda ocurrir. 

Las brujas, de Roald Dahl

miércoles, 5 de octubre de 2011

Terminamos de leer Las Brujas, de Roald Dahl. Dante se ha clavado con algunos libros, pero con ninguno tanto como con este. Esta misma noche, veía una película cuando le dije que era hora de acostarse. Como quería seguir viendo la peli, le dije que la acabara (porque le faltaban como 15 minutos) pero que no le iba a leer. Inmediatamente la apagó y corrió a la cama. Es fabuloso.
A mí me gustaba la película de Las Brujas, a pesar de ser de Disney, pero ahora que leí el libro, compruebo lo que siempre he pensado de la empresa de los "sueños": se empeña en agarrar libros con finales reflexivos, contundentes y geniales, y los cambia para hacerlos "felices" y facilotes. En fin, el libro lo recomiendo muchísimo.

Niños del presente

viernes, 23 de septiembre de 2011


Vamos criando niños fuertes, niños duros. Que no lloren, que no se chiqueen. Vamos llevándolos a pescar, o a cazar. Es más, vamos enseñándoles a disparar y que ellos mismos lo hagan. Luego que quiten las pieles, que recojan la sangre, para que conozcan el camino de la naturaleza al plato. Hagamos que las escuelas sean más enfáticas en mostrarles la supremacía en todos sus niveles: el hombre sobre los demás animales, el varón sobre la mujer, el blanco sobre todos los demás, el rico sobre el pobre. Enseñemos por igual a niños y niñas que un perro amarrado es mejor que no tener un perro. Que los peces se mueren a los días de traerlos a casa, que los ratones y hámsters viven sólo unas semanas, y que los perros y gatos que no sirven se llevan a otra zona de la ciudad para que no vuelvan. Que no tiene nada de malo burlarse del diferente, siempre y cuando no lo golpees, y que no tiene nada de malo golpearlos si los papás estaremos para justificarlos. Mostrémosles la belleza de los autos, el poder del dinero, el placer del alcohol y la comodidad de la iglesia. Vamos llevando a los niños a la plaza de toros para que conozcan lo que es el valor y pierdan cualquier rastro de sensibilidad ante el dolor animal (si es que existe).
Hay que enseñarlos a pelear sin honor, porque deben aprender que no importa el medio, sino conseguir lo que se quiere.

Mandiles?

martes, 6 de septiembre de 2011



Cuando era una mozuela y soñaba con tener hijitos y una linda casa y un marido guapo y brillante, nunca pensé en el otro lado, igualmente bello, pero cansado: limpiar la casa, cocinar, cuidar chamacos, etc. Y es que cuando se es estudiante se puede vivir reciclando pantalones y comiendo chococrispis y cocacola todos los días, pero una vez que tienes hijos, ya no se puede ser tan flexible. Por fortuna, me casé con un tipazo adiestrado en las artes hogareñas, que no espera que su esposa sea una esclava. ¡Qué bárbaro, cómo te ayuda Bernardo! Me han dicho.
Si afán de quitarle el mérito a mi amado Sr. Berns, lo único que puedo decir es: No me ayuda, hace lo que le corresponde. Hoy en día, cuando hombre y mujer tienen que chutarse medio día en una oficina, las tareas de las casa también son compartidas. Yo no quiero que mi esposo "me eche la mano" en la casa, ¡quiero que sepa que también es su responsabilidad! Aunque no hacemos las mismas tareas (la lavadora es mía!!!), hemos llegado a un acuerdo de manera casi natural.
La otra vez, viendo un programa de Diálogos en confianza, de Canal 11, hablaban sobre el tema: en una investigación que hicieron en la UNAM, aplicaron cuestionarios a investigadores de la universidad, la mayoría casados con investigadoras. Les preguntaron si ellos ayudaban en casa. La respuesta: SÍ. Les preguntaron porqué ayudaban: Porque ella lo exige. Les preguntaron si en el caso de que ellas les dejaran de exigir su ayuda, lo harían, y la respuesta fue: POR SUPUESTO QUE NO. No hablaban de jornaleros agrícolas ni de hombres criados en los años 20´s, sino de maestros investigadores, casados con mujeres intelectuales y preparadas. Las cosas aún no son tan parejas para la mayoría, por lo menos no desde la raíz y desde la conciencia. Pero ya llegará el momento en que el dinero sea de los dos, los hijos, responsabilidad de los dos, la estufa, de los dos,  la escoba y el mandil, también.

Sándwich

jueves, 1 de septiembre de 2011



Dos rebanadas de pan bimbo blanco, jamón y queso amarillo, tal vez hagan un sándwich para ti, pero no para mí. Es que desde hace tiempo no concibo un sándwich que no tenga, por lo menos, tomate.
He convertido al emparedado (para variar el vocablo) en una comida completa, sobre todo porque el crío desayuna eso casi siempre en la escuela. Comparto con ustedes algunas de las variantes deliciosas de sandwichitos, con la aclaración que nunca compro pan bimbo, ni en defensa propia. Compramos un pan de centeno que hacen en la región, que no tiene conservadores y sabe riquísimo.
-Hummus, lechuga, y aceitunas
-Frijoles refritos, tocino vegetal y champiñones, obvio, con espinacas y tomate
-Lechuga, tomate, pepino, aceituna negra, zanahoria rayada, betabel y pimiento, con vinagreta dulce
-Frijol con chorizo de soya con champiñones en escabeche



Animales o comida

domingo, 26 de junio de 2011



¿Quién soy yo, o qué autoridad tengo para decidir qué animales son dignos de ser amados y cuáles deben morir para satisfacer mis antojos?
¿Quién, para ver a unos animales como miembros de la familia, y a otros como objetos, como "recursos naturales" al servicio del ser humano voraz?

lo que es mío me toca y lo tomo

miércoles, 22 de junio de 2011


No soy nadie para intentar aleccionar o influir en los otros. No tengo la verdad, ni siquiera a medias, ni la experiencia de vida mínima como para aconsejar a nadie. Pero igual tengo mi blog y opino, porque es el medio que tengo a la mano. 
Amo mi país, amo mi estado y mi ciudad. Amo profundamente mis círculo social y a mi familia, con sus costumbres y tradiciones, con la disciplina militar inculcada por mi abuelo que nos llevaba caminando a la playa tempranito " a nadar un rato" y de regreso.
Me gustan las tradiciones paceñas como sentarse en las banquetas a platicar, o las carnes asadas, aunque soy vegana. Sin embargo, creo que hay algo que nos falta: conciencia.  Darnos cuenta de que las cosas están de una manera por inercia, por un sistema que evidentemente no funciona, y porque lo permitimos. Porque no somos libres, siempre estamos amarrados a algo: el dinero, el trabajo, las apariencias, la religión. y me atrevo a decir que todos estamos atados al menos a alguna de las cosas anteriores, aunque no nos demos cuenta. Y entonces nos dedicamos a tratar de desprendernos, y como no podemos, pues tal vez a evadirnos con otras ataduras, como el alcohol (ojo: no soy moralina ni abstemia, pero la cheve es igual de demandante, celosa y posesiva que una novia sicópata). 
Pues bien, vuelvo a la conciencia: en el momento en que me paro derecha y digo: qué madres, el gobierno no es el dueño del país, los gobernantes son empleados de todos nosotros, me cae un poco el veinte. Pago impuestos, y a veces hasta voto, entonces, ¿Por qué no puedo exigir que me cumplan? Pero esperen... sí puedo. Voy a usar los espacios públicos y los edificios públicos y los recursos públicos para llevar a cabo mis proyectos, sin que me digan cómo hacerlos porque para eso yo averiguaré, organizaré y presentaré mis ideas de tal manera que no haya duda de que no solo hay voluntad, sino conocimiento de causa. ¿Y porqué no voy a pedir una beca artística, si el dinero público sale de mi bolsillo? Todos pagamos luz, agua, impuestos hasta por respirar, con salarios de risa, y no sólo el gobierno se mantiene a costa nuestra, también las compañías de comida, telefónicas, de cerveza, refresqueras, etc. y a esas no les tenemos tanta tirria, y no pensamos que también nos gobiernan y controlan, y también son impuestas, y son primas hermanas del gobierno. 
Vamos exigiendo lo que nos toca, vamos pidiendo respuestas, vamos haciendo social lo que por mucho tiempo era casi casi particular, o de un círculo muy pequeño, y haciendo el trabajo que ellos no hacen porque sabemos que se necesita.
Bueno, eso digo yo, no hagan mucho caso.

Aprender

domingo, 5 de junio de 2011

Sí, lo sé, sigo atravesando una etapa reflexiva que quizás se deba a que ya está próximo mi cumpleaños 32. Pensando, me di cuenta de que hay muchas cosas que uno no comprende cuando es niño o adolescente, pero de adulto cae el veinte y es entonces, sobre todo cuando somos padres, que decimos Ahora entiendo...
Dante es pequeño pero ya entró en la edad en la que ya no es sólo cuidar a los hijos, sino educarlos, enseñarles a vivir y ser buenas personas. Algo me ha quedado claro desde que mi hijo entró al preescolar: no quiero un niño excelente, no me interesa que hable 3 idiomas o que sepa las capitales de memoria; no me interesa tampoco, que sea el mejor deportista para poder presumir sus medallas con las visitas; no quiero siquiera un niño tan educado que salude de beso a todas las conocidas de manera voluntaria y espontánea. Sólo quiero un hijo feliz, capaz de disfrutar los logros y recibir con responsabilidad los fracasos, un niño que sea capaz de sentir empatía por los demás, sin que el afán de ser el mejor lo convierta en alguien frío y egoísta.
Pues bien, haré el intento como lo hizo mi madre, y haré enfadar a Dante (como en muchas ocasiones me hizo enojar mi madre). Para eso, me he dado a la tarea de recopilar las enseñanzas que más recuerdo de mi infancia y adolescencia:
1-Todos los niños, sin excepción, tienen que ser mandaderos de la familia. Respetar las jerarquías es importante: el abuelo dice: hay que comprar las tortillas. El tío mayor le dice al que sigue, y éste al que le sigue, y así, hasta llegar al menor de la familia con edad suficiente para lanzarse a la tortillería.
2-Hay cosas que no se aprenden bien si no es de niños. Nadar, andar en bici, perder, ser generosos.
3-El peor error de un padre: llevar a sus hijos a todos lados. Aprender a usar el transporte público es vital, en primer lugar, porque te ubica en la tierra, en segundo, porque a la larga será imposible dejar de ser chofer de nuestros hijos.
4-A todos nos gustaría haber vivido sin restricciones económicas, y nos gustaría darle a nuestros hijos lo que no tuvimos, pero algunos sacrificios, desde mi punto de vista, son contraproducentes. Tendrás lo que tus padres pueden darte, y no más. Dejar la mitad de la quincena en una escuela privada sólo para que el niño hable dos idiomas y reciba clases de yoga me parece más esnobismo o miedo a ser juzgados por la sociedad, que un deseo auténtico por darles lo mejor. Una humilde escuela pública puede no ser tan mala cuando es lo que se ajusta al presupuesto. 
5-Un castigo es un castigo y no hay vuelta de hoja. Recuerdo haber pasado tardes llorando por estar castigada y no poder ir a una tardeada de la secundaria, con boleto en mano, por haber sacado malas calificaciones.
Seguramente hay muchas cosas que se me han pasado esta vez y que recordaré más tarde.
Hijo mío, algún día lo entenderás.

Cosas de la madurez

lunes, 30 de mayo de 2011


Quiero escribir tantas cosas y nada me sale hoy. Supongo que es normal. Mi cerebro no está bloqueado, está, digamos, atascado con tanta cosa que me ocupa. Estoy creciendo y la vida me cambia y me convierto en adulta de a de veras. Trabajar en la oficina, cocinar, limpiar, tejer por pedido, escribir, preparar talleres, el trabajo en el colectivo, ser mamá y a veces una buena esposa. Cada cosa sin descuidar las otras. Es agotador. Realmente agotador. Pero no queda más que el trabajo. Y no sólo porque algunas de esas cosas significan una entrada extra con la que me puedo comprar cosas que me sirven para hacer las cosas que me gustan, sino por eso mismo: porque todo lo anterior me gusta. Tener la casa en orden, un chamaco feliz, un grupo de amigos cultureros que igual sacrifican su tiempo libre en chamba sin paga, dar talleres...
Ya no tengo tiempo de tirar la hueva como antes, pero tampoco tengo ganas de hacerlo. En fin, creo que son cosas de la edad. Nada más falta que se me empiecen a notar las canas y Juan Ferrara o Bertín Osborne (oh dios, Osborne No!) me parezcan atractivos.

La mamá y el bebé

martes, 10 de mayo de 2011

Me hice una prueba de embarazo en el baño de la oficina, y saliendo le dije a Bernardo, que sí, que íbamos a tener un bebé. No lloré, ni me asusté, ni (debo aceptarlo) me puse loca de alegría. Pasé el embarazo llorando con un novio al que no conocía bien, y triste porque no tenía dinero para comprarme ropa de maternidad. Cuando Dante nació alguien olvidó decirle que esa persona que tenía al lado no era una máquina de dar leche y me convertí en una vaca cuyo becerro no soltaba ni un momento. Yo renegaba y me quejaba porque no podía dar un paso sin que el crío llorara y quisiera comer.
Pero un buen día, ese pequeño empezó a carcajearse y a imitar la mímica de las canciones tontas que yo le cantaba con sus manitas, aprendió a hablar muy pronto, y todo se volvió muy sencillo. Cualquier problema lo podía solucionar hablando con él, porque tenía una capacidad de comprensión sorprendente.
Por cuestiones de trabajo tuvo que ir con nosotros a todos lados, y aún siendo un bebé cooperó como un campeón, aprendió a jugar siempre donde mamá lo viera aunque estuviera ocupada, a dormirse a sus horas, estuviera donde estuviera, así fuera en un sleeping dentro de un camión de sonido, junto a un templete con un grupo de death metal tocando; a hacer pipí en los lugares menos imaginados, a comer de un tupper cuando se requería, a estarse quietecito en la oficina, a hablar bajito en los eventos, a entretenerse con la compu en las reuniones, a ser vegetariano en casa, sin quejarse.
Es fácil ser mamá con un pequeño así.

Iron woman

Esta es la historia de una mujer que a los 18 años quedó embarazada, y a los 5 meses de tener a su hija, quedó huérfana de madre. Tuvo que trabajar y aunque intentó hacer una carrera, no pudo, aunque era muy inteligente y le echaba ganas. Aún así,  fue una mamá cariñosa, divertida, y llena de una energía inexplicable. quince años después, al final de un corto matrimonio complicado volvió a quedar embarazada. Si en el primer embarazo la edad era prematura, para el segundo, se sentía demasiado mayor, aunque no lo era. Y tuvo a su bebé y todo fue mucho más difícil porque lo que no te preocupa a los 19 años, a los 30 te aterra. Porque tenía que trabajar todo el día para poder mantener a sus dos hijos y porque sentía que aún le faltaban cosas por hacer. Así que ya siendo una joven abuela, decidió que entraría a la escuela por las mañanas, trabajaría en las tardes y los sábados, y las noches y los domingos los dedicaría a hacer tareas, limpiar la casa, lavar ropa y pasar tiempo con su hijo menor, y lo hizo. 
Iron woman (llamada secretamente por su yerno) puede desyerbar un patio, cocinar una olla de pozole, hacer pasteles, preparar clases, desponchar una llanta, despertarse a las 3 de la mañana a barrer, subir un cerro, coser unos pants, bordar, pintar su casa, cuidar a su nieto durante días y tener a un hijo adolescente inseparable.
Es una historia que he contado mil veces, lo sé, pero no importa. Cada vez que lo hago descubro motivos nuevos, explicación a cosas que no comprendía y moralejas que trato de aplicar para poder hacer yo misma la saga de la historia.

Galeano, para qué quiero un dios?

domingo, 1 de mayo de 2011

Mientras más vieja me hago, y mientras más escucho/leo a Galeano, más difícil se me hace pensar en las divinidades. El hombre que hace de sus pensamientos poesía, es la única prueba que necesito para tener fe en el hombre.

¿Aves de adorno?

miércoles, 20 de abril de 2011


Buscando cómo hacer un comedero para pájaros, me encontré con un sitio de tips de jardinería que tenía en su "menú" Cómo elegir jaulas para aves de adorno. ¿Animales que sirven para adornar las casas? Me parece tristísimo que haya personas incapaces de ver a los animales como seres vivos, y que pueden utilizarlos como objetos. Entiendo que es algo que se aprende desde niños, en casa, como las vecinitas, que han tenido pájaros, perros, hamsters y más perros que les duran, algunos meses, otros, sólo unos días, y se les mueren, y les vuelven a comprar otros. ¿Cómo va un niño a entender que los animales no son juguetes, si no los acostumbran a  cuidarlos y porqué no, a llorarlos cuando se mueren?  Cómo, si los peces, ratones, periquitos, están en vitrinas en un puesto junto a otros "productos" en un tianguis o una plaza comercial; si en la escuela nos enseñan que los animales son recursos naturales igual que el petróleo o los metales. 
Pues buscaba yo cómo hacer un comedero porque me encantan los pintillos y otros pájaros que llegan a mi casa, y no los enjaularía, pero me encanta la idea de que nos visiten más seguido. Si funciona les contaré.

Libros libros libros

sábado, 16 de abril de 2011

Después de leer La sangre erguida, moría por empezar Fruta Verde. No es sólo que Serna es mi escritor favorito en el presente, sino que en un taller que vino a dar alguien le preguntó si tenía alguna novela consentida o a la que le tuviera un cariño especial, y él respondió precisamente que ésta, porque ser una novela en la que había exteriorizado algunas cuestiones personales, más que en cualquier otro libro. Eso me dejó con la cosita de leerla. Estoy consciente de que un libro es bueno o no, por sí mismo, pero tener referentes de boca del autor, le imprime un toquecillo de morbo y de empatía por un texto que encierra misterios escritos por alguien de carne y hueso.
Fruta Verde es la historia de Germán Lugo, un joven escritor, Paula Recillas, su madre, mujer moralina y totalmente abocada a cuidar las apariencias, y Mauro Llamas, un dramaturgo homosexual que hace todo por conquistar a Germán. Pues bien, Serna logra fascinarme una vez más, con sus personajes bien dibujados, dotados de vida, voz y manías propias, sus historias facturadas con el colmillo de un buen escritor y las escenas que puede uno imaginar con sus sonidos, olores, humores y adornos.
Es la novela que me gusta: que me cuente cosas sobre personajes que tienen pensamientos y sentimientos, no la novela que cuente un pensamiento tras otro, con el pretexto de algún personaje.

Después de Fruta Verde empecé a leer Tristessa, de Kerouac. Nunca lo había leído y tenía ganas, así que le entré, pero no la acabé. Me dio un poco de pereza, porque no pasaba nada. Soy de la clase de personas con déficit de atención, que si no llegan rápido a un punto, se pierde y se desespera. Sé que Kerouac forma parte de una corriente con características muy específicas, y que hay que entenderlo, pero a mí me dio pereza. Un hombre patético narrando lo patética que es la Ciudad de México (o la ciudad que él percibía en su loquera) que está enamorado de una prostituta a la que nunca pudo tocar por su Budismo Zen, y que curaba sus males con Whiskey y morfina. Pues casi la acabo para ver qué rayos iba a pasar, si es que realmente iba a pasar algo, pero fuimos al Dax y compré tres libros que le quitaron su posición en la lista de espera de lecturas: Pigtopía, de Kitty Fitzgerald, Los Hechos de Phillip Roth y Preludio a la Fundación, de Asimov.  

¿Dónde lo pongo, señor?

jueves, 31 de marzo de 2011


¿Qué se hace con una novela que no gana concursos
 porque no tiene buen nivel,
pero que aún así te gusta,
pero que ya no tienes ganas de tallerear ni pulir?
Se tira a la papelera, supongo... 

De bienes materiales

viernes, 25 de marzo de 2011


Hace meses nos dimos cuenta de que las llantas delanteras del carro estaban a punto de tronar. Así que empezamos a buscar llantas (usadas, por supuesto) para cambiarlas. Pues Bernardo no encontraba, hasta que un día ya estaban en las últimas y nos aventamos una peregrinación por las llanteras, hasta que a la cuarta encontramos. Resulta que son llantas que traen del otro lado (USA), pero ahora está prohibido, por eso tardan más en llegar "de contrabando". Ahora sí que la están haciendo buena. Tendremos que comprar nuevas o andar a pie. ¿Qué sigue? ¿Prohibir las cosas de segunda? Los que estamos en el escalón del medio y para abajo, simplemente estamos siendo orillados al consumo, a gastar el dinero que no tenemos. 
No tengo nada en contra de los ricos. Es sólo que me parece que no es una ley de vida que unos tengan de más y otros no tengan nada. Yo no me quejo: nada me falta. Pero no es porque tenga la solvencia para comprar todo, sino porque hace mucho tiempo que perdí el pudor estúpido de comprar todo nuevo.
Mi casa está amueblada, casi por completo, con muebles heredados. El 90% de mi ropa es de segunda o igual, heredada. No vamos al cine (Bern y yo, sin Dante) desde el 2008, porque cuando hay dinero es para llevar al crío. No vamos a restaurantes, no nos damos el lujo de comprar ropa para ocasiones especiales y mi carro no llega a la playa sin vomitar el aceite. Y nuestros sueldos son, relativamente, decentes, y nomás tenemos un niño. No me explico cómo le hacen los que ganan menos y tienen dos o tres hijos. Todos queremos tener lo necesario para estar felices y cómodos, muchos lo merecen, otros no tienen la educación ni la guía de una familia cariñosa y se van por el camino rápido (que no siempre el más fácil), pero igual tenían derecho de nacer con la garantía de una vida segura y feliz.
¿Qué nos queda? Trabajar, intercambiar, hacerlo uno mismo, utilizar las cosas mientras nos sirvan, y cuando no, transformarlas o regalarlas. Y aguantar.

NO soy de la vela pertpetua

lunes, 21 de marzo de 2011

El viernes pasado hubo kermess en la escuela de Dante, y se presentaron varios grupos bailando, como es costumbre.  Un grupo de 5to o 4to bailó la canción de "El botecito", que es la del video que pongo abajo. Las niñas se veían muy monas con sus camisas a cuadros amarradas en la cintura y sus levis, pero no me gustó mucho la elección de la canción. A riesgo de sonar como moralista o anticuada o asustadiza, debo decir que nuestro país está social y culturalmente en decadencia, como para todavía fomentarlo en las escuelas. En serio, me encanta ver a los chicos bailando, pero hay tanta música, que se puede escoger algo con contenido menos, cómo decirlo, vulgar.
La canción no es grosera, eso lo aclaro, ni es tan horrenda como un reggaetón, pero eso de que "el botecito es para que lo gocen los humanos"?
Sé que es una canción light comparada con lo que los niños escuchan ahora ("Ando bien pedo, bien loco"), pero creo que el deber de un maestro es brindar a los alumnos opciones diferentes a lo que ven, leen (leen?), escuchan y hacen en casa. 
Es un poco lo que sucede con un promotor cultural, cuyo deber es crear y difundir alternativas a la "cultura" de las masas. De hecho, me parece que un promotor, sobre todo el que trabaja con niños, debería estar consciente de que es necesario mostrar otros escenarios, y con mayor razón a los niños o jóvenes cuyo su ambiente cotidiano está influido por la violencia, el alcohol, las drogas o el machismo. Creo que la música, la literatura, las artes plásticas y el cine son excelentes para lograrlo. 
En fin. Vuelvo a jurar que no soy asustadiza, de hecho, la rolita es pegajosísima.

Plato especial para la señora quejosa, por favor

sábado, 12 de marzo de 2011

No te creas: sí me da penita a veces. Me gusta llamar la atención y todo, pero tampoco me gusta angustiar a los anfitriones. Y es que ser vegana me ha limitado mucho mi vida social, junto con mi menú. En casa no tengo bronca, pero fuera de mi santuario casi monástico,  no tengo muchas opciones. Por ahí me encontré unos panes integrales sin huevo, y no me fallan los elotes con puro limón y chile, pero lo que es comida... En carnaval, como a los muchachos les llevaban cena, yo me compré un Subway sin mayo ni queso, y estaba muy decente, pero la neta me duele un poco el codo pagar 50 pesos por un pan con algunas verduras. Pero bueno, a eso ya me he acostumbrado, y me gusta, mi cuerpo empieza a desinflarse, y gasto mucho menos en chucherías. El verdadero problema es cuando se trata de convivir. En el after de un evento llevaron pizza y ni modo de quitarle el queso, me salvó que un buen amigo llevó sushi y me preparó un rollo especial vegano, que si no, me quedo como perro de taquería con mala suerte. Ayer fuimos a comer con los de la oficina y era un menú para todos: sopa de tortilla y arracheras como plato fuerte. Otro amigo pidió por anticipado un plato sin nada animal para mí. No comí sopa porque seguro tenía consomé de pollo y también tenía queso, aunque olía delicioso. El postre, para mi desgracia, era una rebanada jumbo de flan bañado con jarabe de chocolate, que por obvias razones, tampoco probé. Sentada entre todos, comiendo mi plato especial, blanco de las burlas, me sentí como apestada, como paria, pero también agradecida con el gesto de preocupación de mi compañero.
En fin. Una vez decidido no hay vuelta atrás, el veganismo no es una dieta, es un estilo de vida que también tiene sus detallitos grises.

4 años vegetariana!!!

viernes, 18 de febrero de 2011


Cuatro años de aquel buen día que decidí no alimentarme más de muerte, y me siento mejor que nunca!!!




Mis días de San Valentín

domingo, 13 de febrero de 2011


He pasado tantos, y todos tan distintos... tengo recuerdos de San Valentín de acuerdo a las etapas de mi vida:
-En la primaria, comprando cajitas de chocolates baratos en forma de corazón, para "el amigo secreto"
-Dando y recibiendo cartitas y dibujos tipo: "dos ositos en la nieve no se pueden resbalar, dos amigos que se quieren no se pueden olvidar", con un corazón cruzado por una flecha y gotitas de sangre cayendo en una copa (¿WTF?)
-Mi madre me regalaba tarjetas con corazones.
-Tratando todo el tiempo de sacarle la vuelta a los odiosos intercambios de regalos del grupo.
-En la secundaria, en las tardeadas del Extasis o el Okey viendo como los niños que me gustaban bailaban baladas con otras niñas. Tomando, uno tras otro, vasos de soda.
-En la prepa, oyendo los especiales de Superestéreo, donde pasaban puras baladas, llorando a moco tendido con cada canción. Siempre he sido cursi.
-Alguna vez tuve novio en esas fechas, alguna vez recibí algún peluche, pero por lo general, lo que recibí eran paletitas o flores de amigas piadosas.
-Ya en la uni y después de eso, no recuerdo que ese día haya significado mucho.
-Ahora, lo único que espero el 14 de febrero es que ya llegue el 15 y me paguen.

Me salio lo Daria. Lo siento.


Recomendaciones

martes, 8 de febrero de 2011

Desde hace mucho he tenido ganas de hacer reseñas de películas o libros, pero por una u otra cosa, no lo había hecho. Pues este año lo empecé con muchas ganas de leer y ver pelis, y de compartirlas, así que les platicaré sobre algunas cosas de lo que he visto/leído en lo que va del año.


Libros:

 -La Sangre erguida/Enrique Serna, 2010
Para mi gusto, el mejor escritor mexicano actual. Este libro es la historia de tres personajes de distintas nacionalidades, que coinciden en Barcelona, movidos por sus miembros masculinos. Llena de humor, con una trama bien llevada y un final sorpresivo, fue una muy grata experiencia. La mayor cualidad de la novela es la capacidad de Serna para “hablar” como tres hombres diferentes, con los modismos de sus países y las características de cada cultura.



-Leopardo al sol/Laura Restrepo, 1993
A mí la Restrepo me ganó con Delirio, así que no podía perder la oportunidad de leer Leopardo al sol, y me gusto tanto o más que la anterior. Movida por el morbo, la situación actual, y el haber visto “Sin senos no hay paraíso”, me interesan las historias del narco. Pero la realidad supera a la ficción en crudeza, y mi estómago y corazón débiles no me permiten enterarme de cosas demasiado rudas,  y Restrepo logra presentarnos a una familia de narcos colombianos con todos sus matices, su lado humano y el monstruoso, sus gustos y sus reglas, todo narrado con tintes poéticos y con mucho humor. Me gustó mucho.



-La isla de la Pasión/Laura Restrepo, 1989
Si no hubiera sabido de qué se trataba, jamás se me habría antojado leer una novela con ese título, pero la novela está basada en la historia real de la isla de Clipperton, que en tiempos de Porfirio Díaz envió a un grupo de soldados y sus familias, bajo las órdenes de Ramón Arnaud, para defenderla de una invasión francesa, y los dejaron abandonados a su suerte. La isla, cuya vegetación se limitaba a trece palmeras que un alemán sembró, era un pedazo de roca y coral en el que la naturaleza había marcado que el hombre no sería bien recibido. Muy emocionante e ilustrativa.



Películas:

-El sur de la frontera/Oliver Stone-USA, 2009
Un alentador documental que nos muestra que una gran parte de Sudamérica está despertando, movidos por las ganas de que el pueblo sea quien reciba los beneficios, y motivados por la figura del Comandante Hugo Chávez. La recomiendo muchísimo. Lloré y me emocioné mucho.



-Las doce sillas/Tomás Gutiérrez Alea, Cuba, 1962
Una comedia buenísima, basada en una novela rusa, que de paso muestra una cara (no muy comentada por los gringos) de la Revolución Cubana.





¿Quieres ser una gallina ponedora?

domingo, 30 de enero de 2011

Animal Visuals creo este video interactivo para vivir en carne propia lo que viven millones de gallinas, sólo para que puedas desayunarte un omelet, comer tus galletas o tu mayonesa.

Diferencias entre vegetariano y vegano

viernes, 28 de enero de 2011

"huevos revueltos" receta abajo

Hace poco puse en el facebook que aunque no soy vegana, dejé de ser ovolactovegetariana y me he convertido en vegetariana a secas, y alguien me preguntó si no era lo mismo que vegana. Explico la diferencia:

  • Vegetariano es quien no come alimentos de origen animal: carnes, aves, pescados ni mariscos, huevo, leche ni queso.
  • Vegana es la persona que además de llevar una dieta 100% vegetariana NO CONSUME NI UTILIZA NINGÚN PRODUCTO DE ORIGEN ANIMAL. Entiéndase por eso: miel, gelatina, lana, seda, cuero, suplementos alimenticios que provengan de animales. Tampoco consume ningún producto que conlleve directamente sufrimiento animal: medicamentos, cosméticos o cualquier otro tipo que hayan sido probados en animales.
A mí me falta para llegar al estilo de vida vegano, pero por lo pronto cambié mi menú. Que qué voy a comer ahora??? Ejemplos:
Hoy desayuné sandwich de tocino vegetal, sin mayonesa pero con mucha mostaza, espinaca y tomate. Comí "huevos revueltos" (tofu preparado con verduras) y tortilluca de maíz.Cené cereal vegano con leche de soya.
Ah, lo olvidaba: a media mañana me comí una concha de el "Quinto sol", integral y sin huevo!

Me siento muy feliz. Es como vencer una parte de mí que me dominaba: galletas y panecitos industrializados, chocolate, mayonesa, quesadillas, huevo, mayonesa, pastas con cremas, mayonesa, tortilla de harina comprada, mayonesa...

Concurso de cuento de terror y minificción "El Grito"

domingo, 23 de enero de 2011


CIERRA EL 04 DE FEBRERO.
 ¡Hay que ponerse las pilas!

Transparente

miércoles, 19 de enero de 2011


Dalí se vio esa mañana, y pensó que el hecho de verse pálida se debía a la mala noche que había pasado. Cepilló su cabello pero de ninguna manera lograba acomodarlo para llevarlo suelto a la oficina. Una trenza otra vez, pensó, y le pareció un peinado demasiado común para la blusa nueva que pensaba ponerse, así que la guardó en el clóset y escogió una más informal. Cuento esto como si fuera algo inusual, pero en realidad era una escena que se había repetido frecuentemente los últimos meses. De hecho, la blusa, -roja, y algo escotada- la había comprado para usarla el día de San Valentín, y al paso que iba la acabaría estrenando el día de las madres, cuando fueran, como cada año, al restaurante chino.
El ingeniero la recibió con la noticia de que en su escritorio le esperaba una computadora nueva, acabadita de desempacar. Habían sido premiados por ser uno de los departamentos con mayor puntuación en eficiencia, y de las tres máquinas que les habían dado, le tocó una, porque la que tenía todavía usaba  Windows 98 y no tenía ni puertos usb, vaya, que todavía tenía unidad para disquete. Dalí agradeció la buena voluntad y fingió estar muy emocionada, pero no era así. Sintió algo de culpa, después de todo, se la podían haber dado a cualquiera, las computadoras de todos estaban igual de viejas.
Silvita le dijo que últimamente la veía rara, Eugenio agregó que estaba amarilla y Rubén, como siempre, que lucía muy guapa, pero no lo había sentido muy sincero. Entró al baño, incómoda por los comentarios, a darse una manita de gato. Estaba bien peinada, no se veía mal, pero sí se notó extraña. Era algo en su piel, un color blacuzco, a pesar de que ella era morena. Se arrepintió de no llevar consigo su neceser para ponerse un poco de rubor.
Las tres de la tarde suele ser una pésima hora para manejar, pero algo tan inevitable como la salida del sol. Prendió el radio y cambió varias veces la estación antes de apagarlo. Entre sus reglas inviolables tenía la de nunca usar el celular mientras conducía, pero era demasiada la ansiedad por revisar si estaba prendido y si el volumen del timbre funcionaba como debía. Todo en orden: simplemente nadie la llamaba. Ismael menos que nadie, la filosofía de que “para qué llamadas y mensajes innecesarios, si te veo cada dos días” la desesperanzaba. Y la hartaba, o estaba muy cerca de hartarla. Quería ser sorprendida por una llamada espontánea, sin razón alguna, sólo para platicar. O un mensaje bobo como un “TQM” o de perdida un carita feliz de dos puntos y paréntesis. Pero nada de eso era del estilo de Ismael. Nada que tuviera que ver con rosas o chocolates o regalitos, todas esas cursilerías que sus compañeras de oficina tanto le presumían. Encendió la radio de nuevo y escuchó a José José terminar de cantar “Te quiero tal como eres tú”, y sonrió por la casualidad. La suerte estuvo de su lado y le tocaron casi todos los semáforos en verde. No le estaba yendo mal, de hecho le iba bien, pero igual tenía una sensación de amargura que no podía quitarse con buenos pensamientos ni con la barra de chocolate que llevaba en la bolsa.
Peló una naranja y se recostó a ver la tele. Tenía tanta flojera que planeaba quedarse en casa toda la tarde, así que mandó un mensaje: tengo mucho trabajo, nos vemos otro día, a su madre y a Ismael. Ninguno de los dos le respondió. ¿Acaso les daba igual verla o no? ¿o es que no habían notado que llevaban por lo menos una semana sin saber de ella? Su “ley del hielo” le había salido contraproducente. Hacía siete días se decidió a dejar de buscarlos, a esperar a que ellos la extrañaran y se dieran cuenta de que algo le estaba molestando, pero parecía estarles ahorrando la pena de ignorarla.
Su mejor amiga se llamaba Susana, su segunda mejor amiga, María Fernanda. ¿Porqué su mamá tuvo que ponerle Dalí? ¿Por qué no Claudia o Alejandra? Estaba bien admirar al artista, pero llevar como nombre su apellido era excesivo. Tal vez llevaba a cuesta las frustraciones y deseos de su madre. Tal vez aquella no tenía un buen nombre y escogió el primero que se le vino a la mente. La naranja estaba dulce y jugosa. Decidió terminar de disfrutarla y dejar para otro momento su amargura y sus reclamaciones.
Los siguientes tres días pasaron sin sorpresas y sin visitas, pero con paz. Dalí se negó a responder mensajes y llamadas, y sólo platicaba con quien se le antojaba y de lo que se le antojaba. Se entretenía platicando con Rubén, que como siempre había estado enamorado de ella, le festejaba cada cosa que hiciera y halagaba su peinado, su ropa y sus frases “ocurrentes”. Silvia se había puesto pesada con eso de que la notaba demacrada y paliducha, y la tuvo que excluir de su nueva y selecta lista de amistades. Pero muy en el fondo y aunque no quería admitirlo, su compañera tenía razón. Su maquillaje líquido ya no correspondía al tono de su piel porque ahora estaba mucho más claro. Las venas se le notaban, azulísimas, en las manos, el cuello y los pies.
Tirada sobre su cama, recordó aquel cuento que venía en su libro de primaria, y que tantas veces había leído: El leve Pedro, el que se fue haciendo cada vez más ligero, hasta que se lo llevó el viento. Ella no se sentía más ligera, al contrario, le pesaban las piernas y la cabeza, como si llevara plomo y por eso le daba tanta flojera hacer cualquier cosa. Incluso pintarse las uñas. Levantó la mano para vérselas, y se llevó el susto de su vida. Podía ver la luz del foco a través de su mano. Se transparentaba y no tenía idea si su situación sería temporal o definitiva o si un buen día se pararía frente al espejo y no podría verse.
Buenos días paliducha, le dijo Silvia, sin voltearla a ver. Rubén pasó de largo hasta su escritorio. El ingeniero no la llamó en toda la mañana así que no casi no tuvo trabajo. Dalí pasó la mañana metida en internet. Vio los videos más populares, de los que había escuchado tanto pero que no había visto; revisó las fotos de sus amigos en Facebook y disfrutó poniéndose al día en sus vidas. Consultó su tarot en línea, escribió un correo a Ismael en donde le explicaba que lo quería mucho pero que ya no pensaba seguir con él. También le escribió a su madre para pedirle perdón por ser tan egoísta e incomprensiva, y le prometió invitarla a comer en la quincena.
Regresó a su casa con ánimo, y el camino se le hizo corto tarareando las canciones del radio. Pasó a comprar una pizza grande para ella sola, y unas cervezas, que disfrutó mientras veía la telenovela de la tarde. No quería contarle a nadie sobre lo que le estaba ocurriendo, mucho menos consultarlo con un médico porque no estaba enferma, de hecho se sentía de lujo.
Se acostó temprano porque la cerveza le dio sueño. Se quitó la ropa para sentir el satín de las sábanas acariciando su piel. Cuando Dalí se quedó dormida, ya se podía ver el estampado de flores de la sábana a través de su delgada y transparente piel.

Un poco de confusión

miércoles, 12 de enero de 2011



-Mamá, esa guardería que abrieron es del DIF
-No, hijo, no es del DIF
-Sí. Ahí decía: INSTITUTO GENERAL ELECTORAL
-Ah, si?
-Sí, o sea, de la Secretaría de Salud, pues. (Y señaló el logo de "Vivir Mejor" en un letrero!)

Ya basta de sangre!

domingo, 9 de enero de 2011

Esta es la consigna para manifestarnos mañana 10 de enero con pancartas o cartulinas, y para llenar el Twitter de Calderón con #BASTADESANGRE, en protesta (o súplica) por la violencia incontrolable que gobierna en nuestro país.
Yo creo que la sangre que se derrama es roja en todos lados, así que yo agregaría:

¡Basta de sangre de ciudadanos inocentes en nuestras calles!
¡Basta de sangre de "delincuentes" inocentes!
¡Basta de sangre de civiles inocentes en las guerras!
¡Basta de sangre de soldados en las guerras!
¡Basta de sangre en las plazas de toros!
¡Basta de sangre en los mataderos, en los refrigeradores y en los platos!

Lectura en voz alta

miércoles, 5 de enero de 2011


Lo mejor de haber conocido a Enrique Serna en persona, es que ahora que estoy leyendo La sangre Erguida, siento que escucho su voz, como si él mismo la estuviera leyendo en voz alta.  No, no es que me haya enamorado del señor, que dicho sea de paso, es bastante atractivo, interesante, simpático y sencillo, sino que me pareció que sus textos son de lo más transparentes y honestos. Lo conocí en un taller de tres días, y resultó ser una persona muy accesible, muy alejada de la pose del escritor de saco y puro, de esos que hablan y escriben para los eruditos y sus compadres. Y así son los textos que he leído de él. Ricos en su lenguaje, pero comprensibles para cualquiera; una narración fluida, muy amenos, divertidos. 
Esta novela, que por cierto me regaló el buen Bern en navidad porque sabía que yo moría por tenerla, pinta muy bien, aunque sólo llevo una cuarta parte leída. En cuanto la termine les contaré el final. Estoy bromeando. Sólo les diré que me pareció.
 
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