Las horas pantalla

domingo, 29 de agosto de 2010


Esta vida. Tanta cosa y tan poco tiempo.
No. Tantos canales, tantas películas, tantas páginas web, y tan poco tiempo.
Amo a mi compu y amo el internet y todo lo que puedo hacer gracias a él, pero últimamente he andado un poco peleada con ellos. Hoy me di cuenta de que son inocentes de toda culpa: la única culpable soy yo, y todos los que dejamos nuestra vida aprehendiendo cosas innecesarias.
El trabajo, los proyectos personales, la búsqueda de información y el entretenimiento, nos quitan valiosas horas de nuestra vida.
La televisión, sea del contenido que sea, sustituye nuestras charlas de sobremesa y nuestras "buenas noches".
Si a eso le sumas videojuegos, estamos fritos.
¿Como para qué debo pasar mi tiempo buscando recetas de cocina, si al final siempre preparo lo mismo, porque no tengo tiempo? Además, comemos tan de prisa, que no tenemos tiempo de decir "¿esto es nuevo, eh? Está rico ¿cómo lo preparaste?
¿Para qué estar enterados de cada noticia mundial, si no sabemos ni siquiera lo que pasó en el día de las personas que viven con nosotros?
Creo que es un buen ejercicio sacar la cuenta de nuestro tiempo pantalla diario, comparado con el que le dedicamos a nuestras parejas, hijos, familiares, mascotas, jardines, etc.
O mejor no, qué susto.

Dantito hijo mío

jueves, 26 de agosto de 2010


Hablando de artes marciales


-Ya me aprendí un golpe que se llama "la garra de la cobra"
-Hijo, las cobras no tienen garras...
Apenado -bueno, pues: "el aguijón de la cobra"

Definitivamente, política es una mala palabra

lunes, 23 de agosto de 2010


El fin de semana fue, aparte de reacomodar un chorro de cosas en la casa y alistar las cosas para el regreso a la escuela, de hacer corajes (grandes en indignación, pero breves, por fortuna).
Escuchando a López Dóriga, que en radio fórmula es menos nefasto que en tv, me enteré de que los legisladores  aprobaron un incremento de 690.6 millones de pesos, para comprarse carros del año, ipads y un tablero electrónico para que desde la comodidad de sus curules puedan votar, evitando la fatiga. No creo que exista alguien -además de los senadores y diputados, sus familias y los que aspiran a tener hueso en las cámaras- que esté de acuerdo con esta resolución. Y es que no es suficiente con los sueldazos que reciben por no hacer nada, ahora también tenemos que pagarles para que no batallen desembolsando para sus carritos, y estén dotados de tecnología (que quiero pensar que la van a saber usar) mientras que uno anda batallando con un carro frankestein, y pagando una compu a crédito por tres años.



El otro coraje, que duró aún menos que el anterior, fue el ver el programa dominical de Iniciativa México. De por sí, me cagaban los anuncios moral-motivadores de Aguirre y Salma Hayek, con el discurso de que es la gente -no el gobierno-, quien tiene que salvar a un país que el gobierno -no la gente- ha hundido en la mierda durante tantos años. Ayer, que vi que lo hicieron un reality show, estuve a punto del vómito. Benditas televisoras, que no pudieron apoyar proyectos "nobles", sin hacerlo un show, sacar el máximo provecho con horas anuncio y burlarse de la gente, una vez más.

Creo que las cosas van a cambiar cuando nos demos cuenta de que el gobierno existe porque nosotros trabajamos, producimos, compramos, que no son los dueños ni nos deben favores: nosotros los "elegimos" para que nos representen, que es un trabajo de lujo que deberían hacer correctamente. Qué maravilloso que tengan un empleo que les dé para comprar residencias y carros y Ipads, pero es con nuestros impuestos con lo que gozan, y a nosotros no nos toca nada de lo bueno.

Productos para la felicidad

jueves, 19 de agosto de 2010



No entiendo cómo podemos No ser felices, si todo está resuelto, o eso pareciera. Tenemos:
-Un hongo que cura todas las enfermedades
-Unas pastillas que regresan la juventud
-Unos tenis que tonifican piernas, glúteos y hasta el pecho
-Detergentes que limpian sin tallar
-Champús que quitan la caspa y detienen la caída del cabello
-Automóviles que provocan la envidia de quien nos ve
-Sodas que nos hacen sonreír y convivir en familia
-Yogures que protegen a nuestros niños de las fracturas de huesos
-Cereales que les brindan todas las vitaminas y minerales que necesitan
-Jabones que nos dan belleza y reviven la pasión de pareja
-Tónicos que aumentan la potencia sexual
-Maquillajes que nos ayudan a parecernos a otras más bonitas
-Muñecos que sustituyen a mascotas reales
-Aceites de cocina que previenen ataques cardíacos
-Políticos que velan nuestro bienestar
-Celulares que lo tienen todo
-Líquidos limpiadores que hacen de la limpieza una fiesta
-Cafés que nos ayudan a ver lo hermoso de la vida


La vida de la tele no se parece a la mía, por fortuna.

Plegaria de los huérfanos.

miércoles, 18 de agosto de 2010


A veces nuestros pensamientos coinciden con los de muchos otros. A veces discrepan. A veces escuchamos cosas que parecen salidas de nuestras propias cabezas, sólo que con otras palabras. Por eso muchos escritores pueden convertirse en figuras morales o espirituales de la gente, porque pueden transmitir sus pensamientos, de la manera en que muchos desearíamos.
Hoy escuchaba a Pepe Cárdenas en Radio Fórmula, y leyó la plegaria de los huérfanos. Mi reacción, ante las primeras líneas, fue de indignación, pero el Bernardo, que ponía más atención que yo, me explicó que era irónica. Al final, cuando aclaró que era de Fernando del Paso, todo me quedó muy claro.
La posteo completa:



Nosotros, Señor, los niños huérfanos y las niñas huérfanas de México te rogamos:
Déjanos gozar la plenitud de nuestra orfandad.
Nuestros padres murieron porque fue tu Voluntad. Nuestros padres nos abandonaron porque fue tu Voluntad. Porque Tú así lo quisiste, nuestras madres fueron violadas por desconocidos a los que nunca volvieron a ver, y ellas nos arrojaron a un basurero o nos dejaron a las puertas de un Templo.
Déjanos, Señor, honrar tu Divina Voluntad.
Es nuestro privilegio.
No nos entregues a la adopción de parejas del mismo sexo. Por mucho amor que piensen darnos.
Por mucho amor que, de verdad, nos den.
Preferimos el desamor del abandono.
Preferimos el desamor de la indiferencia.
Es nuestro privilegio.
Preferimos, a tener dos padres amorosos o dos madres amorosas, vivir como vinimos a este mundo: sin un solo padre, sin una sola madre. Preferimos, a tener el amor toda la vida de dos hombres o dos mujeres de buenas intenciones y buena alma, no tener el amor de nadie desde siempre y para siempre.
Preferimos el desamor de la orfandad.
Déjanos, Señor, la libertad de vivir como huérfanos en un orfanatorio. De vestir como huérfanos, el uniforme del orfanatorio. De comer, como huérfanos, la miserable comida del orfanatorio. De dormir, como huérfanos, en los multitudinarios dormitorios de los orfanatorios. Déjanos, Señor, que cuando lleguemos a los albores de nuestra adolescencia nos echen a la calle, como a todos los huérfanos, del orfanatorio.
Es nuestro privilegio.
Así honramos tu Divina Voluntad.
Déjanos, Señor, quedarnos sin estudios, crecer sin moral y sin religión, sin nadie a quien aprendamos a amar, sin nadie que nos enseñe a amarte.
Déjanos ser niños de la calle, hombres de la calle, mujeres de la calle.
Déjanos disfrazarnos de payasos y malabaristas para malganarnos la vida en las esquinas.
Déjanos ser franeleros toda la vida. Déjanos ser mendigos.
Es nuestro privilegio.
Déjanos dedicarnos a limpiar los parabrisas de los automóviles.
Déjanos ser presa fácil del crimen y de la droga, del alcohol.
Déjanos ser criminales. Déjanos ser ladrones y narcos.
Déjanos caer muertos a los veinte años de una sobredosis.
Déjanos morir de hambre en un callejón, déjanos ser asesinados en la flor de nuestra juventud.
Déjanos vivir parte de nuestra orfandad en las cárceles.
Es nuestro privilegio.
Danos la oportunidad, como se la diste a nuestros padres biológicos, de fundar hogares que podamos destruir para poder tener hijos que, con su orfandad, sean el espejo de la orfandad de sus padres y de sus madres, de su crueldad, de su irresponsabilidad, de su desapego.
Déjanos, Señor, prostituirnos a los doce, a los trece, a los catorce años.
Déjanos, Señor, ser las putitas y los putitos de los proxenetas.
Déjanos, Señor, ser pasto de los pederastas en las escuelas, en tus templos.
Pero no nos des por guía a dos mujeres, o a dos hombres, aunque todos sean, como nosotros, tus hijos, y todos, como nosotros, seres humanos. Por mucho amor que nos prometan. Por mucho amor que nos tengan. Y así nos colmen con alegrías y comprensión. Así nos dignifiquen como pobres criaturas de Dios y por mucho amor que tengan a ti mismo. No merecen nuestro amor recíproco porque no merecen, siquiera, el tuyo.
Preferimos el desamor de la ausencia. Preferimos el desamor del olvido.
Pero si es tu Divina Voluntad, Señor, darnos un hogar y arrancarnos así el privilegio de no haberlo tenido, Señor, haz que las buenas familias cristianas de México que ya tienen hijos, nos adopten; haz que todas las parejas sin hijos de México, nos adopten. A todos, Señor. Cualquiera sea el color de nuestra piel. Así seamos blancos o indios, negros. Así estemos ciegos, o cojos, o mudos. Tú, si te lo propones, Señor, puedes hacerlo.
Diles a esas buenas familias cristianas que así aliviarán sus conciencias: evitándonos ser adoptados por parejas del mismo sexo.
No nos des dos padres o dos madres, Señor. Tú nos diste el frío de la ciudad y el silencio de la noche: los preferimos al calor de sus hogares y a la dulzura de sus palabras.
Y si nada de esto puedes hacer porque no lo quieres hacer, porque tu Divina y misteriosa e inescrutable Divina Voluntad se impone a tu Divina Omnipotencia, Señor, déjanos tranquilos.
Déjanos, así como nacimos parias, ser parias toda la vida para salvaguardar tu Voluntad. Déjanos crecer desprotegidos en el desamor de la intemperie, en la periferia de la sociedad, en el vacío del rechazo y el desdén.
Déjanos Tú, tú, el Señor sin cuya voluntad no se mueve la hoja de un árbol, déjanos, Señor, que como hojas nos arrastre el viento de la soledad y la derelicción.
Es nuestro privilegio: somos los privilegiados de la Tierra porque sabemos que, gracias a tu infinita Misericordia, le has prometido, a aquellos que en esta vida habitan un infierno, que en la otra vida serán ciudadanos del Reino de los Cielos.
Gracias, Señor.

A desconectarse

lunes, 16 de agosto de 2010


Acabo de desactivar mi cuenta de facebook. La razón es tan tonta como lógica: paso demasiado tiempo enterándome de cosas de las que no debería. Me gusta el facebook, me gusta ver qué están haciendo. Platicar con amigos, subir fotos y videos. Pero estoy pasando más tiempo con la red que conmigo misma. 
Ahora que estoy de vacaciones las voy a tomar en serio y me desconectaré temporalmente. 
Quiero terminar mi novela, se lo merece. Quiero hacer tantas cosas que no he hecho por flojera, desidia, o vaya usted a saber por qué más. Quiero postear en el grifo, al que también he dejado abandonado por estar en el zapping del face. Voy a reactivar el cerebro y luego volveré ansiosamente a ponerme al tanto de las vidas ajenas. A ver si es cierto que resisto.

Palabras

lunes, 2 de agosto de 2010

Insisto en la necesidad de hablar y escribir correctamente el español. Nos estamos acostumbrando a ver mal escritas las palabras por todos lados y me parece peligroso. Es como si quisiéramos simplificar el reglamento de tránsito y elimináramos las señales, dejando sólo el alto y el siga, dejando al criterio y sentido común de la gente los límites de velocidad y el sentido de las calles.
 
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