Niños del presente

viernes, 23 de septiembre de 2011


Vamos criando niños fuertes, niños duros. Que no lloren, que no se chiqueen. Vamos llevándolos a pescar, o a cazar. Es más, vamos enseñándoles a disparar y que ellos mismos lo hagan. Luego que quiten las pieles, que recojan la sangre, para que conozcan el camino de la naturaleza al plato. Hagamos que las escuelas sean más enfáticas en mostrarles la supremacía en todos sus niveles: el hombre sobre los demás animales, el varón sobre la mujer, el blanco sobre todos los demás, el rico sobre el pobre. Enseñemos por igual a niños y niñas que un perro amarrado es mejor que no tener un perro. Que los peces se mueren a los días de traerlos a casa, que los ratones y hámsters viven sólo unas semanas, y que los perros y gatos que no sirven se llevan a otra zona de la ciudad para que no vuelvan. Que no tiene nada de malo burlarse del diferente, siempre y cuando no lo golpees, y que no tiene nada de malo golpearlos si los papás estaremos para justificarlos. Mostrémosles la belleza de los autos, el poder del dinero, el placer del alcohol y la comodidad de la iglesia. Vamos llevando a los niños a la plaza de toros para que conozcan lo que es el valor y pierdan cualquier rastro de sensibilidad ante el dolor animal (si es que existe).
Hay que enseñarlos a pelear sin honor, porque deben aprender que no importa el medio, sino conseguir lo que se quiere.

Mandiles?

martes, 6 de septiembre de 2011



Cuando era una mozuela y soñaba con tener hijitos y una linda casa y un marido guapo y brillante, nunca pensé en el otro lado, igualmente bello, pero cansado: limpiar la casa, cocinar, cuidar chamacos, etc. Y es que cuando se es estudiante se puede vivir reciclando pantalones y comiendo chococrispis y cocacola todos los días, pero una vez que tienes hijos, ya no se puede ser tan flexible. Por fortuna, me casé con un tipazo adiestrado en las artes hogareñas, que no espera que su esposa sea una esclava. ¡Qué bárbaro, cómo te ayuda Bernardo! Me han dicho.
Si afán de quitarle el mérito a mi amado Sr. Berns, lo único que puedo decir es: No me ayuda, hace lo que le corresponde. Hoy en día, cuando hombre y mujer tienen que chutarse medio día en una oficina, las tareas de las casa también son compartidas. Yo no quiero que mi esposo "me eche la mano" en la casa, ¡quiero que sepa que también es su responsabilidad! Aunque no hacemos las mismas tareas (la lavadora es mía!!!), hemos llegado a un acuerdo de manera casi natural.
La otra vez, viendo un programa de Diálogos en confianza, de Canal 11, hablaban sobre el tema: en una investigación que hicieron en la UNAM, aplicaron cuestionarios a investigadores de la universidad, la mayoría casados con investigadoras. Les preguntaron si ellos ayudaban en casa. La respuesta: SÍ. Les preguntaron porqué ayudaban: Porque ella lo exige. Les preguntaron si en el caso de que ellas les dejaran de exigir su ayuda, lo harían, y la respuesta fue: POR SUPUESTO QUE NO. No hablaban de jornaleros agrícolas ni de hombres criados en los años 20´s, sino de maestros investigadores, casados con mujeres intelectuales y preparadas. Las cosas aún no son tan parejas para la mayoría, por lo menos no desde la raíz y desde la conciencia. Pero ya llegará el momento en que el dinero sea de los dos, los hijos, responsabilidad de los dos, la estufa, de los dos,  la escoba y el mandil, también.

Sándwich

jueves, 1 de septiembre de 2011



Dos rebanadas de pan bimbo blanco, jamón y queso amarillo, tal vez hagan un sándwich para ti, pero no para mí. Es que desde hace tiempo no concibo un sándwich que no tenga, por lo menos, tomate.
He convertido al emparedado (para variar el vocablo) en una comida completa, sobre todo porque el crío desayuna eso casi siempre en la escuela. Comparto con ustedes algunas de las variantes deliciosas de sandwichitos, con la aclaración que nunca compro pan bimbo, ni en defensa propia. Compramos un pan de centeno que hacen en la región, que no tiene conservadores y sabe riquísimo.
-Hummus, lechuga, y aceitunas
-Frijoles refritos, tocino vegetal y champiñones, obvio, con espinacas y tomate
-Lechuga, tomate, pepino, aceituna negra, zanahoria rayada, betabel y pimiento, con vinagreta dulce
-Frijol con chorizo de soya con champiñones en escabeche



 
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