miércoles, 13 de junio de 2018

¿A quién da gracias una atea?

Soy atea, y por supuesto que agradezco: a mi esposo y a mi mamá por cuidarme en el hospital. A Éricka y Rubén por ayudarme (todavía no puedo creer la suerte que tuve!). Al doctor Manríquez y muy en especial al doctor Farías que entró a la cirugía aunque no le tocaba.  A todas las enfermeras, que fueron muy amables y cariñosas, en especial a Victoria y Vida; a todo el personal del ISSSTE, con los que platiqué de tatuajes y veganismo (fue muy padre!). A mí familia, amigos, compañeros,  por estar al pendiente y mandarme tantos mensajes de apoyo.  A mi cuerpo, por aguantar como un campeón, al destino, por hacerme tan suertuda (de verdad, he tenido una suerte impresionante!!!).
Me quitaron unos tumores y quistes en los ovarios, y fue mi primera cirugía. El miedo y la ansiedad me tuvieron mal por una semana y media, pero tanto mi doctor particular como cada persona del ISSSTE que me atendió: desde la recepcionista hasta los médicos,  me ayudaron a pasar el mal rato y convertirlo en una buena experiencia. Todavía no me siento tranquila hasta que me digan que los nenes que me sacaron eran benignos, pero al menos ya estoy en casa y no la pasé nada mal en el hospital. 
Gracias a todos.

jueves, 1 de marzo de 2018

Raining blood o mi opinión sobre la copa menstrual


Hablar de funciones corporales es un tabú, sobre todo cuando éstas corresponden a partes pudendas, y más aún cuando involucran sangre, pero es algo natural que le pasa a la mayoría de las mujeres, y en estos tiempos ya debería ser un tema normal. Así que voy a platicarles abiertamente sobre mi manera de sobrellevar los periodos. 
*No puedo hablar de menstruación sin recordar una charla que escuché en una clínica del ISSSTE, en la que dos señoras hablaban de "asuntos femeninos" de una tercera señora, y decían: "y todo por el pecado de Eva. Y pensar que si no hubiera sido por eso viviríamos en el paraíso, una vida eterna..."
Pues, a lo que voy: antes de parir, mis periodos eran de 3 días, con un flujo moderado, pero después de ser mamá me pusieron el DIU, y mis periodos se alargaron a 7 u 8 días, con un flujo súper abundante. Tenía que usar más de 6 toallas extra largas, extra gruesas y extra incómodas, cada día. Cada vez que me paraba sentía un bajón horrible, y andaba muy incómoda todo el tiempo. Un día vi a una chica hablando de la copa menstrual en un blog, y no la consideré ni siquiera una opción porque me parecía algo incómodo y engorroso. 
Para quienes no estén familiarizados con el asunto, la copa menstrual es un objeto de silicón flexible, en forma de campana, que se introduce en la vagina y funciona recogiendo la sangre. A diferencia de un tampón, ésta no absorbe la sangre, sólo la retiene. Pasadas unas horas (entre 8 y 12, dependiendo de la abundancia), se saca, se vacía en el inodoro, se lava y se vuelve a introducir.
¿Como para qué voy a batallar, pensé, si es mucho más sencillo usar toallas? Así que no le di importancia.
Mucho tiempo después, volví a poner atención al asunto, y empecé a ver más videos, a leer más blogs, y ver cada vez a más mujeres hablando de la maravilla de la copa. Decidí probar, total, no perdía nada.
Encargué una en línea porque no encontré en las tiendas locales. La usé un par de meses, siguiendo las instrucciones, viendo tutoriales, siguiendo un montón de tips, pero notaba que era demasiado flexible y no se abría por completo una vez adentro, tenía pérdidas y tenía que usar pantiprotectores para no parecer Carrie por accidente. Encontré una marca que manejaba una copa más dura, y la encargué. Seguía teniendo pérdidas, pero mucho más leves, y tuvieron que pasar unos cinco o seis periodos para agarrarle la onda.
Tenían razón. Todas las cosas maravillosas que decían, eran ciertas. Aunque no puedo prescindir de los pantiprotectores, la cantidad de sangre que sale es mínima, y comparada con los ríos sangrientos del pasado, no es nada, así que si alguien tiene un flujo moderado seguramente no tendrá ninguna fuga. En los días ligeros la vacío en la mañana y en la noche, y en los días fuertes, también al mediodía. No es un proceso incómodo, para nada. Metes tus deditos limpios, la sacas y vacías en el inodoro, la enjuagas con agua, y va para adentro. Incluso una vez tuve que vaciarla en un baño público, y lo solucioné entrando con una botella de agua al baño y listo.
La copa dura alrededor de 5 años, y su costo es relativamente económico, sobre todo si consideramos el costo de las toallas y tampones, además de la basura que generan, y los riesgos de salud que representan al dejar residuos en nuestro cuerpo. 
Te la recomiendo mucho, en serio. Es cómoda, casi te olvidas de la regla, no estás húmeda, ni te rozas, ni nada. Libertad, maravillosa libertad.




lunes, 1 de enero de 2018

Recuento del 2017


Como en los últimos años, me gusta hacer un recuento de las cosas que de alguna manera marcaron mi vida, para bien o para mal, sin otro objetivo que el hecho de dejar una huella que no se borre en mi mala, qué digo mala, pésima, memoria.
El 2017 fue un año muy loco. No fue malo, sino complicado, con muchas sacudidas, pero, sin duda, con muchas oportunidades para demostrarnos que somos hombres, no payasos.
Me atrevo a decir que fue el año en el que he hecho más cambios importantes, para bien, creo yo, y que en este 2018 espero reforzar y mejorar, porque si de algo estoy segura, es que siempre, SIEMPRE, se puede mejorar. Les deseo lo mejor este año y toda la vida.
Va el recuento:
1.-Mi ingrediente/alimento favorito: creo que la piña asada volvió a tener la supremacía. Sola o en tacos, la amo.
2.-La epifanía: después de una larga enfermedad del Bernardo, y de ver varios documentales, decidí dejarme de niñerías y hacerme vegana de una buena vez.
3.-El mejor regalo: sin que yo lo imaginara, mi esposo y mi hijo decidieron lanzarse de cabeza conmigo y pasar de "flexitarianos" a veganos.
4.-Mi hobby: este año no escribí tanto, ni tejí casi nada, pero Bernardo y yo pasamos mucho tiempo en la cocina, descubriendo recetas y veganizando todo lo que podíamos: quesos, embutidos, hamburguesas, guisos. Nunca, nunca, había disfrutado tanto en la cocina.
5.-Sonará tonto, pero Netflix me sacudió con dos documentales: What the health y los Minimalistas.
6.-Después de ver el documental anterior, y leer "La magia del orden", sentí como una cachetada que me hizo salir de mi miedo a los espacios vacíos y poder decirle adiós a un montón de cosas: tiré/regalé como el 50% de las cosas que había en mi casa, y me siento como la novicia rebelde bailando en la pradera: mi casa se ve más ligera, más bonita, y es más fácil de limpiar. Sólo me quedé con lo indispensable y lo que me gusta.
7.-Dentro del mismo asunto, llegué al grado máximo de la pereza: minimalicé mi guardarropa, y me deshice de los colores, así, sólo tengo negro, blanco, gris y una que otra cosa de color. Todo me queda, todo combina. Igual con los zapatos: sólo 15 pares incluyendo chanclas. No necesito más.
8.-Mis libros favoritos: Material sensible, de Neil Gaiman y How not to die, del Dr. Michael Greger: esencial para cualquier vegano.
9.-Película favorita: Rogue one, me emocioné mucho.
10.-Series favoritas: Dark, Under the Dome y Mindhunter
11.-Más liberación: nos deshicimos del Dish y quedamos sólo con Netflix. Sin anuncios por fin.
12.-Experiencia mágica y religiosa: ver a Anathema en vivo. Habría sido perfecto si Dante hubiera podido entrar con nosotros, pero fue maravilloso.
13.-La alegría inesperada: ganar el estatal de cuento con un texto al que le tengo un cariño especial: El hombre civilizado, que espero ver impreso muy pronto.
14.-La decepción: me dolió mucho ver que cada vez soy más cobarde. Por un lado, lo más superficial: casi me desmayo al ver la sangre en una herida de Bernardo, por más que intenté ayudarlo a cambiar sus gasas. Por otro, y más preocupante para mí: el sueño (que para mí es sagrado) perturbado por pensamientos horribles relacionados con la tristísima ola de violencia en mi estado. Noches sin dormir, con colitis nerviosa. Nunca pensé que me afectaría tanto.
15.-Por tercer año consecutivo, nuevo perro: la Black Sabbath (Blackie pa los compas). Una nena loquita que llegó a mi oficina y terminó siendo la sexta de la manada en mi casa. Un amor de niña.
16.-Cumplimos 15 años de casados, y 15 años de trabajar para el ayuntamiento.
17.-Objeto maravilloso: nuestros Kindles. Lo mejor de lo mejor.
Y así, se fue un año loco loco, y recibo el nuevo con una sonrisa, y esperando que yo no lo decepcione. 
Mil abrazos y besos a ti, a todos.


jueves, 16 de noviembre de 2017

Ayuno de jugos, otra vez, por favor



En la ciudad en donde vivo no llueve mucho, pero cuando llueve, corren los arroyos y se desborda el drenaje junto con el agua de lluvia por todas partes. Cuando el agua se evapora, queda un montón de polvo con popó y con el viento vuela y lo respiramos. Por eso, cuando acaba el verano, hay un montón de enfermos de alergias, infecciones de estómago, garganta y ojos. Pues a mí me dio faringitis, pero como no tenía síntomas más que inflamación en la garganta, el médico me recetó medicamentos erróneamente. Así que tomé un montón de antihistamínicos y anti inflamatorios hasta que descubrió que era una infección (no tenía fiebre, ni mocos, ni tos, sólo mucho dolor al tragar) y me recetó antibióticos y mas anti inflamatorios. Mi puerquecito, que no está acostumbrado a medicarse tanto, lo resintió con dolor de estómago, y aunque estoy tomando agua kefirada para ayudar a mi flora intestinal, me animé a hacer un ayuno para alivianarme.
Así que hoy es mi primer día. Espero hacer, como mínimo, 5 días, y una semana sería lo ideal. No tengo pensadas recetas ni nada, sólo voy a usar pepinos y apio como base (y espinacas en cuanto en cuanto compre), y de ahí en fuera lo que se me atraviese.
Les platicaré cómo me va.
Por cierto, si no has visto todavía Gordo, enfermo y casi muerto (Fat, sick and nearly dead), qué esperas?

martes, 14 de noviembre de 2017

Familia vegana



Hace más de diez años decidí dejar de comer animales, y adopté una dieta ovolactovegetariana flexible, en la que, además de comer cuanta chuchería se me atravesaba, comía, esporádicamente, camarones. El huevo y el queso eran parte importante de mi dieta, porque amaba el sabor, pero, sobre todo, por comodidad. Me explicaré a manera de justificación:
En mi casa no existen los roles de género  sino la asignación de tareas (de eso hablaré en otro post), pero la comida es una tarea que nos repartimos mi esposo y yo desde el primer día. En estos últimos años, por cuestiones de horarios -tengo horario quebrado, así que salgo más temprano que mi esposo- yo he tomado el menú como mi responsabilidad. Yo preparo el desayuno-lunch del crío y la comida entre semana. Las cenas se las prepara cada uno y el fin de semana cocina el que tenga ganas. Aunque yo decidí no comer animales, nunca "invité" a mi esposo a hacer lo mismo: él respetó mi decisión y acordamos que no cocinaría ningún animal en casa, que si ellos tenían ganas de comer pescado o mariscos, los cocinaría él, y que fuera de casa ellos comerían libremente. Así lo hicimos por diez años.
La verdad, era una alimentación muy cómoda: si llegábamos tarde de noche, un hotdog para ellos era una opción de cenas. Si salíamos de la ciudad, la única que tenía que adaptarse en los restaurantes, era yo, y ellos comían lo que se les antojaba. En cuestión de practicidad, las quesadillas y los sándwiches de huevo eran lo más fácil para mandarle de lunch al Dan. Aunque yo quería dar el siguiente paso, sabía que era muy difícil darlo sola.
Después de un ayuno de jugos, y de que mis muchachos vieran la variedad de documentales veganos de Netflix, decidí veganizarme de una buena vez, y sin esperarlo, recibí la sorpresa más amorosa que podían darme: mis muchachos se iban a lanzar junto conmigo. Así, de un día para otro, mi familia se volvió vegana, y empezamos una alimentación más consciente y una vida distinta.
De mi esposo ya lo esperaba, pero el que más me sorprendió fue mi hijo, un adolescente relativamente rebelde y que, por las bondades de su edad, vive al día, disfrutando de lo que que más les gusta. Verlo cambiar las quesadillas por los guisos de verduras, adaptarse al queso de papa y a la mayonesa vegana; leer los ingredientes de la comida chatarra para ver si tiene "suero de leche" y hacerlo todo con gusto, no como sacrificio, ha sido lo más gratificante del mundo. 
Este fin de año será muy especial, porque me veré en la necesidad de preparar una cena completa, pero será fabuloso poder celebrar con mi pequeña y vegana familia.

jueves, 14 de septiembre de 2017

Mi reino por una cocacola?


Las adicciones son algo serio. Sí, involucran fuerza de voluntad y todo, pero cuando se incrustan en lo más profundo del ser la voluntad parece que no es suficiente. Cuando el cuerpo pide algo, la voluntad se vuelve frágil. El año pasado no teníamos aire acondicionado en mi trabajo, y por las tardes, con un calor de más de 40° el verano era soportable sólo con una cocacola o una pepsi kick diaria, y mi adicción se hizo muy fuerte. 
De un tiempo para acá no estoy tomando refrescos, a menos que sea lo único para beber o en ocasiones especiales como fiestas (o el cine, jeje), pero hoy tenía una migraña de esas que me golpean hasta la nuca y el estómago se me revuelve. Tuve que pasar al súper y después de agarrar una barra de pan, me fui directo a los refrigeradores. Busqué una lata de coca de las más pequeñitas, para no sentirme tan culpable, y me fui a la verdura por unas papas. La latita de cocacola me pesó en la conciencia. Tomé unos plátanos y la devolví. En cuanto me subí al carro me comí dos plátanos para meterme un poco de azúcar. 
Lo que les platico puede sonar bobo, totalmente intrascendente, pero para mí es asombroso. Hoy, mi cerebro simplemente tomó el control y me ayudó a decidir entre un refresco y una fruta, como debería ser siempre. Por hoy le gané una batalla a la soda, y me sentí muy bien. Sí se puede.



lunes, 28 de agosto de 2017

Salchichas veganas



Se me acabaron las dos semanas de vacaciones de verano, y es una pena. Aunque debo aceptar que pasé más tiempo limpiando mi casa del que tenía planeado, con esto de querer simplificar mi hogar y deshacerme de las cosas que no uso/necesito, siento una satisfacción que raya en lo "Marge Simpson", jeje. Pero no sólo me la pasé limpiando: también cocinando y comiendo, comiendo mucho. El domingo, un día antes de regresar al trabajo, y con toda la actitud positiva ante lo inevitable, me puse a cocinar en cantidades industriales: seitán, garbanzos y salchichas veganas. Cabe mencionar que se me fue medio día en eso porque son cosas que llevan su preparación, pero me durarán para varias comidas, incluso pude congelar.
La receta del seitán ya la tengo en el blog, y es la preparación básica del gluten de trigo. La de las salchichas la saqué del canal de la Dimensión Vegana, que sigo desde hace tiempo y me gusta mucho. La preparación es relativamente sencilla, pero encontrar la harina de gluten no es tan fácil en algunos lugares, como mi ciudad, y la que consigo no es barata, pero en relación con lo que rinde, me parece bastante justo el precio. Pues sin más, les dejo el video y los invito a que sigan el canal.

martes, 22 de agosto de 2017

Hamburguesas de avena


Aprovechando que todavía sigo de vacaciones, tenía ganas de cocinar algo nuevo, así que encontré esta receta en el blog Veganismo es justicia, y la hice. La receta original incluía una salsa, pero yo quise hacerlas con una salsa de tomate simple. También cambié el perejil por el cilantro, porque el perejil no es mi verde favorito, y algunas otras cositas. Aquí la receta:

-2 tazas de avena (entera, no de la instantánea)
-Un poco de cilantro
-1 cdita. de sal
-1/2 cdita. de ajo en polvo
-1/2 cdita. de especias (usé comino, albahaca y orégano)
-1cdita, de caldo vegetal en polvo
-1 puñado de nueces trituradas
-Agua, la suficiente para mezclar
-Pan molido
-Aceite vegetal para freir

Mezclé todos los ingredientes (usé el procesador, pero igual puede ser a mano). Formé bolitas medianas, con las manos húmedas para que no se me pegaran, y las pasé por el pan molido.
Una vez hechas todas, las freí en aceite bien caliente hasta que estuvieron doraditas y listo. 
La verdad, suena a que es mucho, pero estuvieron en un ratito. Puedes acompañarlas con pasta, con arroz y verduritas, o hacerlas hamburguesas. Son a prueba de niños. De nada :)


sábado, 19 de agosto de 2017

Minimizando el guardarropa (Simplificando, parte 1)


Hasta hace un par de años, uno de mis muchos miedos era al vacío. Mi casa siempre ha estado llena de cosas. En donde veía un espacio libre, ahí acomodaba algo: un cuadro, un adorno, libros, un electrodoméstico... Acumulaba cosas porque no tener dinero te hace creer que conservarlo todo es algo inteligente, creía que comprar cosas que encontraba a bajo precio también era inteligente, y sin embargo, lo único que hacía era gastar dinero que no tenía en cosas que no necesitaba. Pasaba lo mismo con la ropa: compraba cosas baratas aunque no fueran de mi estilo o no me encantaran.
Pero hace un tiempo las cosas han cambiado para mí. Empecé a perderle el gusto a la ropa de colores (el negro siempre ha sido mi color favorito) y a sentirme más cómoda con prendas específicas, y pensé: por qué tengo que esmerarme por aparentar que tengo un gran guardarropa, si siempre parece que uso lo mismo? Mejor uso siempre lo mismo! Y bueno, no uso siempre lo mismo, pero simplificar los colores de mi ropa ha sido lo más listo que he hecho. Me deshice del 50% de mi ropa: la que no me gustaba, la que no me quedaba bien, la que tenía por compromiso aunque no era de mi estilo, y me quedé sólo con lo que me gusta mucho y me gusta cómo me queda. Cabe decir que mi guardarropa es básicamente negro, blanco y gris, con dos o tres prendas de algún otro color (amarillo jamás, café: ni en sueños, es un color que no me gusta para nada), así que es súper fácil vestirme, porque todo combina, y todo me queda, por lo que no pierdo tiempo en decidir qué ponerme.
Además, el espacio que ocupaban mis cosas se redujo muchísimo: tengo las playeras que caben en un cajón, los pantalones que caben en un cajón, y las prendas que caben colgadas en la mitad del clóset, si llega algo nuevo, algo se tendrá que ir. Y lo anterior llegó con otro reto: no comprar nada que no necesite. Lo sé: para muchas mujeres TODO ES NECESARIO, pero pensándolo bien: cuántos pantalones de mezclilla necesitamos? Cuántas blusas blancas, cuántos zapatos? Cuántas bolsas? Cuánto espacio tenemos para guardarlos? Cuánto tiempo invertimos en lavar, planchar, doblar y guardarlo todo? 
Simplificar el guardarropa fue un primer paso para simplificar mi vida, porque no me quedé sólo ahí. Pero lo demás lo contaré en otro momento.

martes, 8 de agosto de 2017

Adiós Rius



Rius fue el escritor que literalmente cambió mi vida. Hace muchos años, antes, incluso, de ser vegetariana, leí "La Basura que comemos". Antes había leído u hojeado algunos otros libros suyos, pero que no tenían que ver con la comida. Pues este libro fue la primera fuente que me hizo cuestionarme la manera en que me había alimentado toda mi vida. Gracias a este libro dejamos de consumir pan bimbo, cereales de caja, juguitos industrializados, embutidos, knorr suiza, refrescos, y ya no hubo vuelta atrás. Poco tiempo después me hice vegetariana y no he parado de buscar y buscar información sobre los alimentos. Yo no sé si mi hijo sería el mismo si hubiera crecido con otra alimentación, ni lo sabré nunca, pero por supuesto no sólo no me arrepiento, sino que me alegro de haber tomado la decisión de romper una tradición tan sagrada como la comida, en la búsqueda del bienestar de mi familia y de los animales.

Pues se murió Eduardo del Río, Rius, uno de mis vegetarianos favoritos, uno de mis moneros favoritos. Tenía la esperanza de verlo en alguna conferencia en vivo, y no alcancé. 
Feliz reencarnación, amigo!

lunes, 22 de mayo de 2017

¡Ayuno de jugos terminado!


Ayer domingo fue mi último día del ayuno de jugos, que originalmente iba a ser de diez días, pero que reconsideré y cambié por una semana.
He aquí mis impresiones y conclusiones:


Empezaré hablando de las bondades del ayuno que yo estoy experimentando, (no de los beneficios en general que los pueden encontrar a través de muchas fuentes, como por ejemplo, aquí).
-Si bien los dos primeros días casi me como una mano porque moría de hambre, al tercer día, el hambre se fue. En serio, no sentía hambre! de hecho, me costó mucho trabajo terminarme los jugos cada vez que era hora de "comer".
-Mi abdomen se desinflamó, se veía casi plano, lo cual es una maravilla.
-Soy una persona que sufre constantes dolores de cabeza, y durante la semana , sólo tuve uno leve, y se me quitó durmiendo.
-También sufro de estornudos y moquera por las mañanas, y durante esta semana no tuve nada de eso.
-Considero que mi piel es regularmente sana, pero ahora está radiante (obviamente, si bebí zanahoria a más no poder).
-Mi esposo y el crío tomaron jugos todos los días, no igual que yo, pero también les tocó dosis de vitaminas y minerales.
-Bajé unos kilitos, pero ése no era el objetivo de mi ayuno, sino ayudarle a mi cuerpo a depurarse, y demostrarme que soy yo quien controla mi hambre y mis antojos, y no al revés.




Pero no todo es maravilloso. También tiene sus molestias, pero casi todas se pueden prever y aminorar.

-Como todo en mi vida, empecé el ayuno por un impulso después de volver a ver un documental (más abajo les pongo el link), sin prever que un par de días después tenía un convivio y tendría que ver comida y pasteles danzando frente a mi nariz. Mala idea.

-Lo más difícil de ayunar fue precisamente esto: ver lo que otros comían, y sobre todo, tener que cocinar para otros! A mediodía llegaba a hacer comida para mi esposo y mi hijo y me iba al sillón a dormir una siesta. Así que si vas a ayunar, prepara comidas anticipadas y refrigera, o arregla con tu familia que se preparen/compren su propia comida.
Ese día les preparé carne vegetal con verduras. Aquello olía delicioso y mis tripas me torturaron horrible.

-Otra cosa que casi me hace desistir en el intento, fue tener que lavar el extractor. Se tiene que lavar de inmediato para que el filtro no se tape. Sí es enfadoso, pero se tiene que hacer, ni modo. Lo que hice fue adelantar jugos: si tenía chance, preparaba en el momento, si no, dejaba listo el de la siguiente comida. Pero no dejes demasiado tiempo un jugo, porque perderá sus propiedades.
-Tuve sueño, mucho sueño y poca energía, sobre todo por las tardes. Así que en una semana sólo fui tres días al gimnasio e hice ligerito y hasta donde podía. Dormí todo lo que quise y pude, y aproveché para leer y ver películas.




Conclusiones:

-No necesitas estar gordo, enfermo y casi muerto  para hacer un ayuno. El simple hecho de llenarte de vitaminas y minerales y dejar descansar a tu cuerpo te hará sentir muy bien.
-Aunque bajarás de peso (puede ser mucho), no lo recomiendo como una dieta para eso. No tiene sentido pasar hambre para bajar unos kilos, y luego volver a comer lo mismo y subir esos kilos y más.
-Relacionado con lo anterior, una vez terminado el ayuno, lo ideal es seguir con una alimentación controlada, para que valga la pena.

Y así las cosas. Lo recomiendo, por una semana, por tres día, por un día, por lo que aguantes, o necesites. Anímate a hacerlo, anímate a hacer lo que puedas por tu cuerpo y tu salud (dejar de fumar, hacer ejercicio, beber más agua). Si yo, que soy #ladycomidachatarravegana, pude alimentarme de jugos una semana, tú puedes lograr lo que quieras.




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