lunes, 30 de junio de 2014

Filosofía de 10 pesos



Estoy en otra ciudad porque viajo en camión. Puedo ver oxxos y farmacias y calles desconocidas y no voy pendiente de si el chofer sonríe o se duerme porque es invisible para mí, para todos. Adentro somos iguales, ni más, ni menos, porque viajamos en la misma nave. Adelante, en medio,  atrás, todos sudamos. El rap de los asientos del fondo -aunque no me gusta el rap- suena bien, porque el que lo puso no es cualquiera, es mi compañero.
No vamos sólo los treinta y cuatro pasajeros: van, también, como polizontes, el hambre, el calor, las ganas de llegar, el cansancio, la ilusión, el sueño, la necesidad, el amor, la incertidumbre, se subieron con cada uno de nosotros. Somos compañeros porque viajamos en la misma nave.

martes, 10 de junio de 2014

Diferencias


Cazarlos como trofeo está mal. Pescarlos como trofeo está bien.
Pegarle una patada a un perro está mal. Torcerle el cuello hasta la muerte a una gallina está bien.
Maltratarlos en los circos está mal. Tenerlos encerrados en fábricas de carne hasta su muerte está bien.
Matarlos en una corrida está mal. Colgarlos hasta que se desangren está bien.
Hacer sufrir a un gatito está mal. Hacer sufrir a un ganso para hacer crecer su hígado para paté está bien.
Verlos asesinados en las fotos está mal. Verlos destazados en un aparador está bien.

jueves, 22 de mayo de 2014

YO SIEMPRE HE SIDO UN POCO MARIMACHO




Si, según la Wikipedia, 
"Se denomina marimacho (el término marimacha es una derivación errónea)(De Mari, apócope de María, y macho),1 en algunos países machona, machorra o machota a personas del sexo femenino que actúan o se comportan como hombres.
Este fenómeno social generalmente se manifiesta a través de algunas de estas características: 
Llevar ropa típicamente masculina. 
La práctica de juegos y actividades (normalmente físicos en naturaleza) que son típicamente considerados para ser practicados por chicos. 
Heterosocialidad, la preferencia de socializar con chicos que con chicas. 
Si bien algunos marimachos después revelan una identidad lesbiana en sus años adolescentes o adultos, el comportamiento masculino típico de los niños, pero está representada por las niñas, no es un verdadero indicador de la orientación sexual."

entonces, siempre he sido un poco marimacho.
De niña, por supuesto que me sentí princesa, y por supuesto que jugué con muñecas, pero mis recuerdos más entrañables son otros: dando la vuelta a la manzana en bicicleta, haciendo trucos mortales con patines (de los viejitos), trepando árboles o bardas, o simulando ser una súper cantante.

Ya más grande, me gustaba pintarme la boca, pero en cuanto a la ropa, me llamaba mucho más la atención la ropa masculina: tuve mis huaraches de llanta (que ahorita suena raro, pero en la secundaria estuvieron de moda), y por supuesto, mis botas "Alpine", que me ponía con cualquier cosa, ya fuera el uniforme de la escuela o shorts.

Luego fue el pelo corto, los pantalones caídos mostrando un bóxer, los lentes oscuros, los sacos de vestir. Siempre he adorado los tenis Converse y las playeras negras, para desgracia de mi madre, que siempre intentó "feminizarme".

He tenido grandes amigas, pero siempre me ha sido mucho ¡mucho! más fácil llevarme con los hombres, con los que me siento cómoda y parte del clan. 

¿Y saben qué? ¡No soy lesbiana! No me atraen las mujeres. Me gustan, me requetegustan los hombres. El rampear en bicicleta, usar pantalones "pata de elefante" o traer el pelo a la "Ricky Martin de finales de los noventas", no era un síntoma de homosexualidad, ni una causa.

Ricky Martin a finales de los 90´s


Yo a finales de los 90´s


Les comparto un link muy interesante. Hay que romper los estereotipos sin miedo, sin prejuicios. La personalidad de cada uno depende de muchas cosas, no sólo de las preferencias sexuales. La homosexualidad no se pega, ni se "aprende" jugando con martillos o muñecas. 22 Imágenes Que Retan Los Dañinos Estereotipos Que Las Compañías De Juguetes Nos Venden



miércoles, 9 de abril de 2014

Escritores y tiempo libre



¿Qué hace un escritor cuando no está escribiendo?
¿Lee?
¿Revisa textos?
¿Selecciona referencias?
¿Promociona lo que ha escrito?

Un escritor vive la vida (espero). Un escritor escribe todo el tiempo, aunque no teclee nada en meses, porque es como una patología: inventarse historias de objetos desconocidos, de días del carajo, de filas en el súper, de anécdotas de niños, del ruido de los vecinos, de lo que alcanzó a ver por la puerta abierta de una casa, del rumor político, de la foto chusca, de la canción del pesero, de la quinceañera esa que ni conocía, del sueño que lo levantó con ganas de contárselo a alguien. 
Ya luego viene lo duro, pero es lo de menos.
Me gusta cuándo me preguntan ¿y no estás escribiendo nada? Y yo sólo digo , cuando quiero decir: sí, pero no tengo publicaciones recientes.

viernes, 28 de febrero de 2014

7 años vege


Se me pasó, pensando que cumplo el 28, y cumplí el 18...
¡¡7 años vege!!

martes, 11 de febrero de 2014

Tatuajes y gente mala


Hay notas de la prensa que leo y luego no sé si reír, llorar, enojarme o simplemente ignorarlas. Hoy leí en La Jornada que la directora del Instituto de la Mujer Guanajuatense hablaba sobre las mujeres que tienen tatuajes y perforaciones: son "un ejemplo claro de la pérdida de valores en la sociedad", "No hay pautas de valoración o normas de conducta. Esta joven podrá afirmar que es muy original y que es muy su gusto andar así, pero yo me pregunto si no hay un valor que se llama salud y si algunas de estas cosas la estarán perjudicando". Luz María Ramírez Villalpando, la ilustre funcionaria, representa a un gobierno, que a su vez representa (o debería representar) a las mujeres de un estado, recibe un buen sueldo, y dar declaraciones como ésa... 

Obviamente, con una visión tan machista, cerrada, retrógrada e ignorante condenará cualquier cosa que represente la libertad de las mujeres para decidir sobre sus cuerpos, por lo que no asombra que la señora también esté en contra del aborto, aun en casos de violación.
La discriminación por apariencia física no es algo fuera de lo común: algo tan simple como tener un tatuaje puede influir en la manera en que la gente te ve y te trata. Independientemente de que estoy tatuada, me molesta el afán de la gente por juzgar a otra gente por algo tan bobo y superficial, cuando se le dejan pasar verdaderas aberraciones a personas vestidas formalmente con saco y corbata, o sotana, por ejemplo.


En cambio, en la República Checa, Vladimir Franz, un pintor, músico, compositor, licenciado en derecho y maestro universitario, contendió por la presidencia de su país y quedó como tercera fuerza política (a pesar de no ser político) y ahora es viceministro de cultura. El señor tiene el 90% de su cuerpo tatuado. No sé cómo es la sociedad checa, y no dudo que tengan muchos problemas igual que los demás países, pero Franz es un caso impensable para México y su doble moral.
Sería hermoso vivir en un lugar civilizado, abierto y respetuoso. En fin.