Vegano Bowl de Fit One Kitchen (reseña)

viernes, 3 de febrero de 2017


Desde hace mucho he tenido ganas de hacer reseñas de lugares o platillos vegetarianos o veganos, pero no me animaba, porque cuando empezaba me decía ¿a quién carajos le interesa si te gustó o no? Pues ni modo. Tenía ganas y lo haré de cualquier forma. Algunas opiniones no serán recientes pero las pondré si considero que valen la pena. 
Les cuento que en casa soy vegetariana estricta, es decir: no carnes (de ningún animal), ni lácteos, ni huevo, ni miel, ni productos que los contengan. Pero cuando como fuera a veces hago excepciones con huevo y/o lácteos, si es que no tengo otra opción.

 Aquí va la primera. 

FIT ONE KITCHEN. (La Paz, B.C.S.)
Es un lugar pequeño ubicado en el Hotel One de La Paz, cuyo giro es de comida saludable/ligera.
Bernardo y yo pedimos un Vegano Bowl:

De entrada se veía rico: una cama de arroz integral con vegetales frescos y champiñones guisaditos. Para que siguiera siendo vegetariano decidí no ponerle el aderezo que me dieron aparte. Pero oh, sorpresa: el arroz no sabía a nada. Estoy acostumbrada a la comida bien condimentada, a los guisos con bastante sabor: sal de mar, ajo en polvo, cebolla en polvo, hierbas secas, cilantro, algún chile, en fin. Ese arroz, si acaso, tenía un poco de sal. Los champiñones estaban salteados con sal, pero no era suficiente, porque la espinaca y los otros vegetales, más el arroz, no alcanzaban a agarrar sabor con los champiñones. Así que le tuve que poner el aderezo, y ni así me supo rico. Osea, estaba bien, y por el precio no pedí más, pero es uno de esos lugares -como el Subway- a los que no iría por antojo sino por que anduviera cerca y tuviera que comer algo.
La bronca que yo veo con ese platillo en especial, es que si yo no fuera vegetariana y quisiera serlo, y me dan a probar ese plato, agarraría un pedazo de pollo y se lo pondría sin pensarlo. De por sí, es difícil quitar la idea de que vegetariano es igual a desabrido. ¿Me explico?
Te lo recomiendo si te encantan las ensaladas muy naturales, si estás acostumbrado a la comida sin mucho condimiento, y si quieres algo rápido y cumplidor. El lugar está chido y limpio, y el muchacho que nos atendió fue muy amable. Por eso lado, todo perfecto. Otro punto a favor, es que en el menú te desglosan los nutrientes de toda la comida.
👍👍👍 de cinco.

¿Por qué publico lo que como?

lunes, 30 de enero de 2017




Tu puedes pensar:
1.- Porque soy una presumida

2.- Porque muchos lo hacen
3.- Porque me siento hípster
4.- Porque no tengo nada qué hacer
5.- Todas las anteriores

La verdad, a veces sí me siento un poco ridícula tomando fotos en todos lados, pero aquí les van mis razones:
Al elegir un tipo de alimentación no convencional (vegetariana estricta), he desatado algunas dudas, normales, entre familia, amigos, conocidos y desconocidos. ¿Qué comes? ¿Comes pescado? ¿Y pollo? 
Y de inmediato, una serie de argumentos, normales, lógicos: "yo no podría vivir sin queso/pollo/huevos/filete.
Los entiendo. Los entiendo perfectamente, porque yo comí todo eso durante 28 años. Crecí con una alimentación tradicional, y una información sobre la comida también tradicional. Yo misma dije alguna vez que no podría vivir sin hamburguesas, y al otro día dejé de comerlas, sin ningún problema.
Más allá de mis razones para no consumir productos animales, la idea de llevar una alimentación basada sólo en plantas no es un sacrificio: me gustan los vegetales, las frutas, los granos. Me gusta cocinarlos, descubrir ingredientes nuevos; buscar en internet y encontrar cada día nuevas recetas. Encontrar otras personas con las mismas "extrañas" creencias que comparten sus tips, recetas y consejos.
Como bien, pero, sobre todo: como muy rico. Con cada comida termino satisfecha: del apetito y del disfrute. 
Por eso me gusta compartirlo, para que sepas que vegetariano no significa ensalada, no significa desabrido, no significa morir de hambre ni comer puro pasto. Te comparto la imagen porque seguramente no puedo compartirte un plato, y si se te antoja y lo cocinas, y te gusta, pues qué maravilla.

RECUENTO DE LOS DAÑOS 2016

martes, 3 de enero de 2017



Y bueno, dije daños, pero sólo para llamar tu atención, en realidad me fue bien el año pasado. Más bien es un recuento de mis asuntos destacables:
1.-Mi libro favorito: Neverwhere, de Neil Gaiman. Me emocionó mucho.
2.- Producto maravilloso: el champú de árbol de té.
3.-El ingrediente: mango, mango, mango y garbanzos.
4.-Mi viaje favorito: no viajé mucho este año, pero todas las salidas son divertidas, la mejor, a Santa Rosalía.
5.-La salud: no tan buena. El ritmo de trabajo fue pesado y me dejé enganchar por lo rápido y la chuchería. Mucha alergia y mala digestión.
6.-El Grito Colectivo pasó por una etapa prácticamente congelada, pero necesaria para descansar.
7.- La tigresa, una hermosa perra que llegó sin avisar y se volvió mi consentida.
8.-El aprendizaje: nunca pensé que podría sobrellevar asuntos laborales sin demasiado daño colateral. Mi propósito será llevarlos con más calma.
9.-El cambio: a finales del año me propuse no comprar comida preparada y cocinar todo, y lo logré! Bueno, en vacaciones de invierno eso no valía... jeje.
10.-Un tatuaje en la pierna, dos en la mano, y una manga casi terminada.
11.-Una familia que sigue creciendo.
12.-Una casa que va cambiando junto con nosotros, no hacia el lujo, sólo a la comodidad.
13.-La decisión de dejar de ser ovolactovegetariana por el veganismo.
14.-Una vida social nula, pero fue necesario para valorar la amistad.
15.- Muchas ganas de ser mejor, de verme mejor, de abrazar más, de hablar más, de escribir, de hacer ejercicio, de limpiar, acomodar, descartar, mantener orden y regar plantitas.
16.-Nuevo hábito: no lavarme el cabello con champú a diario, sólo con agua: menos frizz, nada de caspa.
FELIZ AÑO 2017 A TODOS :)


Las ventajas de casi no maquillarse

jueves, 15 de diciembre de 2016



Nunca he sido una mujer de mucho maquillaje. Las pocas veces que me he esmerado en producirme para alguna ocasión especial, me vi en el espejo, y no era yo, y la incomodidad por sentir una capa sobre mi piel no me dejó en paz. Pero sí, conforme pasan los años siento que ya no puedo darme el lujo de salir a la calle con la cara lavada, y para el trabajo tenía una rutina corta: relleno de cejas, delineador para ojos, máscara de pestañas, una bb cream, rubor, labial. No me veía muy maquillada (de hecho, casi ni se notaba) y por las noches, la desmaquillada me enfadaba, muchísimo.
Hace como un mes decidí eliminar lo que no era estrictamente necesario, y me quedé sólo con lo de la foto: aceite de coco que uso como crema en la cara: literalmente en toda la cara, incluidos labios y pestañas, y como limpiadora por las noches; rizador de pestañas, delineador de cejas para rellenarlas un poquito, algo de rubor para no parecer zombie y delineador negro para ocasiones especiales. Al final, un poco de agua de rosas para acabar de despertarme, un labial y ya. 
Las ventajas del cambio en mi rutina son las siguientes:
-Me veo prácticamente igual que antes
-Me tardo mucho menos en arreglarme
-También es mucho más rápido limpiarme la cara por las noches
-Mis pestañas están más largas y tupidas
-Supongo que notaría más cambios en mi piel si antes hubiera usado mucha base, contorneadores, iluminadores y la decena de productos que están de moda, pero como no, pues siento la piel igual.

Desventajas:
Ninguna. No me siento mal ni fodonga ni nada, son mi cara, mi tiempo y mi dinero lo que estoy cuidando.


Con la edad vienen cosas buenas

jueves, 10 de noviembre de 2016




-Agradece que no te mando a la tienda a pie, En mis tiempos nos mandaban a diario.
-"En mis tiempos..." Ay, mamá, sonaste como anciana.

Es cierto. Cada vez me cacho a mí misma diciendo cosas como esa. 
No, no soy anciana, ni me siento anciana ni pienso ni me veo como una, peeeero me siento más cerca de los 70 que de los 20.
Me explico: a los 20 no me ponía crema en la cara, ni protector solar; comía lo que buenamente llegaba a mis manos; pasaba días durmiendo un mínimo de horas; mis piernas eran igual de chubbies pero no tenían celulitis; sólo ocupaba un par de tenis y un labial; no me preocupaba la política, ni la contaminación, ni ser fotografíada en un antro porque no había teléfonos con cámara. Lo que sí me preocupaba, aunque yo juraba que no era así, era el "qué dirán". Quería gustar, quería encajar, quería que me quisieran. Quería ser alguien aceptado y a la vez quería ser diferente a los demás. Me veía al espejo y me sentía orgullosa de mi pelo pixie y mi ropa de segunda, pero cuando salía a la calle quería gustarle a los chicos pero no era ni bonita ni agradable, sólo era yo, pues.Y entraba en depresión, y pasaba días comiendo basura y fumando mentolados.
Ahora, con 37 años, estoy en la mitad de la vida (eso espero), y tengo justo lo que soñaba cuando era estudiante, tal vez un poco más de lo que esperaba, pero mi vida fue en otro sentido.
Jamás, a los 20, me imaginé siendo vegetariana -en transición al veganismo-, nunca me imaginé comiendo sano, ni siendo lo que en ese tiempo habría llamado "aburrida" o "noña" porque no me gusta salir a bares ni beber una cerveza tras otra. Nunca me imaginé encerrada en mi casa.
Y ése es uno de los privilegios de crecer: no TENER que socializar. No tener que quedar bien, y realmente vivir sin preocuparse por el juicio de los otros.
Tengo control absoluto de mis redes sociales y conservo a quienes quiero y elimino a quienes no me aportan nada. Puedo ser tan sangrona como quiero: llegar al gimnasio con audífonos y no quitármelos hasta estar lo suficientemente lejos para no escuchar el reggetón; no llegar a un restaurante si tienen una banda sinaloense tocando; puedo, si quisiera, tatuarme hasta la lengua, sin miedo a que me juzguen. Como lo que creo que es correcto, y no doy explicaciones de por qué lo hago, si no quiero.
Puedo predicar, puedo llorar, puedo ignorar, con un poco más de tacto que antes, porque no me interesa gustar, ni causar lástima ni ofender. No tengo que ganarle a nadie. 
Siento un poco de lástima por la Yo de veinte años, porque la vida era difícil entonces. Porque todavía no aprendía a querer, a querer en serio, y hoy ¿a quién quiero más en el mundo? A mí, antes que a nadie, porque es como medida de seguridad de avión: primero te pones el chaleco salvavidas, y luego ayudas a los otros. No hay temor de sonar egoísta. 
Soy lo que como, lo que escucho, lo que leo y lo que veo en la tele o el internet, y todo eso lo decido yo, al fin. 
Siempre se puede estar mejor, SIEMPRE. Me quiero, me gusta mi cuerpo, pero no me gusta la celulitis, así que voy al gimnasio, no le hace que llegue a mi ideal de cuerpo a los 60, nunca será tarde.



Súplica de una mujer moderna

lunes, 17 de octubre de 2016

(Imagen: "Mujer pulpo", Mauricio Méndez

Quiero ser buena en mi trabajo.
Quiero que mi casa esté muy limpia y ordenada.
Quiero hacer ejercicio a diario.
Quiero tener vida social.
Quiero cocinar comida nutritiva todos los días.
Quiero escribir.
Quiero tejer y hacer manualidades.
Y después de hacerlo todo, quiero estar de buen humor.
¿Cómo se le hace?
 
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