sábado, 16 de febrero de 2019

Dénme todo los jugos



¿Te podrías comer un plato con tres zanahorias, medio apio, medio pepino, 1/4 de piña, una taza de espinacas y tres naranjas? Yo no. ¿Pero qué tal en jugo?
Estoy obsesionada. Me encantan los jugos. Si fuera soltera viviría a base de jugos, lo juro, pero como no es así, me conformo con tomar tres veces por semana.
El único inconveniente para mí, es que puede ser muy tardado lavar, desinfectar, pelar, partir, exprimir, lavar el extractor... pero por eso, decidí facilitarme la vida con pequeños truquitos que quiero compartirles porque me acabo de tomar el jugo de la foto y estoy de buenas.
Antes compraba verduras y frutas, y desinfectaba, partía, etc. Pero era mucho tiempo y espacio ocupados, así que me decidí por comprar algunas cosas ya listas: espinacas desinfectadas, palitos de apio y nopales picaditos congelados, así me ahorro el proceso de desinfectado y lavado de esos vegetales.
Mi extractor es de centrifugado y, aunque me gusta y funciona muy bien, los jugos se tienen que tomar de inmediato, y no sirve para hojas verdes, no las procesa.

 Para poder hacer jugos con hojas verdes, como espinaca o Kale, prefiero licuar las hojas con un poco del jugo, así, cuando tengo tiempo, como hoy, termino usando tres aparatos: el extractor para la mayoría de los vegetales, el exprimidor para los cítricos, y al final la licuadora. Sí, suena muy complicado y tardado, pero les juro que hoy me tardé poquito más de media hora en hacer una jarra de jugo, y lavar todo lo que ocupé. La verdad, no fue tanto trabajo, y vale mucho la pena.
Cuando sea rica, voy a comprar un extractor "masticador" como éste:
Por lo pronto, me las arreglo con lo que tengo.
Te recomiendo los jugos, en serio, verás que en cuanto dés el primer trago sentirás los nutrientes corriendo por tu cuerpo y la felicidad inundándote. Bueno, tal vez exagero un poco, tal vez tú no lo sientas, pero yo sí. 
No hay una receta fija: ponles lo que tengas y lo que se te antoje,la única recomendación es que tenga más verduras que frutas.
Por ejemplo, esta es de mis combinaciones favoritas: pepino, apio, piña, zanahoria, espinaca, jengibre, naranja, limón, cúrcuma y nopal.
Tampoco es indispensable tener un extractor, con una licuadora lo puedes resolver, tomándolo como licuado o pasando el jugo por un colador fino, o mejor aún, por una malla, y exprimiéndolo. Queda súper bien.

Ante el hambre, el antojo, la ansiedad, o la duda, tómate un jugo.

viernes, 4 de enero de 2019

Recuento del 2018



Ya se me hizo tradición publicar algunas cosas que me quedaron frescas en la memoria, ya sea por dolorosas, felices o impactantes. Me parece una buena manera de darme cuenta de que en general, son muchas más las cosas buenas que las malas. Así que aquí el recuento:
1.Aprendizaje: iniciando el año, un conflicto me hizo aprender a la mala que más vale desconfiar un poquito que pecar de bruta.
2.Ingrediente: este año no es uno favorito, sino uno nuevo para mí: el aguacate. Todavía no soy de las que comen una tortilla con aguacate y sal, pero en pico de gallo o guacamole ya lo pude comer.
3.Viaje: el Hell and Heaven con mis muchachos fue muy chido!
4.La sorpresa: un desmadre en los ovarios que terminó en una operación de la que salí muy bien librada, por fortuna. 
5.La alegría: un 1 de julio muy feliz.
6.Felicidad: un cambio de lugar de trabajo.
7.La lección: la mala vibra es contagiosa, enferma el cuerpo, el alma y la mente, y más vale salir huyendo que enfermar y convertirse en algo horrible.
8.El logro: empezar la carrera de nutrición aplicada a distancia. Volver a estudiar de manera formal fue complicado pero muy satisfactorio.
9.Series:Hand of God, de Prime Video. La Maldición de Hill House y el Alienista, de Netflix.
10.Películas: no recuerdo muchas, así que diré la última que vi que me gustó mucho: La balada de Buster Scruggs, de los fabulosos hermanos Coen, de Netflix.
11.Libro favorito: me había prometido leer un montón, pero dediqué casi todo mi tiempo a leer cosas de la escuela. Aún así, me gustó mucho descubrir a "Gimpel, el tonto", de Isaac Bashevis Singer.
12.Restaurante favorito: Locos por la pasta, con verdaderas opciones veganas exquisitas.
13.Orgullo familiar: ver tocar varias veces a mi marido e hijo con sus bandas.
14.Lugar favorito: como siempre, mi casa. No es lujosa, no es elegante, pero es la casa más bonita del mundo.
15.Cosa de la que debería avergonzarme pero no: soy menos social. Cada vez me cuesta más relacionarme, abrirme con las personas y confiar, y cada vez me cuesta menos alejarme.

En general, fue un año que tuvo problemas como los que me gustan: de los que se solucionan rápido. Tuve mucha suerte de principio a fin, porque aunque no la pasé muy bien en ciertos periodos, pude darme cuenta de que las personas que te quieren están ahí, no sólo cuando eres buena onda sino cuando andas insoportable por el estrés, y no sólo cuando necesitan que las escuches sino cuando tuviste un día del carajo y necesitas que alguien te escuche.
Y obviamente, lo mejor de mi año fue tener salud (mi cuerpo se recuperó rapidísimo de la operación), y mucho amor de mi familia, que a fin de cuentas, es lo que necesitamos para acostarnos por las noches y decir: la vida es buena.
Espero que el 2019 nos traiga cosas muy buenas y que las cosas no tan buenas pasen rápido y nos hagan más fuertes y sabios.

lunes, 17 de diciembre de 2018

Un año sin ropa nueva

La gente que me conoce sabe que soy muy tacaña para gastar en ropa, pero que, obviamente, me gusta tener ropa. Así que el título del post es un post engañoso, porque en efecto, no he comprado ropa nueva, pero estreno ropa cada mes o dos meses.
¿Cómo? Comprando todo de segunda mano.
Llevo un año sin comprar nada nuevo excepto ropa interior (obviamente), y calzado.
A muchas personas esto les parece demasiado tacaño, sucio o hasta humillante, pero a mí me encanta, por las siguientes razones:
1. Odio la ropa de moda. Hace mucho tiempo que no me gusta la ropa de boutiques, por el simple hecho de que todo mundo la compra y siento que para donde volteo veo a la misma persona una y otra vez.
2. La ropa es carísima. Un pantalón Levis, $800.00, en serio? No estoy dispuesta a pagarlos, simplemente no.
3. No me gustan mucho las tiendas ni los vestidores, ni los vendedores que se te quedan viendo.
4. La industria de la ropa contamina muchísimo y es mejor tener poca ropa, reutilizarla, intercambiarla, donarla y comprar ropa que alguien más ya no quiso.
5. Porque para mí no hay nada más placentero que llevar un bolso, dos playeras, dos vestidos, un suéter y dos pantalones por menos de $500.00 pesos.
6. Aunque no me importan mucho las marcas, ahora casi toda mi ropa es de marcas caras, bonita, a mi gusto, y muchas veces vintage. Me gusta googlear algunas prendas y toparme conque nuevas me habrían salido carísimas.
 Chaqueta Eileen Fisher nueva

Chaqueta Eileen Fisher de segunda mano, modelada por mí

Por ejemplo, la chaqueta Eileen Fisher que llevo en la foto me costó $50.00 pesos y está en perfectas condiciones. Con mucho menos de lo que me costaría nueva me compré ropa para todo el año.
7. Porque a mí me importa un pito si te da asco o vergüenza que alguien se ponga ropa que otro desechó: una buena lavada, mucho suavitel y estilo propio son lo mejor para vestirme como me gusta.

lunes, 24 de septiembre de 2018

Días de flojera

Aunque me encanta cocinar y preparar todo lo que puedo desde cero, hay días en los que, simplemente,  no quiero, no tengo ganas. Hoy, por ejemplo, es uno de ésos.
En verano, después de las lluvias,  crece el quelite, y queda mucho polvo, todo eso se va directo a mi nariz y me da alergia. Debo mencionar que en este año me ha ido bien porque me empezó cuando ya no le queda mucho a las lluvias (el año pasado empecé con los antihistamínicos desde julio).
Pues hoy he andado mocosa y con mucho sueño, y la hora de la cocinada no me animaba mucho, por lo que recurrí a la vieja confiable: pasta, y en vez de hacer salsa compré puré listo, champiñones de lata, chilorio de soya y un brócoli que ya tenía,  y listo, la comida de hoy.
Y es que no hay que autoflagelarse por fallar al juramento del zero waste y el "planta based"  y guiñarle el ojo al vegano precocinado de vez en cuando, sobre todo cuando tenemos que decidir entre cocinar algo elaborado y natural, o dormir media hora de siesta antes de volver al trabajo.

viernes, 21 de septiembre de 2018

Duende vegano


Me gusta escribir. Necesito escribir. Lo hago, pero poco, porque lo urgente le quita tiempo a lo importante, sin embargo, uno de mis propósitos de este año es escribir más.
Hace unos días (o hace unas noches), estaba entre dormida y despierta, y se me ocurrió escribir unas historias brevísimas sobre un duende vegano, tomando como pretexto los argumentos más comunes que dan los omnis (omnívoros) en contra del veganismo o a favor del carnismo. Así, todos los miércoles sacaré un pequeño cuentito/chiste de veganos, porque los veganos también tenemos sentido del humor a veces.
Debo aclarar que NO SÉ DIBUJAR, pero como pensé esto para Instagram, pues tuve que perder la vergüenza y hacer mi propio duende así que no seas duro conmigo.
Te dejo aquí la primera historia de Duende Vegano:

Había una vez un duende vegano que estaba a punto de comerse un mango, cuando éste abrió un par de ojos muy grandes y le dijo: "los omnis dicen que las plantas sentimos. Ahora también hablamos. No me comas". Quiso comerse otras frutas, y pasó lo mismo. Como ya no tenía más para comer, el pobre duende murió de hambre. Fin.

domingo, 16 de septiembre de 2018

Adiós reto crudi y receta


Hace unos días unos chicos que sigo en IG, Jonny Juicer y Badassvegan, lanzaron un reto crudivegano de 21 días. El día que iniciaron me decidí a tomarlo, feliz de comer pura comida fresca, porque en mi ciudad estamos en un verano de 36° con 80% de humedad. Hice los 3 primeros días, y todo muy bien: jugos todos los días, mucha fruta deliciosa, ensaladas, pero no pude continuar. No es que haya pasado hambre, o que la comida cruda no me haya gustado, sino que esos muchachos preparan comida para ellos mismos (y en el caso de Jonny Juicer, para él y Noah, su adorable perrito), pero yo tengo un esposo y un hijo a los que les hago de comer a mediodía porque llego a la casa antes que ellos y ellos son veganos pero les gusta comer cocinado.
Así que fue bastante engorroso preparar un guiso para ellos y aparte algo para mí, y lo dejé. Sin embargo, sigo creyendo que llevar una alimentación frugal y cruda es la mejor opción para el verano. 
Un ejemplo de dieta cruda puede ser: un jugo verde de desayuno: apio (un mazo completo), espinaca (un mazo completo), un betabel, dos zanahorias, jengibre y limón. Imposible comer toda esa verdura en una sola comida, así que un jugo verde es lo mejor para consumir las vitaminas y minerales de las hojas verdes. A mediodía y en la noche: un ceviche de mango, o una ensalada, o frutas, o lo más fácil: monocomidas, es decir, un solo alimento, como naranjas o manzanas o sandía. 
Con esta alimentación se quita la sed y el calor, la digestión mejora muchísimo, y la piel, de inmediato, toma colorcito.
Pues, aunque no seguí con el reto, decidí desayunar y cenar crudi, seguir con los jugos verdes y hacer una comida cocinada para toda la familia. 
Ahora sí, les pongo la receta de una cosa que está entre una ensalada, un pico de gallo y un ceviche.
-Aguacate 
-Cebolla morada
-Jitomate
-Nopal blanqueado
-Cilantro
-Sandía
-Mango
-Limón
-Sal, ajo en polvo, pimienta.
Todo en cubitos.


En realidad, cebolla, tomate y cilantro crudos son la base para una variedad de recetas, y podemos ponerle lo que tengamos (durazno, apio, pepino) y servirlo con lo que se nos antoje (en tacos, tostadas, sopes, o como yo, en pepinos).
Te invito a que cambies una comida al día por una comida crudivegana. No te arrepentirás.

viernes, 24 de agosto de 2018

Nice Cream o helado vegano


Si son veganos, y como yo, no consiguen helado vegano (o el que venden es muy caro), y no se conforman con helados de agua, apreciarán esta receta.
Para la base:
-4 plátanos grandes bastante maduros, o sea, pecositos
-1 taza de Calahua (crema de coco). Ojo: que sea crema y no leche
- 1/4 de taza de leche vegetal
1-Todo al procesador o licuadora hasta que esté cremoso.
2-Divides la mezcla en dos partes, y a una le agregas una cucharada de esencia de vainilla
3- A la otra le agregas dos cucharadas de cocoa en polvo y vuelves a procesar
4- Guardas un ratito en el congelador y listo: queda cremosa y firme, igual a la nieve de leche de vaca pero sin el karma.
En la foto ya se me había derretido pero queda firme y puedes servir bolas de helado.
Que lo disfrutes!!

miércoles, 13 de junio de 2018

¿A quién da gracias una atea?

Soy atea, y por supuesto que agradezco: a mi esposo y a mi mamá por cuidarme en el hospital. A Éricka y Rubén por ayudarme (todavía no puedo creer la suerte que tuve!). Al doctor Manríquez y muy en especial al doctor Farías que entró a la cirugía aunque no le tocaba.  A todas las enfermeras, que fueron muy amables y cariñosas, en especial a Victoria y Vida; a todo el personal del ISSSTE, con los que platiqué de tatuajes y veganismo (fue muy padre!). A mí familia, amigos, compañeros,  por estar al pendiente y mandarme tantos mensajes de apoyo.  A mi cuerpo, por aguantar como un campeón, al destino, por hacerme tan suertuda (de verdad, he tenido una suerte impresionante!!!).
Me quitaron unos tumores y quistes en los ovarios, y fue mi primera cirugía. El miedo y la ansiedad me tuvieron mal por una semana y media, pero tanto mi doctor particular como cada persona del ISSSTE que me atendió: desde la recepcionista hasta los médicos,  me ayudaron a pasar el mal rato y convertirlo en una buena experiencia. Todavía no me siento tranquila hasta que me digan que los nenes que me sacaron eran benignos, pero al menos ya estoy en casa y no la pasé nada mal en el hospital. 
Gracias a todos.

jueves, 1 de marzo de 2018

Raining blood o mi opinión sobre la copa menstrual


Hablar de funciones corporales es un tabú, sobre todo cuando éstas corresponden a partes pudendas, y más aún cuando involucran sangre, pero es algo natural que le pasa a la mayoría de las mujeres, y en estos tiempos ya debería ser un tema normal. Así que voy a platicarles abiertamente sobre mi manera de sobrellevar los periodos. 
*No puedo hablar de menstruación sin recordar una charla que escuché en una clínica del ISSSTE, en la que dos señoras hablaban de "asuntos femeninos" de una tercera señora, y decían: "y todo por el pecado de Eva. Y pensar que si no hubiera sido por eso viviríamos en el paraíso, una vida eterna..."
Pues, a lo que voy: antes de parir, mis periodos eran de 3 días, con un flujo moderado, pero después de ser mamá me pusieron el DIU, y mis periodos se alargaron a 7 u 8 días, con un flujo súper abundante. Tenía que usar más de 6 toallas extra largas, extra gruesas y extra incómodas, cada día. Cada vez que me paraba sentía un bajón horrible, y andaba muy incómoda todo el tiempo. Un día vi a una chica hablando de la copa menstrual en un blog, y no la consideré ni siquiera una opción porque me parecía algo incómodo y engorroso. 
Para quienes no estén familiarizados con el asunto, la copa menstrual es un objeto de silicón flexible, en forma de campana, que se introduce en la vagina y funciona recogiendo la sangre. A diferencia de un tampón, ésta no absorbe la sangre, sólo la retiene. Pasadas unas horas (entre 8 y 12, dependiendo de la abundancia), se saca, se vacía en el inodoro, se lava y se vuelve a introducir.
¿Como para qué voy a batallar, pensé, si es mucho más sencillo usar toallas? Así que no le di importancia.
Mucho tiempo después, volví a poner atención al asunto, y empecé a ver más videos, a leer más blogs, y ver cada vez a más mujeres hablando de la maravilla de la copa. Decidí probar, total, no perdía nada.
Encargué una en línea porque no encontré en las tiendas locales. La usé un par de meses, siguiendo las instrucciones, viendo tutoriales, siguiendo un montón de tips, pero notaba que era demasiado flexible y no se abría por completo una vez adentro, tenía pérdidas y tenía que usar pantiprotectores para no parecer Carrie por accidente. Encontré una marca que manejaba una copa más dura, y la encargué. Seguía teniendo pérdidas, pero mucho más leves, y tuvieron que pasar unos cinco o seis periodos para agarrarle la onda.
Tenían razón. Todas las cosas maravillosas que decían, eran ciertas. Aunque no puedo prescindir de los pantiprotectores, la cantidad de sangre que sale es mínima, y comparada con los ríos sangrientos del pasado, no es nada, así que si alguien tiene un flujo moderado seguramente no tendrá ninguna fuga. En los días ligeros la vacío en la mañana y en la noche, y en los días fuertes, también al mediodía. No es un proceso incómodo, para nada. Metes tus deditos limpios, la sacas y vacías en el inodoro, la enjuagas con agua, y va para adentro. Incluso una vez tuve que vaciarla en un baño público, y lo solucioné entrando con una botella de agua al baño y listo.
La copa dura alrededor de 5 años, y su costo es relativamente económico, sobre todo si consideramos el costo de las toallas y tampones, además de la basura que generan, y los riesgos de salud que representan al dejar residuos en nuestro cuerpo. 
Te la recomiendo mucho, en serio. Es cómoda, casi te olvidas de la regla, no estás húmeda, ni te rozas, ni nada. Libertad, maravillosa libertad.




lunes, 1 de enero de 2018

Recuento del 2017


Como en los últimos años, me gusta hacer un recuento de las cosas que de alguna manera marcaron mi vida, para bien o para mal, sin otro objetivo que el hecho de dejar una huella que no se borre en mi mala, qué digo mala, pésima, memoria.
El 2017 fue un año muy loco. No fue malo, sino complicado, con muchas sacudidas, pero, sin duda, con muchas oportunidades para demostrarnos que somos hombres, no payasos.
Me atrevo a decir que fue el año en el que he hecho más cambios importantes, para bien, creo yo, y que en este 2018 espero reforzar y mejorar, porque si de algo estoy segura, es que siempre, SIEMPRE, se puede mejorar. Les deseo lo mejor este año y toda la vida.
Va el recuento:
1.-Mi ingrediente/alimento favorito: creo que la piña asada volvió a tener la supremacía. Sola o en tacos, la amo.
2.-La epifanía: después de una larga enfermedad del Bernardo, y de ver varios documentales, decidí dejarme de niñerías y hacerme vegana de una buena vez.
3.-El mejor regalo: sin que yo lo imaginara, mi esposo y mi hijo decidieron lanzarse de cabeza conmigo y pasar de "flexitarianos" a veganos.
4.-Mi hobby: este año no escribí tanto, ni tejí casi nada, pero Bernardo y yo pasamos mucho tiempo en la cocina, descubriendo recetas y veganizando todo lo que podíamos: quesos, embutidos, hamburguesas, guisos. Nunca, nunca, había disfrutado tanto en la cocina.
5.-Sonará tonto, pero Netflix me sacudió con dos documentales: What the health y los Minimalistas.
6.-Después de ver el documental anterior, y leer "La magia del orden", sentí como una cachetada que me hizo salir de mi miedo a los espacios vacíos y poder decirle adiós a un montón de cosas: tiré/regalé como el 50% de las cosas que había en mi casa, y me siento como la novicia rebelde bailando en la pradera: mi casa se ve más ligera, más bonita, y es más fácil de limpiar. Sólo me quedé con lo indispensable y lo que me gusta.
7.-Dentro del mismo asunto, llegué al grado máximo de la pereza: minimalicé mi guardarropa, y me deshice de los colores, así, sólo tengo negro, blanco, gris y una que otra cosa de color. Todo me queda, todo combina. Igual con los zapatos: sólo 15 pares incluyendo chanclas. No necesito más.
8.-Mis libros favoritos: Material sensible, de Neil Gaiman y How not to die, del Dr. Michael Greger: esencial para cualquier vegano.
9.-Película favorita: Rogue one, me emocioné mucho.
10.-Series favoritas: Dark, Under the Dome y Mindhunter
11.-Más liberación: nos deshicimos del Dish y quedamos sólo con Netflix. Sin anuncios por fin.
12.-Experiencia mágica y religiosa: ver a Anathema en vivo. Habría sido perfecto si Dante hubiera podido entrar con nosotros, pero fue maravilloso.
13.-La alegría inesperada: ganar el estatal de cuento con un texto al que le tengo un cariño especial: El hombre civilizado, que espero ver impreso muy pronto.
14.-La decepción: me dolió mucho ver que cada vez soy más cobarde. Por un lado, lo más superficial: casi me desmayo al ver la sangre en una herida de Bernardo, por más que intenté ayudarlo a cambiar sus gasas. Por otro, y más preocupante para mí: el sueño (que para mí es sagrado) perturbado por pensamientos horribles relacionados con la tristísima ola de violencia en mi estado. Noches sin dormir, con colitis nerviosa. Nunca pensé que me afectaría tanto.
15.-Por tercer año consecutivo, nuevo perro: la Black Sabbath (Blackie pa los compas). Una nena loquita que llegó a mi oficina y terminó siendo la sexta de la manada en mi casa. Un amor de niña.
16.-Cumplimos 15 años de casados, y 15 años de trabajar para el ayuntamiento.
17.-Objeto maravilloso: nuestros Kindles. Lo mejor de lo mejor.
Y así, se fue un año loco loco, y recibo el nuevo con una sonrisa, y esperando que yo no lo decepcione. 
Mil abrazos y besos a ti, a todos.


jueves, 16 de noviembre de 2017

Ayuno de jugos, otra vez, por favor



En la ciudad en donde vivo no llueve mucho, pero cuando llueve, corren los arroyos y se desborda el drenaje junto con el agua de lluvia por todas partes. Cuando el agua se evapora, queda un montón de polvo con popó y con el viento vuela y lo respiramos. Por eso, cuando acaba el verano, hay un montón de enfermos de alergias, infecciones de estómago, garganta y ojos. Pues a mí me dio faringitis, pero como no tenía síntomas más que inflamación en la garganta, el médico me recetó medicamentos erróneamente. Así que tomé un montón de antihistamínicos y anti inflamatorios hasta que descubrió que era una infección (no tenía fiebre, ni mocos, ni tos, sólo mucho dolor al tragar) y me recetó antibióticos y mas anti inflamatorios. Mi puerquecito, que no está acostumbrado a medicarse tanto, lo resintió con dolor de estómago, y aunque estoy tomando agua kefirada para ayudar a mi flora intestinal, me animé a hacer un ayuno para alivianarme.
Así que hoy es mi primer día. Espero hacer, como mínimo, 5 días, y una semana sería lo ideal. No tengo pensadas recetas ni nada, sólo voy a usar pepinos y apio como base (y espinacas en cuanto en cuanto compre), y de ahí en fuera lo que se me atraviese.
Les platicaré cómo me va.
Por cierto, si no has visto todavía Gordo, enfermo y casi muerto (Fat, sick and nearly dead), qué esperas?

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