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sábado 18 de febrero de 2012

5 años!


Hoy cumplo nada más ni nada menos que 5 años de ser vegetariana. Un buen día de Carnaval me propuse dejar de comer animales, sin ninguna razón en particular. Mi intención no era ser más saludable, ni adelgazar, quizás la cuestión ética fue la que más pesó, pero ni siquiera era una razón tan poderosa. Simplemente no pensé que aguantaría, sobre todo porque yo pasé la universidad desayunando una cocacola y un cigarro y cenando hotdogs, comiendo tazones gigantes de chococrispies y pan bimbo. Después, cuando me fui a vivir sola, mi idea de lunch nutritivo era un yogur para beber y unos trikitrakes, y tenía tan poco dinero que apenas me alcanzaba para tacos, cigarros y agua.
Cuando me casé, los tacos de pescado, las quesadillas con salchicha, el pollo asado, hamburguesas con queso blanco y todo lo que tuviera chocolate me provocaban orgasmos y salíamos a comer fuera cada vez que podíamos. 
Mi pobre bebé pasó los primeros 3 años comiendo salchichas y danoninos como lunch, y le comprábamos cajas con 24 "nutritivos" jugos de cajita. Pura basura.
Y un buen día le dije adiós a todo, y me lancé al vacío con una dieta que no conocía, y no volví atrás.
Debo decir que si no fuera por el internet (he dicho ya que amo el internet?) no sé que habría hecho, pero gracias a las muchas páginas sobre vegetarianismo he descubierto ingredientes que nunca había visto y que ahora me fascinan. 
Sí, a veces me siento muy desesperanzada y pienso que todo sería mucho más sencillo si pudiera pararme en el súper pollo y no romperme la cabeza pensando en qué hacer de comer, pero ya no podría volver a lo de antes. 
Soy otra persona, y esa persona me gusta más: nunca creí que la compasión podría más que mis antojos, o que llegaría a ver a los animales como seres importantes, a todos ellos, sin diferenciarlos por su especie, sin decidir arbitrariamente que unos son animales de compañía y otros objetos para asesinar y comerlos. Ya ni hablar del cambio radical en mi salud.
En fin, me siento muy feliz y lo celebraré con un elote en el carnaval.

jueves 16 de febrero de 2012

Hijos, padres y mi libro favorito

Cuando uno es niño vive y lo que pasa alrededor es accesorio. Uno no piensa las consecuencias ni las causas de lo que pasa. No pensamos: qué bien que mi padre me discipline, o qué buena mi mamá por enseñarme lo que me enseña. Es cuando crecemos que nos damos cuenta de que lo que nos dieron de niños es lo que tenemos de adultos. 
Ayer fui a la biblioteca infantil de la unidad cultural, y me puse a buscar libros que yo leía cuando era chica. El sistema (poco eficiente) de actualización de libros me hizo pensar que todavía estarían allí. Y efectivamente: encontré mi libro favorito, en la misma edición que lo leí cuando tenía unos seis o siete años.


Se trata de un libro (de una serie de varios, no me fijé cuántos) que se leen con la ayuda de un dado, porque tiene opciones para ir llevando la historia. Recordaba perfectamente muchos recuadros, con el dibujo y el texto, y me llené de nostalgia: mi madre me llevaba a las bibliotecas cuando era niña. Claro, en los patios de la unidad cultural aprendí a andar en bici, pero también aprendí que leer es igual de divertido que rampear en un BMX.


jueves 9 de febrero de 2012

Lágrimas de puerco



Si hay algo que me gusta, es que casi siempre recuerdo lo que sueño. Como los de todo el mundo, mis sueños son locos y surrealistas, como haber sido novia de Chayanne, mis dientes que se caen a menudo, las persecuciones, los saltos de árbol en árbol que doy, sin volar, pero sí flotando, yo registrando a Alf como atleta para los panamericanos... Me encanta que me despierten las carcajadas de un sueño chistoso (me ha ocurrido varias veces) pero también me desequilibra despertar llorando por sueños tristes, tristísimos, como anoche. Soñé que a mi madre le regalaban tres cerdos bebés, para que se los comiera, pero le dijeron que los dejara unos días más antes de matarlos, y para que la carne estuviera más rica, los conservara en refrigeración. Yo los veía en un cajón del refri y estaban temblando, morados, y los sacaba y cubría con un suéter. Le reclamé a mi madre por su crueldad, y le pedí que me los diera o que los matara de una vez y no los torturara más. Desperté llorando a media noche, y en la mañana seguía con esa sensación de algo pesado en el pecho.
En fin. A apechugar con esta sensibilidad de puerco.

domingo 29 de enero de 2012

Esta soledad

Brincando un poco entre blogs y mis sitios veges favoritos, he leído varios comentarios con los que estoy totalmente de acuerdo: ser vege es estar, en ocasiones, bien solo. Ser un poco el relegado, ser un poco el blanco de las bromas... y cansa... a veces...
Y es que en ocasiones no puedo evitar externar mi opinión acerca de lo saludable de una dieta vegetariana, o lo contrario: de lo que sé que hace daño de las carnes animales. Pero intento que sea poco y de preferencia sólo cuando me preguntan. También intento ser social y no ponerme demasiado los moños cuando se trata de convivencia con no vegetarianos (nadie de mi círculo familiar o social lo es) y jamás le negaré a nadie que coma lo que sea que se le antoje. En fin, no puedo evitar sentirme anormal a veces. Pero eso sí: nunca, ni en una sola ocasión, me ha pasado por la cabeza volver a mis viejos hábitos.
A punto de llegar a los 5 años vege.


domingo 1 de enero de 2012

Recuento del 2011



1.-El mejor libro leído: Fruta verde
2.-La peor experiencia: la incertidumbre en el trabajo
3.-Mi mayor logro: aprender a hacer amigurumis. Bueno, aprender a tejer en general.
4.- Mi evento favorito: El Chopito
5.- Mi palabra del año: Proyectos
6.- La promesa cumplida: Ser ligeramente más ordenada
7.- La promesa no cumplida: ser más paciente y menos gritona
8.- Lo más positivo: convivir mucho con los amigos.
9.- Lo más negativo: los celos que me salieron de las cavernas
10.-De lo mejor que me pasó: ir a Tijuana
11.- El logro profesional: EL Grito A.C.
12.- Lo que más comí en el año: Sushi
13.- La manda cumplida: dejar la Pepsi Kick
14.-Mi mejor coto: un día antes de acabar el 2011
15.- Mi satisfacción: Dante como siempre
16.- Revelación de fin de año: estoy bien enamorada
17.- Mi propósito eterno no cumplido: adelgazar
18.- El aprendizaje: la ropa de las tiendas no es para mí. Pura segunda.
19.- Mayor revelación: compañera de trabajo que se vuelve mi amiga
20.- Mayor frustración: no dar una en la cocina
21.- Fantasía cumplida: mi hermoso tatuaje
22.- Cambio de look: rapo a los lados
23.- Compras del año: Mueble para mi estudio, mis botas cafés y cigarros Djarum
24.- Pérdida: Daniel Sada
25.- Susto más grande: mi abuelo en el hospital
26.- Milagros inesperados: mi grifo vegetariano que me sacó de apuros económicos
27.- Mejor película: Anticristo de Lars Von Trier
28.- Cualidad escondida descubierta: tejer lo que sea sin patrón ni nada
29.- Lo que no pude hacer: ir más a la playa
30.- Nuevo defecto descubierto: tolerancia cero a ver la sangre

sábado 3 de diciembre de 2011

Acerca de bestias



Este video que les comparto es un interesante reportaje sobre el maltrato animal y diferentes caras de lo que significa amar a los animales. En él, Fernando Vallejo, escritor colombiano-mexicano, plantea que la pobreza es una de las principales causas del maltrato animal, lo cual es muy lógico: buscar el sustento a través de los animales suele ser un recurso común: la caza ilegal de especies para alimento, la venta de animales, el uso de animales de carga, etc. Recordemos que la pobreza es hermana de la ignorancia la mayoría de las veces. También tocan un punto que en lo particular me he cuestionado. ¿Hasta dónde vale más la vida de un animal que la de un humano? ¿Es justo que algunas personas inviertan tanto en sus mascotas, habiendo niños que mueren de abandono? Para mí es igual de indignante que le compren ropa de miles de dólares a un perro, como el hecho de que le compren ropa de miles de dólares a un niño. 
Para finalizar: los toros. De sobra está explicar mi posición acerca de ese tema, pero es muy ilustrativo ver la reacción de los empleados de la plaza ante unos manifestantes pacíficos. Esa el la cuestión: si no se puede tener compasión por el sufrimiento de un animal, difícilmente se tendrá empatía por  los demás seres humanos. Las bestias, son otras.