miércoles, 9 de abril de 2014

Escritores y tiempo libre



¿Qué hace un escritor cuando no está escribiendo?
¿Lee?
¿Revisa textos?
¿Selecciona referencias?
¿Promociona lo que ha escrito?

Un escritor vive la vida (espero). Un escritor escribe todo el tiempo, aunque no teclee nada en meses, porque es como una patología: inventarse historias de objetos desconocidos, de días del carajo, de filas en el súper, de anécdotas de niños, del ruido de los vecinos, de lo que alcanzó a ver por la puerta abierta de una casa, del rumor político, de la foto chusca, de la canción del pesero, de la quinceañera esa que ni conocía, del sueño que lo levantó con ganas de contárselo a alguien. 
Ya luego viene lo duro, pero es lo de menos.
Me gusta cuándo me preguntan ¿y no estás escribiendo nada? Y yo sólo digo , cuando quiero decir: sí, pero no tengo publicaciones recientes.

viernes, 28 de febrero de 2014

7 años vege


Se me pasó, pensando que cumplo el 28, y cumplí el 18...
¡¡7 años vege!!

martes, 11 de febrero de 2014

Tatuajes y gente mala


Hay notas de la prensa que leo y luego no sé si reír, llorar, enojarme o simplemente ignorarlas. Hoy leí en La Jornada que la directora del Instituto de la Mujer Guanajuatense hablaba sobre las mujeres que tienen tatuajes y perforaciones: son "un ejemplo claro de la pérdida de valores en la sociedad", "No hay pautas de valoración o normas de conducta. Esta joven podrá afirmar que es muy original y que es muy su gusto andar así, pero yo me pregunto si no hay un valor que se llama salud y si algunas de estas cosas la estarán perjudicando". Luz María Ramírez Villalpando, la ilustre funcionaria, representa a un gobierno, que a su vez representa (o debería representar) a las mujeres de un estado, recibe un buen sueldo, y dar declaraciones como ésa... 

Obviamente, con una visión tan machista, cerrada, retrógrada e ignorante condenará cualquier cosa que represente la libertad de las mujeres para decidir sobre sus cuerpos, por lo que no asombra que la señora también esté en contra del aborto, aun en casos de violación.
La discriminación por apariencia física no es algo fuera de lo común: algo tan simple como tener un tatuaje puede influir en la manera en que la gente te ve y te trata. Independientemente de que estoy tatuada, me molesta el afán de la gente por juzgar a otra gente por algo tan bobo y superficial, cuando se le dejan pasar verdaderas aberraciones a personas vestidas formalmente con saco y corbata, o sotana, por ejemplo.


En cambio, en la República Checa, Vladimir Franz, un pintor, músico, compositor, licenciado en derecho y maestro universitario, contendió por la presidencia de su país y quedó como tercera fuerza política (a pesar de no ser político) y ahora es viceministro de cultura. El señor tiene el 90% de su cuerpo tatuado. No sé cómo es la sociedad checa, y no dudo que tengan muchos problemas igual que los demás países, pero Franz es un caso impensable para México y su doble moral.
Sería hermoso vivir en un lugar civilizado, abierto y respetuoso. En fin.

sábado, 8 de febrero de 2014

Panqueques


Hoy me levanté con ganas de hotcakes, pero me llevé la sorpresa de que no tenía harina integral ¿Me iba a quedar yo con las ganas? Jamás. Tenía avena y la molí en la licuadora para hacer harina, le puse un poco de manzana rallada, almendras laminadas, chocolate en polvo, aceite de oliva, royal y agua. Quedaron deliciosos, pero tan llenadores que sólo pude comer dos.

martes, 28 de enero de 2014

Escribir


Ganar un premio es maravilloso. Ver un libro publicado es un sueño hecho realidad. Presentar un libro propio es excitante. Pero lo mejor, lo mejor de ser escritora, es escribir: imaginar una historia y sus personajes, terminar un texto, leer, corregir, pelearse con uno mismo y tratar de quitar lo que sólo está por capricho o lástima, ser cruel, tal vez, con algún personaje, quitar escenas innecesarias, en fin, hacer un libro.
Cada vez lo disfruto más, y más.

domingo, 26 de enero de 2014

Lágrimas y lectura

Que soy una llorona de primera, es cierto. Que se me salen las de cocodrilo con las películas, series, y hasta programas emotivos-cursis como "Jefe encubierto", también es cierto. Pero en mi vida, sólo dos libros han logrado hacerme un nudo en la garganta y soltarme unas lagrimitas:


El primero es Pigtopía, de Kitty Fitzgerald. La historia de un niño cerdo que #SufreComoPrecious o más. Es una historia similar a la del hombre elefante, de intolerancia, de abuso, y de amistad verdadera. Suena cursi, pero está bien escrita y me gustó mucho.



El segundo es Adonde no conozco nada, de Antonio Malpica, una novela para jóvenes. Lo acabo de comprar, y no puedo parar de leer cuando lo he podido abrir: en el parque, esperando a Dante, en el carro, no he podido soltarlo, y en un capítulo me oprimió el pecho y se me hicieron los ojos como de caricatura japonesa. Cabe mencionar que fui víctima de burlas por mi sensibilidad excesiva, pero qué le vamos a hacer. Estoy a punto de terminarlo, pero se lo empecé a leer a Dante y quiero terminar de leerlo con él.

No importa si eres llorón o no, pero si te gustan los libros que cuentan buenas historias y los personajes que se quedan en tu mente por un largo tiempo, te los recomiendo mucho.