domingo, 27 de julio de 2014

2 semanas


Es increíble cómo se puede adaptar una persona al cambio drástico. La gente que me conoce sabe que si me ponen un pastel y me dan la libertad, me lo como entero, o que podría acabar con un kilo de tortillas de harina yo sola si quisiera. Mi adicción al queso me impidió volverme vegana en los siete años que dejé de comer carne, y miren que lo intenté muchas veces. Pero en dos semanas que estoy comiendo comida "fresca", o "cruda", me siento excelente (no me gusta mucho usar la palabra "cruda", aunque es correcta, porque acá se asocia demasiado con la resaca).
En la oficina solemos comprarle agua de jamaica a un viejito que la lleva hasta nuestro escritorio, y nos encanta (el agua, no el viejito) porque la hace muy concentrada y no muy azucarada, pero hace un par de días que compramos, y pensé que se le había pasado la mano con el dulce, pero Bernardo dijo que estaba normal, lo cual significa que mi paladar está cambiando, y lo comprobé hace un rato que me preparé un licuado de leche de alpiste (sin endulzar), con plátano, zarzamora y chía. No le puse ningún endulzante y me supo muy rica. 
Estoy aprendiendo a comer de la manera más natural posible, disfrutando del sabor real de los alimentos y no escondiéndolo con un montón de ingredientes.
Para terminar, les dejo un video tutorial para hacer leche de alpiste, y les cuento que yo solía comprar la leche de almendras, pero desde que encontré esta alternativa quedé maravillada. Dos tazas de alpiste me cuestan 10 pesos y rinden 4 litros de leche, en comparación con los 36 pesos que cuesta un litro de leche de almendras comercial y eso que el alpiste lo compro en el supermercado, seguro si lo compro en una tienda de semillas me saldría más barato. Se las recomiendo mucho.   :)
*En el video cuelan la leche con un saquito de tela, yo lo hago con un colador normal, y queda muy bien.



miércoles, 23 de julio de 2014

Crudivegana


Hace 12 días leí este artículo sobre la que se supone que sería la alimentación original del hombre, y los argumentos me parecieron muy lógicos. En el mismo rato, por cosas del destino, vi este video: 



...y me enamoré.
No me malinterpreten, no me enamoré de la chica, sino de cómo se veía. Independientemente de lo bella que es, su piel, sus ojos, cabello, todo en ella es brillante, como si ella misma fuera una fruta fresca, y dije: yo quiero estar así, sentirme así.
Llevo 7 años sin comer carnes animales, pero la verdad es que he sido vegetariana de comida chatarra: no sólo comía quesadillas, pizzas y mucha pasta, sino que también soy adicta al refresco de cola y a toda la basura posible: pan dulce, galletas y panquecitos industrializados, sabritas, etc., por eso nunca bajé de peso.
A pesar de comer tanta chatarra, mi salud ha sido buena, pero siempre se puede estar mejor. Así que, como hace siete años, tomé una decisión un poco apresurada, pero firme: ser crudivegana. ¿Qué significa? que me alimentaré sólo de frutas, verduras, germinados y frutos secos, todo en crudo. 
Los primeros dos días fue un poco difícil, porque es difícil cambiar el menú a otro tan distinto, y prescindir de alimentos que eran básicos en mi vida diaria, como la pasta, las tortillas, el frijol, pero lo he ido resolviendo. También ha sido complicado porque mi esposo e hijo no serán crudiveganos, por lo que ellos comen otra cosa, pero afortunadamente son buena onda y él cocina mejor que yo.
Me siento fabulosa. Los pantalones me quedan un poco grandes. No he usado la estufa, y con este calor, es maravilloso. He probado cosas nuevas, sabores diferentes, ingredientes que jamás usaba, y me encanta. 
Estoy dispuesta a seguir, y también, a comer alimentos cocidos cuando la ocasión lo amerite, en especial fuera de la ciudad o en festejos familiares, pero la comida fresca será mi alimento de todos los días. 
Y lo que sigue, seguro, es responder todas las dudas de familiares, amigos, conocidos y hasta desconocidos, sobre mi alimentación. No faltará el que me diga que me voy a morir, que qué aburrido, que si de dónde sacaré las proteínas, que me voy a quedar calva y sin uñas, en fin. Pero vale la pena, si no, no lo haría. 

lunes, 30 de junio de 2014

Filosofía de 10 pesos



Estoy en otra ciudad porque viajo en camión. Puedo ver oxxos y farmacias y calles desconocidas y no voy pendiente de si el chofer sonríe o se duerme porque es invisible para mí, para todos. Adentro somos iguales, ni más, ni menos, porque viajamos en la misma nave. Adelante, en medio,  atrás, todos sudamos. El rap de los asientos del fondo -aunque no me gusta el rap- suena bien, porque el que lo puso no es cualquiera, es mi compañero.
No vamos sólo los treinta y cuatro pasajeros: van, también, como polizontes, el hambre, el calor, las ganas de llegar, el cansancio, la ilusión, el sueño, la necesidad, el amor, la incertidumbre, se subieron con cada uno de nosotros. Somos compañeros porque viajamos en la misma nave.

martes, 10 de junio de 2014

Diferencias


Cazarlos como trofeo está mal. Pescarlos como trofeo está bien.
Pegarle una patada a un perro está mal. Torcerle el cuello hasta la muerte a una gallina está bien.
Maltratarlos en los circos está mal. Tenerlos encerrados en fábricas de carne hasta su muerte está bien.
Matarlos en una corrida está mal. Colgarlos hasta que se desangren está bien.
Hacer sufrir a un gatito está mal. Hacer sufrir a un ganso para hacer crecer su hígado para paté está bien.
Verlos asesinados en las fotos está mal. Verlos destazados en un aparador está bien.

jueves, 22 de mayo de 2014

YO SIEMPRE HE SIDO UN POCO MARIMACHO




Si, según la Wikipedia, 
"Se denomina marimacho (el término marimacha es una derivación errónea)(De Mari, apócope de María, y macho),1 en algunos países machona, machorra o machota a personas del sexo femenino que actúan o se comportan como hombres.
Este fenómeno social generalmente se manifiesta a través de algunas de estas características: 
Llevar ropa típicamente masculina. 
La práctica de juegos y actividades (normalmente físicos en naturaleza) que son típicamente considerados para ser practicados por chicos. 
Heterosocialidad, la preferencia de socializar con chicos que con chicas. 
Si bien algunos marimachos después revelan una identidad lesbiana en sus años adolescentes o adultos, el comportamiento masculino típico de los niños, pero está representada por las niñas, no es un verdadero indicador de la orientación sexual."

entonces, siempre he sido un poco marimacho.
De niña, por supuesto que me sentí princesa, y por supuesto que jugué con muñecas, pero mis recuerdos más entrañables son otros: dando la vuelta a la manzana en bicicleta, haciendo trucos mortales con patines (de los viejitos), trepando árboles o bardas, o simulando ser una súper cantante.

Ya más grande, me gustaba pintarme la boca, pero en cuanto a la ropa, me llamaba mucho más la atención la ropa masculina: tuve mis huaraches de llanta (que ahorita suena raro, pero en la secundaria estuvieron de moda), y por supuesto, mis botas "Alpine", que me ponía con cualquier cosa, ya fuera el uniforme de la escuela o shorts.

Luego fue el pelo corto, los pantalones caídos mostrando un bóxer, los lentes oscuros, los sacos de vestir. Siempre he adorado los tenis Converse y las playeras negras, para desgracia de mi madre, que siempre intentó "feminizarme".

He tenido grandes amigas, pero siempre me ha sido mucho ¡mucho! más fácil llevarme con los hombres, con los que me siento cómoda y parte del clan. 

¿Y saben qué? ¡No soy lesbiana! No me atraen las mujeres. Me gustan, me requetegustan los hombres. El rampear en bicicleta, usar pantalones "pata de elefante" o traer el pelo a la "Ricky Martin de finales de los noventas", no era un síntoma de homosexualidad, ni una causa.

Ricky Martin a finales de los 90´s


Yo a finales de los 90´s


Les comparto un link muy interesante. Hay que romper los estereotipos sin miedo, sin prejuicios. La personalidad de cada uno depende de muchas cosas, no sólo de las preferencias sexuales. La homosexualidad no se pega, ni se "aprende" jugando con martillos o muñecas. 22 Imágenes Que Retan Los Dañinos Estereotipos Que Las Compañías De Juguetes Nos Venden



miércoles, 9 de abril de 2014

Escritores y tiempo libre



¿Qué hace un escritor cuando no está escribiendo?
¿Lee?
¿Revisa textos?
¿Selecciona referencias?
¿Promociona lo que ha escrito?

Un escritor vive la vida (espero). Un escritor escribe todo el tiempo, aunque no teclee nada en meses, porque es como una patología: inventarse historias de objetos desconocidos, de días del carajo, de filas en el súper, de anécdotas de niños, del ruido de los vecinos, de lo que alcanzó a ver por la puerta abierta de una casa, del rumor político, de la foto chusca, de la canción del pesero, de la quinceañera esa que ni conocía, del sueño que lo levantó con ganas de contárselo a alguien. 
Ya luego viene lo duro, pero es lo de menos.
Me gusta cuándo me preguntan ¿y no estás escribiendo nada? Y yo sólo digo , cuando quiero decir: sí, pero no tengo publicaciones recientes.