jueves, 22 de noviembre de 2012

Belleza


Hoy, en el pesero, se subió una pareja de adolescentes. Un chico lindo y una chica linda. No importaba si ella tenía un notorio defecto de nacimiento en el rostro, o si él tenía acné. Ellos eran hermosos y se besaban.

martes, 30 de octubre de 2012

Bullying


La sociedad parece ser diferente dependiendo de la época, pero en la mayoría de las costumbres, sigue siendo la misma. Los niños de ahora, con la excepción de sus tecnológicos juguetitos nuevos, son muy parecidos a los de mis tiempos: los juegos (aunque con otros nombres, con las mismas dinámicas), los noviazgos, los nervios, los acosos. El ser humano es abusón por naturaleza: abusa de los más débiles. Ahora se llama Bullying, y está muy de moda.
Es bueno que se le dé un nombre al acoso infantil, y que se muestre a los niños que ser molestados no está bien y se puede evitar. Yo misma fui víctima de acoso en mi tierna infancia y tuve que cambiarme de escuela. Y luego seguí sufriendo por las burlas (a veces, ni siquiera malintencionadas) de algunos compañeros que se burlaron de mis cachetes, de mis pantalones acampanados, de mis trenzas, de mis alpargatas, de mis converse amarillos de payaso. No me gustaba mucho la escuela, eso es definitivo.
Pero sobre este tema tengo dos observaciones:
1.- ¿Toda burla, todo pellizcón y todo empujón, son bullying? ¿Estamos haciendo que los niños entiendan la sutil línea entre la carrilla y el acoso, entre el juego pesado y el abuso físico? Son comunes los casos de niños que acusan a sus padres de abuso porque los pusieron a lavar los trastes, porque no se les da el panorama completo.
2.- Se enfocan en las víctimas, que son los niños. Pero no se enfocan en quiénes son los abusones. ¿Acaso no son otros niños? De esos niños no escucho que hablen. ¿Y esos niños, no tienen padres? ¿Qué hacen los maestros cuando detectan a un niño abusador. ¿Lo corren, los mandan a terapia, hablan con sus padres? Por fortuna o por desgracia, los niños son lo que aprenden en casa, y además de enseñar a nuestros hijos a que no se dejen molestar, deberíamos enseñarles y exigirles que no molesten a los otros. Que ser gordo, flaco, moreno, usar lentes, ser ateo, chaparrito, no es malo, y que no se vale jorobarle el rato a los otros por diversión o amargura. Pero qué van a aprender ellos, si ven que uno lo hace todo el tiempo en casa, con el gato, el perro, el vecino, cualquier persona...

martes, 2 de octubre de 2012

10 años



Hoy cumplimos 10 años juntos.
10 años de que, sin quererlo, encontré a mi hombre ideal: que no fumara tabaco ni otras cosas, que no soliera pistear con amigotes, que tuviera algo que ver con un escenario, que fuera alto, que no buscara una ama de casa y cocinara rico.
10 años trabajando juntos, sentados juntos en el mismo escritorio o mesa.
De compartir un mismo carro.
Hoy, diez años después, trabajamos juntos, estamos en la misma asociación civil, en el mismo tianguis, en el mismo gimnasio a la misma hora.
En diez años he aprendido que no importa cuántos besos te den, cuántas flores te regalen, cuantas cartas de amor o cuántos peluches, siempre preferiré un esposo poco efusivo, pero confiable, maduro, que está ahí para nosotros. Que no tiene que pedirme perdón cada fin de semana.
Diez años sin haber roto ni una vez, sin habernos insultado nunca.
Muchos días de trabajo, otros tantos de desesperanza, pero siempre, muchos más de ilusiones.
Diez años desde que supimos que estaba embarazada y te mudaste a mi departamento, a dormir en la mini camita que yo tenía aunque sólo unos pocos días mientras la cambiábamos por una cama matrimonial.
Diez años desde aquel viaje de trabajo a Los Barriles, cuando cantabas canciones de Silvio Rodríguez y yo me aguantaba las ganas de decirte que a mí la trova me da mucha flojera, porque te veías lindo con la guitarra.
Después de diez años no necesitamos hablar para decirnos algo sobre alguien, basta con mirarnos: sabemos lo que estamos pensando.
Diez años en los que he cambiado mucho, en los que has cambiado tú también. Hace diez años dejé de salir de antros todos los días, y tú dejaste de despotricar contra el capitalismo y Santa Claus, y encontramos un equilibrio perfecto entre mi optimismo y tu amargura. Somos como Bob Esponja y Calamardo.
Diez años y hoy, estoy enamorada, y te observo de lejos, en el gimnasio, y sé, que si no fueras mi esposo, iría a ese gimnasio para verte.
Diez años de quererte, de admirarte, de aprender de ti, de desear todo eso que viene para nosotros.
No tenemos ni una foto del día que firmamos el acta (que para nosotros, sobraba). No tuvimos una fiesta (algún día), pero hoy soy feliz de tener la maravillosa vida que tengo.
Y sé, que aunque para ti los aniversarios son como cualquier otro día, también eres feliz y ya me cobraré todas las fechas no celebradas .

martes, 11 de septiembre de 2012

Ejercicio



La gente que me conoce de años atrás sabe que durante mi adolescencia y buena parte de mi juventud fui deportista. Primero, como nadadora de sincronizado y luego como entrenadora de un equipo de niñas. Me tocó ir a competir fuera de estado, y todo. Pero de adulta me convertí en una persona sedentaria y perezosa. La verdad yo puedo pasar todo el día en un sillón tejiendo y checando el internet, sin ningún problema. Pero a mis 33 años, ya no puedo darme esos lujos: las rodillas me dolían y crujían, la espalda no se diga; la respiración se me agotaba y qué decir de los muchos kilos de más...
Bernardo tenía más del año yendo al gimnasio, así que me decidí. Es algo a lo que no estaba acostumbrada: yo fui, más bien, de pasar horas en una colchoneta haciendo ejercicios o metida en la alberca, o de hacer zumba, pero las pesas eran algo nuevo. 
El primer día del gimnasio tuve que correr al baño a vomitar, y llegué a mi casa morada, a punto de llorar.  Luego volví a vomitar una o dos veces (tengo estómago sensible). Pero ahora (cuatro meses después) puedo decir que ya no vomito! y me gusta salir escurriendo de sudor y con la cara como un tomate. Mis rodillas ya no truenan, y aunque todavía me falta mucho para ponerme un bikini (vaya, no me animo a salir de casa en shorts) no pierdo la fe.
Todo sea por la salud.

domingo, 29 de julio de 2012

Qué sabrosa CocaCola


Hoy fui a la tienda a comprar tortillas y frijol para desayunar y como siempre, (y a pesar de un oxxo enfrente) la tiendita estaba llena de gente, tres personas antes de mí en la fila, y unas dos tres saliendo cuando entré. ¿Qué tenían todas en común? Una coca cola. Todos llevaban una. Ninguno, obviamente, llevaba una lata, o una de 600 ml, sino grandes, de uno, dos y tres litros. Todos llevaban su cocona para el desayuno familiar. Pero seguro no será sólo para el desayuno. De hecho, a la hora que sea que uno llegue a cualquier tienda, hay alguien comprando una, y a mediodía en las calles de los barrios, lo que se ve frecuentemente son niños (algunos osados, descalzos en el pavimento ardiente) cruzando la calle con una coca de dos litros para la comida. ¿Por qué se toma tanta coca? Porque es rica, helada y dulcísima. ¿Nos hace bien tomar tantos litros de coca? Seguro que no. ¿Nos importa eso? Seguro que no.
El placer de la vida no siempre es inocuo, pero vale la pena aceptar las consecuencias y no vivir limitándonos, si, total, vida hay una sola y hay que vivirla sin temor. 
Hace unos días, vimos en la calle a un muchacho que no tendría más de 30 años, pero que pesaba mucho más de 100 kilos, y sus pantorrillas eran más gruesas que mis muslos (que ya es mucho decir), con evidentes problemas, serios, de várices. No hablo de venitas, sino de una piel morada y abultada de la rodilla para abajo. ¿Qué necesidad hay de vivir enfermos? "Es normal, todos nos habremos de enfermar algunas veces, y para eso hay doctores y medicinas, no?" dicen muchos. Es muy general la idea de que la enfermedad es el estado común, cuando debería ser al revés: lo normal, es estar sano. Hay cosas que no se pueden evitar, ni prevenir, pero la mayor parte de nuestras dolencias las provocamos nosotros mismos. Yo no soy precisamente un ejemplo de vida saludable, puesto que estoy pasada de kilos y hace dos meses no hacía ejercicio ni en defensa propia, pero me enorgullezco de decir que en casa nunca hemos tenido un antiácido y que cada vez son menos las medicinas del botiquín y las visitas al doctor. Dante sólo ha faltado una vez a la primaria por un dolor de estómago. 
Pero lo peor de todo no es que nos guste estar enfermos: les estamos planeando un futuro a nuestros hijos en el que nos tendrán que andar llevando a dializar o a nebulizar, porque nos pondremos peor; estamos condenándonos a una vejez de cuidados y hospitales a los 60 años; y peor aún, estamos criando niños para que sean adolescentes enfermos, adultos enfermos. 
Es triste cómo dejamos de apreciar la vida, de apreciar nuestros cuerpos, y los de nuestras familias. Total, un vaso de coca con hielo bien vale la pena.

sábado, 7 de julio de 2012

Documentales


Me gustan mucho los documentales, sobre todo de animales. Por lo general, estas películas se enfocan a animales salvajes o en peligro de extinción, para concientizar a las personas sobre la importancia de cuidarlos a ellos y a su medio ambiente. He visto muchos, y casi todos sobre los mismos: ballenas, felinos, tortugas. Me gusta, pero a la vez, me preocupa y molesta un poco, porque no recuerdo haber visto documentales sobre animales de granja. Yo sé que esas especies no peligran, por el hecho de ser "producidas" por el hombre. Eso es lo que me molesta. Le enseñamos a la gente que unos animales son importantes para el planeta y otros de segunda. Les mandamos el mensaje que unos son dignos de admirarse, de estudiarse, los enseñamos a sentir empatía hacia ellos, mientras que los otros se convierten en objetos, en comida, como si no valieran más que el precio por kilo que les dan en el súper.
Si yo fuera cineasta haría un documental con animales de granja para mostrar que son iguales a las otras especies: sienten, sufren, tienen familia, son cachorros, juegan, defienden a sus crías. Para enseñar que los que están en peligro de extinción no son los únicos que sufren por culpa del hombre: ¿qué más sufrimiento que vivir encerrados desde el nacimiento, y morir de una manera cruel y sanguinaria, sólo para que una familia humana pueda comer un filete viendo la televisión? ¿Qué más enfermizo que repetir esto, criando miles y miles de animales sólo para matarlos?

martes, 3 de julio de 2012

Resistir


No soy una activista activa. Estoy ligeramente empapada de lo que ocurre en mi país. No soy lo que se dice una persona que lea los diarios o que esté totalmente atenta al twitter. No me conozco los preceptos de la izquierda, ni tengo la teoría. Pero vivo en México, tengo una familia trabajadora y honrada y me enseñaron a que nada, nada, se consigue gratis (aunque he tenido mucha suerte en mi vida).
Desde el 2006 comprendí que nuestro país son en realidad dos: el que vemos en la tele, de oportunidades y logros, de telenovelas y noticieros falsos, y el otro: el México de la gente común, de la mayoría, en el que la libertad es sólo aparente. La libertad de ser, de decidir, de consumir, de creer, es limitada, aunque te hagan creer que no es así.
Ante la injusticia, el caos, el cinismo y la apatía, sólo se puede intentar resistir, unidos, y también cada uno, desde su propia casa, desde su propia persona. En mi caso, se reaviva mi deseo de no dejarme absorber, contagiar, de todo eso que tanto me indigna, de no cooperar con aquellos que nos tienen así, de no bajar la cabeza. No puedo renunciar a mi trabajo y vivir de milagro, porque tengo un hijo que mantener y una casa que pagar, pero hay pequeñas acciones cotidianas que me ayudan a sentirme más congruente, algunas de ellas ya se me habían olvidado, pero las retomaré:
-No consumir coca cola, ni pepsi, ni nestlé, bimbo, sabritas, ni ninguna de las marcas más importantes: son las que más contaminan, explotan, evaden impuestos y enferman a la población.
-No consumir en los supermercados y tiendas que más le han metido dinero a los fraudes: SORIANA y COPPEL.
-No seguir manteniendo principalmente a Televisa y TvAzteca, los medios que por años nos han tenido en la ignorancia, que dictan nuestro consumo y nuestros estándares de vida. Para informarnos, está el internet, con muchos sitios que vale la pena conocer.
-Consumir lo menos que se pueda en general. Comprar linda ropa vintage en las segundas, aprender a coser, reutilizar las cosas, no tirar cosas que le pueden servir a alguien más, cocinar en casa.
-El veganismo es una opción de vida justa y que me deja una sensación ligera en el alma a la hora de dormir.

No son, tal vez, la gran cosa. No te digo que las hagas, sólo te platico para desahogarme, en esta difícil semana que inicia, pero que se va iluminando.



viernes, 1 de junio de 2012

133 y 134


133 y 134

Él estaba tirado en el pasto, revisando el Twitter en su Mac. Llevaba  una playera Abercrombie, jeans Diesel y tenis Lacoste. Levantó la vista, apenas, y vio pararse enfrente a una chica: morena, pelo negro azulado, rapada del  lado derecho, piercing en el labio, expansiones en ambas orejas, tatuajes en los brazos, el cuello y sabrá dios si debajo de la playera negra. Tecleaba en el celular con una mano mientras con la otra intentaba sacar un cigarro de la cajetilla. Los Marlboro cayeron al piso, cerca de él, y éste se apresuró a levantarlos.
-¿Me regalas uno?
-Simón, toma.
-Gracias. Permíteme- dijo, y sacó su encendedor para prender los dos cigarros.

Volvió cada uno a lo suyo.
Más tarde, entre la multitud, por obra de la casualidad –o del destino- se volvieron a encontrar. Ella estaba acompañada de sus amigos, él igual. Llevaban pancartas y gritaban. Ella se había anudado la playera por arriba del ombligo, dejando ver otro piercing. Él se preguntó que más habría debajo de la ropa. Los jeans rotos y las botas industriales no dejaban ver mucho.
Terminó. Todos los estudiantes se irían a sus respectivas universidades. Él tenía clases, pero no quería irse. Ella lo volteó a ver, y le sonrió, con una sonrisa que no se nota mucho pero que sí dice mucho. Los amigos de ella se despidieron para ir a su facultad. Ella, sin embargo, no se movió. Él se despidió de sus amigos, pero tampoco se fue. Se acercó a ella, y le pidió, sin pena, una visita guiada al campus, pero recorrieron muy poco, sólo hasta la salida, hasta el coche de él: último modelo, rojo.
Fueron al departamento de ella, en una zona de la ciudad a la cual él jamás había ido. Subieron las escaleras y ella lo guiaba, mientras él le veía el trasero y la figura prehispánica tatuada en el cuello. Su cabello dejaba una estela de olor, mezcla de shampú y humo de cigarro.
El departamento estaba sólo. Estaban solos. Ahí, ella descubrió que sin lentes, a él se le notaba que sus ojos eran color miel, y no verdes; él descubrió que ella tenía un piercing en la lengua; ella descubrió que él tenía una estrella tatuada en un muslo, oculta de la vista de sus padres; él descubrió que toda su espalda era un lienzo. Ambos supieron que fue el mejor sexo de su vida. Ella no supo qué modelo era el coche, ni de qué universidad era él. Él no notó el edificio grafiteado ni el departamento pobre.
Se despidieron con un beso en la mejilla y la promesa de una solicitud de amistad y un “follow”.


miércoles, 30 de mayo de 2012

Vanidad

Ayer vi un video, porque en twitter leí que era un hit, y como me encanta andar detrás de los videos virales, pues ahí voy. Se trata de una chica mostrando su rutina de maquillaje para cubrir el acné -bastante agudo- que la aqueja. La verdad, es sorprendente, maravilloso, lo que pueden hacer unos productos. En mi experiencia, jamás he podido lograr un efecto así, en primera, porque JAMÁS gastaría tanto dinero en cosméticos, y en segunda, porque cuando me he maquillado he estado tan incómoda que prefiero hacerlo sólo en ocasiones muy especiales. 
Pues la chica se transforma y a pesar de todo lo que se pone, le queda un look muy natural (tiene mucho futuro como maquillista, ni dudarlo), pero me surgen varios cuestionamientos: No sé qué edad tendrá la chica, pero  ¿cuánto tiempo llevará haciendo lo mismo? ¿No será peor para su piel tener todo el tiempo una máscara? ¿Se desmaquillará todas las noches, aún llegando cansada o enfiestada? Si esconde su piel de esa manera, ¿saldrá de su casa alguna vez sin maquillarse? 
La chica es muy linda, creo yo, aún sin las capas de maquillaje, y debe ser cansadísimo hacer todo eso a diario, porque supongo que si te presentas así una vez, será muy difícil mostrar la realidad. 
Ya que estoy en esas, voy a abrir mi corazón y a hablar abiertamente de mis traumas (sí, también soy vanidosa,  aunque no lo parezca): sufro con las "imperfecciones" tardías que empezaron a salirme después de tener a mi hijo. De verdad, tener una montaña en la nariz puede arruinarme el día, deprimirme a tal grado de no querer salir de casa. 
De unos años para acá, mis mejillas, ya de por sí, pecosas, se mancharon un poco. Intenté tapar las manchas con corrector, pero sólo terminaba haciéndolas más evidentes y no: no pienso ponerme cosas. Mejor me aguanto con mi crema y bloqueador solar.
Así que el video es excelente para salir de un apuro, y para las mujeres que gusten de salir muy arregladas todo el tiempo. Pero qué chido sería que los espejos no fueran nuestros peores enemigos.

viernes, 27 de abril de 2012

El país del casi, casi


Hoy anunciaron que la asamblea legislativa del Distrito Federal decidió no continuar (por el momento) con la propuesta de prohibir las corridas de toros en el DF. La noticia no me sorprende, era de esperarse que la gente involucrada en el negocio taurino (que es menos) pesara más que toda la gente que repudia este espectáculo salvaje. Pero como yo no puedo empezar el día sin hacer mi corajito (lo siento, no sería yo misma si no los hiciera) ya hice bilis hoy con brozo, el payaso conductor que en lo particular me cae mal, por creerse el intelectual, el inquisidor y el periodista de las causas nobles (cuando sólo es un empleado más de televisa). Al hablar sobre la noticia apoyó la decisión de congelar el tema en la asamblea, porque "hay cosas más importantes de qué preocuparse", y bueno, sí y no: los legisladores deberían atender TODOS los asuntos, que para eso les pagan rebien. ¿Qué hacen todo el año, si no es rascarse la panza y gastarse dinerales que son de nosotros?  Claro que es necesaria una ley general de víctimas, claro que urgen reformas, pero la cuestión de la tauromaquia es también importante: refleja la idiosincrasia de un pueblo; la manera en que los hombres se relacionan con los otros seres vivos; la sensibilidad, la empatía hacia el sufrimiento ajeno. Pero eso no importa, ya que la "fiesta", tan rica en elementos culturales (de otro país: España) justifica cualquier sacrificio. 
Que se jodan los toreros. Que se jodan los empresarios. 
Los toros ni en el ruedo, ni en el plato!

sábado, 7 de abril de 2012

En el corazón

Mi abuelo fue a la segunda guerra mundial con el H. Escuadrón 201, y yo no he desperdiciado la oportunidad de contárselo a quien he podido. Muchos lo conocieron por eso, y por supuesto que siempre he sentido mucho orgullo, pero la verdad es que los recuerdos que tengo de mi abuelo, los más fuertes, no son del ejército. De hecho, a mí no me tocó verlo como militar. Los recuerdos que tengo de él son más familiares: mi abuelo, en su taller, reparando televisiones, rodeado de ellas. 
Ahí estaba, sentado en un banco café y yo, por ahí jugando con un flyback como estetoscopio, o condensadores como accesorios de barbies. Recuerdo el sonido que hacía el cautín caliente al contacto con la esponja mojada, y el ruido blanco de los aparatos prendidos; los espejos que usaba para ver las pantallas, la lupa, el alambre de soldadura que yo cortaba con los dientes; yo, metida entre las patas de un banco de madera, viéndolo armar y desarmar...
No necesitaba un tatuaje para tenerlo presente, pero ahora será indeleble.

martes, 20 de marzo de 2012

Día mundial sin carne

¿Qué te parece si sólo por este día amas a todos los animales por igual, sin importar si viven en el agua, en la selva, en una granja o en tu casa?
¿Qué te parece, sólo por hoy, amarlos a todos por igual, sin importar si son mascotas o si tienen buen sabor después de muertos y cocinados?
¿Qué tal si, sólo por hoy y para variar, llenas tu plato con otras cosas deliciosas y no financias la industria asesina?
Un día al año no te matará de hambre, y tal vez te guste...

20 de Marzo, día mundial sin carne

sábado, 18 de febrero de 2012

5 años!


Hoy cumplo nada más ni nada menos que 5 años de ser vegetariana. Un buen día de Carnaval me propuse dejar de comer animales, sin ninguna razón en particular. Mi intención no era ser más saludable, ni adelgazar, quizás la cuestión ética fue la que más pesó, pero ni siquiera era una razón tan poderosa. Simplemente no pensé que aguantaría, sobre todo porque yo pasé la universidad desayunando una cocacola y un cigarro y cenando hotdogs, comiendo tazones gigantes de chococrispies y pan bimbo. Después, cuando me fui a vivir sola, mi idea de lunch nutritivo era un yogur para beber y unos trikitrakes, y tenía tan poco dinero que apenas me alcanzaba para tacos, cigarros y agua.
Cuando me casé, los tacos de pescado, las quesadillas con salchicha, el pollo asado, hamburguesas con queso blanco y todo lo que tuviera chocolate me provocaban orgasmos y salíamos a comer fuera cada vez que podíamos. 
Mi pobre bebé pasó los primeros 3 años comiendo salchichas y danoninos como lunch, y le comprábamos cajas con 24 "nutritivos" jugos de cajita. Pura basura.
Y un buen día le dije adiós a todo, y me lancé al vacío con una dieta que no conocía, y no volví atrás.
Debo decir que si no fuera por el internet (he dicho ya que amo el internet?) no sé que habría hecho, pero gracias a las muchas páginas sobre vegetarianismo he descubierto ingredientes que nunca había visto y que ahora me fascinan. 
Sí, a veces me siento muy desesperanzada y pienso que todo sería mucho más sencillo si pudiera pararme en el súper pollo y no romperme la cabeza pensando en qué hacer de comer, pero ya no podría volver a lo de antes. 
Soy otra persona, y esa persona me gusta más: nunca creí que la compasión podría más que mis antojos, o que llegaría a ver a los animales como seres importantes, a todos ellos, sin diferenciarlos por su especie, sin decidir arbitrariamente que unos son animales de compañía y otros objetos para asesinar y comerlos. Ya ni hablar del cambio radical en mi salud.
En fin, me siento muy feliz y lo celebraré con un elote en el carnaval.

jueves, 16 de febrero de 2012

Hijos, padres y mi libro favorito

Cuando uno es niño vive y lo que pasa alrededor es accesorio. Uno no piensa las consecuencias ni las causas de lo que pasa. No pensamos: qué bien que mi padre me discipline, o qué buena mi mamá por enseñarme lo que me enseña. Es cuando crecemos que nos damos cuenta de que lo que nos dieron de niños es lo que tenemos de adultos. 
Ayer fui a la biblioteca infantil de la unidad cultural, y me puse a buscar libros que yo leía cuando era chica. El sistema (poco eficiente) de actualización de libros me hizo pensar que todavía estarían allí. Y efectivamente: encontré mi libro favorito, en la misma edición que lo leí cuando tenía unos seis o siete años.


Se trata de un libro (de una serie de varios, no me fijé cuántos) que se leen con la ayuda de un dado, porque tiene opciones para ir llevando la historia. Recordaba perfectamente muchos recuadros, con el dibujo y el texto, y me llené de nostalgia: mi madre me llevaba a las bibliotecas cuando era niña. Claro, en los patios de la unidad cultural aprendí a andar en bici, pero también aprendí que leer es igual de divertido que rampear en un BMX.


jueves, 9 de febrero de 2012

Lágrimas de puerco



Si hay algo que me gusta, es que casi siempre recuerdo lo que sueño. Como los de todo el mundo, mis sueños son locos y surrealistas, como haber sido novia de Chayanne, mis dientes que se caen a menudo, las persecuciones, los saltos de árbol en árbol que doy, sin volar, pero sí flotando, yo registrando a Alf como atleta para los panamericanos... Me encanta que me despierten las carcajadas de un sueño chistoso (me ha ocurrido varias veces) pero también me desequilibra despertar llorando por sueños tristes, tristísimos, como anoche. Soñé que a mi madre le regalaban tres cerdos bebés, para que se los comiera, pero le dijeron que los dejara unos días más antes de matarlos, y para que la carne estuviera más rica, los conservara en refrigeración. Yo los veía en un cajón del refri y estaban temblando, morados, y los sacaba y cubría con un suéter. Le reclamé a mi madre por su crueldad, y le pedí que me los diera o que los matara de una vez y no los torturara más. Desperté llorando a media noche, y en la mañana seguía con esa sensación de algo pesado en el pecho.
En fin. A apechugar con esta sensibilidad de puerco.

domingo, 29 de enero de 2012

Esta soledad

Brincando un poco entre blogs y mis sitios veges favoritos, he leído varios comentarios con los que estoy totalmente de acuerdo: ser vege es estar, en ocasiones, bien solo. Ser un poco el relegado, ser un poco el blanco de las bromas... y cansa... a veces...
Y es que en ocasiones no puedo evitar externar mi opinión acerca de lo saludable de una dieta vegetariana, o lo contrario: de lo que sé que hace daño de las carnes animales. Pero intento que sea poco y de preferencia sólo cuando me preguntan. También intento ser social y no ponerme demasiado los moños cuando se trata de convivencia con no vegetarianos (nadie de mi círculo familiar o social lo es) y jamás le negaré a nadie que coma lo que sea que se le antoje. En fin, no puedo evitar sentirme anormal a veces. Pero eso sí: nunca, ni en una sola ocasión, me ha pasado por la cabeza volver a mis viejos hábitos.
A punto de llegar a los 5 años vege.


domingo, 1 de enero de 2012

Recuento del 2011



1.-El mejor libro leído: Fruta verde
2.-La peor experiencia: la incertidumbre en el trabajo
3.-Mi mayor logro: aprender a hacer amigurumis. Bueno, aprender a tejer en general.
4.- Mi evento favorito: El Chopito
5.- Mi palabra del año: Proyectos
6.- La promesa cumplida: Ser ligeramente más ordenada
7.- La promesa no cumplida: ser más paciente y menos gritona
8.- Lo más positivo: convivir mucho con los amigos.
9.- Lo más negativo: los celos que me salieron de las cavernas
10.-De lo mejor que me pasó: ir a Tijuana
11.- El logro profesional: EL Grito A.C.
12.- Lo que más comí en el año: Sushi
13.- La manda cumplida: dejar la Pepsi Kick
14.-Mi mejor coto: un día antes de acabar el 2011
15.- Mi satisfacción: Dante como siempre
16.- Revelación de fin de año: estoy bien enamorada
17.- Mi propósito eterno no cumplido: adelgazar
18.- El aprendizaje: la ropa de las tiendas no es para mí. Pura segunda.
19.- Mayor revelación: compañera de trabajo que se vuelve mi amiga
20.- Mayor frustración: no dar una en la cocina
21.- Fantasía cumplida: mi hermoso tatuaje
22.- Cambio de look: rapo a los lados
23.- Compras del año: Mueble para mi estudio, mis botas cafés y cigarros Djarum
24.- Pérdida: Daniel Sada
25.- Susto más grande: mi abuelo en el hospital
26.- Milagros inesperados: mi grifo vegetariano que me sacó de apuros económicos
27.- Mejor película: Anticristo de Lars Von Trier
28.- Cualidad escondida descubierta: tejer lo que sea sin patrón ni nada
29.- Lo que no pude hacer: ir más a la playa
30.- Nuevo defecto descubierto: tolerancia cero a ver la sangre

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