lunes, 25 de octubre de 2010

Millonarios


ME DA MUCHO ORGULLO QUE EL CONACULTA HAYA GASTADO 100 MILLONES DE PESOS EN ADQUISICIÓN DE OBRAS DE ARTE. ES JUSTO LO QUE MÉXICO Y SU VIDA CULTURAL NECESITABAN.

jueves, 14 de octubre de 2010

Saltamontes

Es bien sabido por quienes me conocen que Disney me choca. Hace muchos años que dejé de ver sus películas, y que evito como la lepra comprarle a Dante cosas de esa marca. Pues bien, estaba yo viendo por enémisa vez la película de Ant Bully, que me gusta bastante, cuando recordé Bichos, una película que también vi muchas veces, pero con mi hermano, cuando era chiquito. No voy a negarles que me encantaba. Pero hoy, recordándola, noté algo que entonces no. ¿Recuerdan a Hopper y los otros saltamontes? ¿recuerdan de qué nacionalidad eran? Yo sí: mexicanos. 
La historia es una adaptación de "la cigarra y la hormiga", de Esopo, en la que un grupo de hormigas  recolectan comida durante la temporada, esforzándose mucho y periódicamente se ven invadidos por un enjambre de saltamontes (langostas) que se comen sus provisiones. Los saltamontes o langostas (que por si no lo sabía usted son insectos voraces migratorios) llegan al hormiguero desde una región árida donde viven, y suelen reunirse en una cantina, donde beben hasta marearse y escuchan "la cucaracha". El líder, Hopper, tiene una cicatriz en uno de sus ojos. ¿Te suena familiar?
Casualidad? no lo creo. Les juro que no es paranoia.

Belleza occidental, mis calzones. Parte 1.


Me siento inspirada comiendo mi segundo plato de pasta con espinacas y veggie alitas búfalo, y me inspiré porque sé que no debí servirme un segundo plato.
Si alguien ha visto la serie de "Una diva cambiando de cuerpo", entenderá perfecto de lo que voy a hablar: como te ven te tratan. Sómos lo que comemos, somos lo que consumimos, pero sobre todo: somos lo que aparentamos, o por lo menos, socialmente, así es. 
No es mi afán hacer un estudio antropológico o sociológico de la idea de belleza occidental, ni de cuestiones estéticas, simplemente me parece que vivimos en una sociedad injusta, cruel, discriminadora y terriblemente hipócrita. Manejamos un doble discurso: por un lado predicamos que "lo importante es lo de adentro", y que todos somos iguales, pero por otro lado rechazamos, menospreciamos. En un país en el que el 70% de la población presenta sobrepeso, seguimos conservando el ideal de la belleza delgada. La cifra es alarmante porque refleja que comemos basura, que no sabemos alimentarnos, que somos un país enfermo y que cada vez será peor, pero aún así, la manera de ver al gordo es injusta. Es importante el peso y el ejercicio, pero existe la parte estética, que es la que me molesta tanto.
No me referiré ahora a la obesidad mórbida, ni siquiera al sobrepeso excesivo, sino a los kilos de más. Es mejor visto que le mentes la madre a jesucristo, a ver una gordita con shorts. La celulitis o los brazos flácidos son un insulto, una ofensa, para la fínísima mirada de los transeúntes, principalmente masculinos. ¿Cuántas veces no has escuchado (o dicho) "está bonita, gordita, pero guapa"? Cómo si los kilos de más fueran como un barro enorme lleno de pus en la frente. Me pregunto qué pasaría si en un concurso de belleza se enfrentaran un chava llenita con cara linda, y una delgada con rostro de miedo. Supongo que sugerirían que hicieran un concurso para tallas extras porque en un concurso de belleza no se admiten gordas.
¿En realidad lo gordo no puede ser bello? ¿Ni siquiera medianamente bello? 
Esta linda idea de la perfección me da un poco de náuseas. Es mucha presión para cualquiera, pero sobre todo para las mujeres: no basta con trabajar, tener ropa limpia y doblada, una casa decente, cocinar, ser mamá, además, hay que gustarle a los demás. No basta ser una buena persona, ser honesta, o cariñosa, o inteligente, hay que verte bien para que te traten bien. Me parece excesivo.



sábado, 9 de octubre de 2010

Despedida


Te digo adiós. Después de tanto tiempo juntos. Te digo adiós.
No ha sido fácil. Sabes que ya es costumbre, y que yo soy un animal de costumbres. 
Antes de tomar esta decisión, tuve que pensarlo muy bien. Lo he intentado antes, y no puedo asegurar que esta vez será definitivo, pero lo intentaré con todas mis fuerzas, porque aunque me sigues gustando igual, es por demás, debo dejarte, porque me haces mucho mal y me cuestas demasiado.
No voy a ser hipócrita: sé que nos encontraremos en alguna fiesta y no podré resistirme a ti, y cómo hacerlo, si en mis labios y en mi mente llevo siempre tu sabor, pero será sólo por un rato. No te llevaré más a casa. No me acompañarás a ningún lugar. No más.
Y sábete que no sólo me alejaré de ti, sino que evitaré a todos los de tu tipo.
Te digo adiós, y sé que hago lo mejor.

domingo, 3 de octubre de 2010

Diario de escritora 1


Estoy reescribiendo una novela. "El fabuloso Ríver", se llama, y me siento muy entusiasmada porque al fin estoy encontrando mi "método" o "sistema". Esta novela la escribí en una taller de dos años con Daniel Sada. Al final, se la pasé a una maestra y amiga para que me diera sus comentarios, y me abrió los ojos: estaba cometiendo el peor pecado que puede cometer un escritor: la inocencia. Estaba llena de lugares comunes, clichés, uno de los personajes principales estaba fuera de la realidad de la historia, demasiado etérea, tanto que molestaba. El caso es que eso fue hace casi un año. Hace dos meses me decidí a rescatar el texto, y al volver a leerlo me dije !wow! ¡me gusta! y es que la verdad hay capítulos que me gustan mucho y que no quiero enviar a la papelera de reciclaje.
Pues me puse a hacer algo que no había hecho, y que realmente me está facilitando el trabajo: leí capítulo por capítulo y en cuaderno fui anotando los datos más importantes de cada capítulo, etiquetando los temas. De esa manera ya sé en dónde hablé de qué cosa, y lo que me faltaba mencionar. Sé que no descubrí el hilo negro, pero para mí es nuevo este recurso.
Tuve una primera novela con historia, conflicto y solución, pero como no me gustó el resultado, modifiqué la historia, y por consecuencia, el conflicto. Ahora estoy resolviéndolo, e intentando atar el montón de cabos que quedaron sueltos.
El caso es que mi entusiasmo crece porque ahora que tengo personajes distintos, los estoy conociendo y metiéndome en su vida, lo cual me fascina.  Y no es que sea yo mitotera, sólo soy una persona curiosa.

viernes, 1 de octubre de 2010

Lo que me gusta de la "cultura"

La palabra "Cultura" tiene muchas acepciones, pero a la que me refiero esta vez es a la vida cultural, los eventos, las artes. Desde hace unos años, prácticamente evito como la lepra asistir a los que no tenga que ir por compromiso o fuerza mayor. No porque no me interesen, sino porque me da muchísima pereza andar nadando en aguas densas.
Desde que formamos El Grito Colectivo, me siento contenta otra vez de ser promotora cultural, porque es muy agradable convivir con gente que no tiene ninguna ambición económica, política o de ego, que se mueve simplemente por el gusto de trabajar y de beneficiar a otras personas. 
Este otro movimiento cultural, el que no viaja en primera clase, el que no hace reuniones en restaurantes caros, ni cuenta con recursos millonarios, el que no se pelea por los mejores puestos, ni se arrebata los elogios, es el que más me llena. Si eso no es contracultural, no sé entonces qué es...
Otra cosa que me gusta, es que Dante se dé cuenta de que el dinero no lo es todo. De que un gran edificio con aire acondicionado no hace un cine, de que no se necesitan miles de libros para hacer una biblioteca, que igual vale un director de cine galardonado que uno desconocido que se va a una colonia a entrevistar ancianos. Que más vale pensar mucho que hablar mucho, que más vale tener amigos que dinero, que la gente es la que puede lograr cambios cuando cambia su pensamiento. En fin... filosofía de día libre.

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