domingo, 3 de agosto de 2014

Doctores


Dante me llama por teléfono y me dice que cree que tiene dengue porque trae temperatura y le duele todo, que lo traen de la playa al ISSSTE. De inmediato, el estómago se me revuelve y me pongo toda nerviosa hasta que lo veo bajar del carro de mi mamá y lo llevamos a urgencias.

Nunca lo hemos llevado al ISSSTE. Desde que era bebé y se enfermaba mucho lo llevábamos a médicos particulares, y cuando tenía dos años conocimos al Dr. Badillo, de esos doctores progresistas que no se asustan de nuestro vegetarianismo y no le gusta medicar mucho, nos enamoramos y seguimos con él hasta la fecha. Pero esta vez es domingo y quisimos desquitar el descuento quincenal que nos hacen por el servicio médico.
Entramos al consultorio, y el doctor nos preguntó qué tenía Dante. Le dijimos que temperatura alta y dolor de cuerpo, tecleó algo en la computadora, se levantó, le revisó la garganta, salió del consultorio y regresó con un antibiótico y paracetamol. -Dale esto por diez días- dijo. -¿Pero qué tiene, preguntamos?-Es la garganta y el sol. Así, diez días de antibiótico, sin siquiera tomarle la temperatura. Le vi su garganta, y se veía normal. Supuse que el doctor tiene un don de ver los víruses y las bacterias a simple vista. 
Estoy consciente de que los médicos no son dioses, ni magos, y de que hay casos en los que las cosas se ponen mal y no pueden hacer nada, pero también creo que en algún momento para muchos la medicina se volvió un trabajo común y tedioso. Muchos trabajos son comunes y tediosos, pero los médicos tienen en sus manos la vida de las personas. Ningún médico deja que un paciente muera intencionalmente, eso es seguro. Pero un chofer de autobús que atropella a un niño seguro que tampoco lo hace con intención, pero su trabajo es manejar, y hacerlo bien, y si lo hace mal, es negligencia. Lo mismo es con un médico. 
Hay algunos excelentes, que de inmediato te hacen sentir bien, como Badillo, o el Dr. Abaroa, al que, afortunadamente, no he tenido que visitar muy seguido porque casi no me enfermo, pero hay otros, especialmente de hospitales públicos, que te hacen sentir como si te estuvieran dando limosna, o si odiaran su trabajo, y si esto fuera así, entonces sería mejor que se dedicaran a otra cosa.
Mañana iremos a visitar al pediatra de mi hijo, y Dante sabe que le preguntará si tiene novia. Nos dirá que no le demos el antibiótico y nos explicará con calma qué tiene mi hijo, y saldremos felices, y se me quitará el dolor de estómago que me empezó con la llamada de Dante...

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