And the Oscar goes to...

lunes, 8 de febrero de 2010



Parte de la terapia que yo misma me impuse es el confesar a ustedes, queridos amigos, algunas (sólo algunas) de las situaciones más vergonzosas de mi vida. Por eso les contaré.

Esto ocurrió hace unos 12 años, cuando solía ver la entrega de los Óscares, en casa de mi madre. Estaba yo arropada en mi camita, cuando le entregaron un oscar a Julia Roberts. Ella estaba emocionada hable y hable, y yo empecé a emocionarme también. Cuando me di cuenta, estaba yo parada junto a la cama, agradeciendo por el Óscar que me acababan de dar, llorando. Sí, llorando! Me sequé los mocos y me volvía meter en la cama, y juré no contarle a nadie.
Pero ya ven, hago un gran esfuerzo abriéndoles mi corazón y mis oscuros recuerdos. Espero no arrepentirme de esto.
 
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