Día de acción de gracias

viernes, 29 de noviembre de 2013


En estas fechas hay como una leve picazón con respecto al "Día de acción de gracias", sobre todo por que algunos sienten que es incorrecto festejar algo que simboliza la imposición de una cultura sobre otra, el exterminio de los nativos norteamericanos y la casi desaparición de la verdadera cultura de los Estados Unidos. Algo similar ocurre -o debería ocurrir- con las celebraciones del "Día de la raza", al que han suavizado con la frase "Encuentro de dos mundos", queriendo llamar de forma agradable a una invasión y a la imposición violenta de una cultura "civilizada" sobre una civilización bastante avanzada y rica en tradiciones.
La cuestión aquí, desde mi punto de vista, es que las tradiciones cambian con el tiempo, y algunas pierden su carga simbólica y la modifican. Si la gente necesita un pretexto para reunirse en familia y cenar, no encuentro por qué satanizarlo. Lo ideal sería que conocieran y estuvieran conscientes del origen de la celebración y lo que representa. 
Es como el Halloween: ya no tiene que ver con mujeres hechiceras, tiene que ver con niños disfrazados correteando y pidiendo dulces y gente lanzando el presupuesto para adornar sus casas terroríficamente.
En mi caso, el Día de acción de gracias es tan ajeno como el año nuevo chino, pero la Navidad, por ejemplo, es un caso que he tenido que explicar un par de veces: LOS ATEOS PODEMOS FESTEJAR LA NAVIDAD. ¿Por qué? Porque no festejamos el nacimiento de Cristo, sino la oportunidad de disfrutar a la familia en vacaciones, con aguinaldo, con un clima distinto al que impera en nuestra ciudad, y con regalitos y mucha comida.
La cosa es que cada quien festeje lo que quiera, porque le gusta y porque le nace, o porque tiene una tradición familiar qué seguir, y si lo hace por moda, pues ese es otro cuento. Los demás, esperemos con ansias las fechas que queramos celebrar. 
Como vegetariana (y para no variar en mi costumbre de amargar la alegría, les puedo decir que los pavos no tienen la culpa de nada...

Cuento: El Letargo

lunes, 21 de octubre de 2013


Hace unos días vi una entrevista que Carmen Aristegui hizo con respecto de un video muy visto últimamente, sobre el caso de la Escuela Caracola, y me dejó pensando mucho. Por un lado, no se puede tolerar que un niño sea presionado (si yo fuera la mamá de ese pobre bebé, estaría como loca, indignada y furiosa), y por otro, no se puede juzgar a alguien por 14 segundos de video. En fin, les posteo este cuentillo que surgió en mi obsesiva cabeza, se los dejo así, sin correcciones, salvaje, puro y libre :p
Nota: esta historia, aunque basada en hechos reales y recientes, ES FICCIÓN, sin intención de ofender a nadie.

LETARGO EXISTENCIAL
-¿Por qué lo hiciste? ¿Te parece que fue la mejor actitud que pudiste tomar frente a un niño de tres años? ¿Fue una reacción desesperada, frustración, desesperación?- preguntó la periodista.
La maestra, con el micrófono apuntándole al rostro, se llevó el mechón de cabello que llevaba buen rato molestándole el ojo izquierdo hacia detrás de la oreja. Se sobó las manos y acomodó sus lentes de pasta.
-No fue una reacción desesperada, bueno, sí y no. Llevaba ocho meses trabajando con el niño para mejorar su actitud, pero él se encontraba sumido en un letargo existencial.
-¿Letargo existencial, un niño de tres años? ¿Cómo puede ser eso?
-El niño no participaba, no jugaba con los otros niños, apenas si se movía. Hablé con su madre, cambié las dinámicas, intenté diferentes actividades especiales con él, pero nada, sencillamente se comportaba como si su cuerpo estuviera en el salón, pero si estuviera dormido, o triste, o enojado, pero nunca estaba dentro del grupo. No tiene amigos, no platica con nadie, no confía en nosotros.
-¿Y no sería más prudente, no sé, dejar que su familia fuera quién se encargara de buscarle atención profesional, sicológica, o algo así?
-Lo intenté. Lo intenté todo. Su madre es una buena persona, platicamos algunas veces. Ella también lo ha notado extraño, pero no ha hecho nada para solucionar el problema, la he sentido un poco “tibia”, sólo dice que todo está bien, que sólo es muy tímido. El niño estaba en mi grupo, era mi alumno, y mientras estuviera en mi salón, era mi responsabilidad tratar de ayudarlo, tratar de hacerle sentirse vivo, por eso hice lo que hice.
-Pero el niño evidentemente está asustado, está sufriendo. Perdón, pero parece claro el maltrato.
-Si te fijas, en ningún momento lo toqué o lo lastimé, sólo lo instaba a que reaccionara.
¡Despabílate!¡Estás vivo!¡Siente tu cuerpo, tiene vida! ¡Muévete! ¡Siente la vida!- Gritaba la maestra mientras el niño lloraba durante los 14 segundos que duró el video que más había circulado en las redes sociales en esa semana. En él, la directora, acuclillada frente al niño que más que un niño parecía un lechón a punto de ser sacrificado, manoteaba en el aire, sacudía las manos. Fueron precisamente esos gritos los que habían llamado la atención del vecino que grabó con su celular desde la ventana trasera de su segundo piso.
-En el video te veo a ti gritando y a un pequeño que no para de llorar. ¿No crees que fue un poco cruel hacerlo llorar así?
-El niño no lloraba por lo que yo le decía. El niño lloraba desde que llegó. No participó en ninguna actividad del grupo. Lo llevé al patio para que corriéramos un poco. Marcos pesa alrededor de 15 kilos. Es pequeño y delgado. Yo lo tomaba de la mano para correr juntos, pero él se dejaba caer, y en serio, parecía una roca, un costal de cemento, no podía levantarlo. Por eso te decía que sí estaba frustrada, desesperada, de verlo tan desganado, pero no actué desesperadamente. Sabía lo que hacía, y lo volvería a hacer.
-Cambiando un poco el tema, mencionaste hace rato algo que llamó mi atención: “el niño se encontraba en un letargo existencial”. ¿A qué te refieres con eso?
-A una falta de vitalidad, a un desgano total por las cosas que a cualquier persona le entusiasmarían. Cosas básicas como jugar, cantar, comer sandía de lunch. Él no disfruta nada. Cuando no está llorando está distraído. Como si su existencia, hablando en un sentido filosófico y no físico, estuviera suspendida intencionalmente en un lugar inalcanzable para los otros. La sicóloga lo ha analizado por ocho meses: no tiene ningún problema mental, neuronal o físico. Es inexplicable.
-¿Crees que sea adecuado aplicar esos juicios a un niño de esa edad?
-¿Has tenido entre tus brazos a un pequeño de 3 años? ¿Lo has sentido? Un pequeño o pequeña huele a niñez: a dulces, a sudor; se siente cálido al tacto; su piel es rosada, se mueve, se ríe, grita, se retuerce si le haces cosquillas; eructa sin querer, se chupa los dedos, se ensucia sus manos. Marcos no hace nada de eso, no hay manera de sacarle una sonrisa.

Lejos del edificio de radio en donde se llevaba a cabo la entrevista, casi de otro lado de la ciudad, se encontraba Rosa Aurora, barriendo. Estaba en su casa, como todas las mañanas, mientras su esposo se iba a la oficina. En la recámara más grande, sentado en el piso, sobre un tapete azul, estaba Marcos. Apilaba unos cubos de madera, formando una muralla alrededor de él.
-Hijo. Marquitos. ¿Ya puedo barrer tu cuarto?- le preguntó desde la puerta.
-No mamá. Estoy jugando. No quiero que entres a mi cuarto.
Rosa Aurora se apuró a regresar a la sala. Recordó el día en que habían ido a bautizarlo. Junto a ellos, sentados en la misma banca, estaba doña Silvana Huerta, señora de 112 años, que a pesar de usar andadera, parecía tener una salud perfecta.
-No pierdan el tiempo, y resígnense- les dijo. –Ese bebé no tiene alma. Está hueco por dentro. Se le ve en sus ojos, fíjense, y fíjense en su piel, y en cómo se mueve.
Rosa Aurora y su marido lo miraron asustados, y luego se cambiaron de banca. Marcos recibió el agua bendita estado dormidito, y no despertó hasta que llegaron a la casa y lo acostaron en su cuna.


Veganizándome

miércoles, 18 de septiembre de 2013


Quesadillas (de harina y maíz)
Baguet de queso
Sándwich de queso
Pasta con parmesano
Totopos con frijol y queso
Pizza
Queso derretido
Queso en cubitos

Cualquier cosa de las anteriores me haría feliz. Pero saben, no quiero que un alimento me haga feliz, y me deje un gusto amargo unos minutos después. He decidido dejarlo de una buena vez, y no ha sido tan difícil. Aunque sólo llevo unos días, me he sentido bastante bien. Dejé de comer, de una vez, derivados del huevo y los lácteos tanto como me es posible, así que le dije adiós a las galletas, panecitos industrializados, etc. Y mis pantalones ya me quedan algo sueltos. Estoy feliz :)

Vaticinios

martes, 20 de agosto de 2013


Vaticinios es un libro de cuentos que escribí entre 2006 y 2008 más o menos. Son nueve cuentos cortos y uno más largo. En la presentación, mi buen amigo y poeta Rubén Rivera me hizo el favor de platicar un poco de cada uno, pero como ya pasó, me tomaré la libertad de hablarle sobre ellos y lo que me hizo escribirlos.
La transparencia de Dalí es la historia de un chica con nombre de apellido de pintor, que de repente se da cuenta de que se vuelve transparente: su madre la ignora, su novio la ignora, y está sola  (¿y bueno, quién no se siente transparente en algún momento?).
En la esquina por favor cuenta una mañana de Martha, una chica de secundaria que de camino a la escuela se topa con un tipo exhibicionista, que lejos de asustarla, la llena de dudas y fantasías inocentes. Yo misma fui Martha en la secundaria, cuando me iba a la escuela cuando aún estaba oscuro y aunque nunca me topé a un pervertido, siempre temí que pasara.
Interferencia es un cruce de vidas entre una empleada de Liverpool y una recepcionista de funeraria. Un ejercicio para intentar lograr una historia doble mezclada.
Descarga es un cuento "policiaco" sobre Michelle, una joven bella y superficial que asesina a su hijastra por accidente e intenta cubrir su crimen. Me han reclamado sobre el final, pero ni modo, la historia me llevó ahí.
Vaticinios es un cuento largo, que en realidad son tres cuentos sobre personas que buscan algún medio para enterarse de su futuro, y que al final se conocen por casualidad. Soy adoradora del tarot y del oráculo azteca, son juegos entretenidos, y a veces las coincidencias son asombrosas.
Gracia de ver es la historia de Gracia, una niña que adquiere el don de ver lo bueno en las personas por medio de una luz que emana de cada uno. Todo va bien hasta que conoce a alguien a quien no le encuentra lo bueno por ningún lado y eso la obsesiona.
Éxodo está basado en una noticia que me impactó muchísimo: un grupo numeroso de indocumentados fueron abandonados en la caja de un tráiler. No puedo imaginar el horror que sintieron, por eso inventé una historia.
Decir adiós fue un ejercicio de texto amoroso con final diferente.
El oro es la historia de una muchacha pueblerina cuya belleza se completaba con un diente de oro que era el orgullo de sus padres, y que pierde de una manera penosa.
El viajero cuenta un aventura pesarosa de un joven que despierta junto a Ronald McDonald de Japón, sin saber cómo llegó ahí.
Estos son los diez cuentos de un libro que no pretende ser un nóbel de literatura, simplemente intenta entretenerte y hacerte pasar un buen rato, como el buen rato que pasé escribiéndolo. Me interesa, más que ser leída por escritores o grandes lectores, llegar a gente que no tiene el hábito de leer, y que pueda identificarse con algún personaje, sentir empatía con sus historias, reírse un ratito, y si logra recordar algún nombre o situación, entonce he cumplido con mi misión. 
El libro está disponible sólo en pocos lugares, así que más adelante, cuando ya se haya distribuído suficiente, trataré de ponerlo en PDF.


Calor


Me gusta mucho el verano: vacaciones, el cumple de mi hijo y el mío, playita. Lo malo del calor, es que entre 3 y 6 de la tarde, no puedo hacer nada, me duele la cabeza y me pongo de malas. A las 7 me entran unas ganas de hacer todo: ejercicios, limpieza de la casa, tejer, escribir, y no me alcanza el tiempo. En fin, no me quejaré más y disfrutaré del calor pegajoso y acogedor, y pensaré que estoy sacando toxinas y malas vibras.

Acosadores facebookeros

jueves, 25 de julio de 2013


Hace rato me puse a ver una nota sobre un acosador de niñas en facebook. No tengo hijas, y mi hijo de diez años no tiene el menor interés por abrir una cuenta, pero igual me preocupa que anden tipos teniendo contacto virtual con chavitas. Pues me metí a dos perfiles parecidos, que tienen amigas en común, y curiosamente tienen como amigas a puras niñas entre los 10 y los 15 años. Los tipos no son adolescentes, es obvio, porque no tienen fotos de perfil, y esconden su identidad. Me preocupé. Pero lo más alarmante, fue ver algunos de los perfiles de las niñas: fotos en bikini, en poses sugestivas, maquilladas...
Una de ellas, tiene como foto de portada a ella y un niño, y dice algo como "eres lo mejor de mi vida, te amo". La chica tendría como doce años. Fotos de niñas bailando sexy o vestidas como Moster High versión prostituta. Otras ponían cosas sobre la escuela aburrida, lo chido que era besar y pasarla hot con su novio en la cama. 
Sí: mi primer beso fue a los 14 ¡pero no subí las fotos, ni siquiera tomé fotos!
Pervertidos habrá siempre. Pedófilos habrá siempre, pero los papás no pueden dejar todo en "manos de dios" y dejar que sus hijos tengan vida propia aparte a los doce o trece años. Nadie tiene derecho a acosarte por que te vistas ligero, ni por nada. Pero si dejas que tu hija escuche música que habla de sexo, ve novelas en las que todo mundo se mete con todo mundo, le compras ropa sensual y la dejas subir fotos en poses sexy, y ni siquiera te tomas la molestia de formarle un criterio, la dejas convertirse en un objeto de deseo para cualquier enfermo.
Es muy cómodo y facilote "respetar su privacidad e individualidad". Luego no se quejen.

Cuestión de enfoques

miércoles, 29 de mayo de 2013


Cuando queremos protegerlos, amarlos, admirarlos, conservarlos, los llamamos "animales marinos".
Cuando los queremos para satisfacer un antojo -que no se le puede llamar necesidad- les decimos "productos del mar".

De seres amables a productos en cuestión de segundos.

De mordidas y leyes


Hace unos días íbamos mi señor esposo y yo en el carro, transitando por las laberínticas calles de la ciudad. Para los que no viven en La Paz, les diré que en estos momentos están arreglando muchas vías y hay desviaciones por todos lados, así que trayectos que antes te llevaban 5 minutos, ahora te toman 20 o 25 minutos. El caso es que, como siempre, Bern iba manejando, le sonó el teléfono -para no variar, le llamaron de la oficina- y contestó. Justo cuando empezaba a hablar, lo paró una oficial de tránsito. Transcribo un fragmento del diálogo:
-Joven, va hablando por teléfono.
-Sí, qué le digo, ni modo que le diga que no...
-Me muestra su licencia por favor.
-Está vencida... es que no he tenido para renovarla...
-huy, joven, es una multa como de mil y feria por la licencia y otros setecientos por hablar por celular...
 lo que podemos hacer es que yo te haga el paro y tú me hagas el paro.

Yo le dije al Bernardo: No, que te ponga la multa, que te la ponga y listo.
Bernardo le dijo que ni modo, que nos multara, y no sé cómo, salió al tema que trabajamos para el ayuntamiento, igual que los policías. La cara le cambió, y empezó a sacar temas simpáticos, nos dio las buenas tardes y se fue. Lo que no habíamos notado es que ni siquiera llevaba block de multas a la mano, porque sólo estaba para regular el tráfico por las desviaciones.
Su intención no era multarnos, sino sacar "pa la soda". Mi intención es que nos duela pagar una multa, para no volver a violar las reglas de tránsito. 
Eso fue hace días, y sigo indignada. Ella no lo habría sugerido si no le funcionara. La gente prefiere arreglarse en lo corto para no pagar un castigo, y está bien, si les funciona, en lo corto. El problema, para mí, es que somos parte del problema. Le enseñamos a los hijos a salirnos con la nuestra sin pagar nunca por los errores que conscientemente cometemos y se pierde el objetivo de los castigos y las reglas. Jodidos estamos. En fin. mi regreso al blog fue para quejarme, lo siento, espero que el siguiente post sea un poco más agradable, querido lector.

Sobre la fantasía

lunes, 22 de abril de 2013


Gabriel García Márquez ha sido para mí un modelo a seguir desde que leí, hace muchos años, "La increíble y triste historia de la Cándida Eréndira...", no sólo porque es un escritor al que cualquiera puede disfrutar, sino porque él mismo tiene una cara amable y un gesto agradable, nada estirado ni solemne como otros escritores sagrados.
Pues bien, transcribo un fragmento de una entrevista realizada por Plinio Apuleyo Mendoza, publicada en su libro El olor de la guayaba, en 1982, en donde habla sobre la fantasía y la realidad, y su opinión es justo lo que yo opino sobre el tema.
 El fragmento lo encontré ayer en "16 cuentos Latinoamericanos" editado por la SEP, que es lo que estoy leyendo por las noches.

"-Detestas la fantasía...¿por qué?
-Porque creo que la imaginación no es sino un instrumento de la elaboración de la realidad.
Pero la fuente de la creación al fin y al cabo es siempre la realidad. Y la fantasía, o sea la invención pura y simple, a lo Walt Disney, sin ningún asidero en la realidad, es lo más detestable que pueda haber.
Recuerdo que alguna vez, interesado en escribir un libro de cuentos infantiles, te mandé como prueba "El mar del tiempo perdido". Con la franqueza de siempre, me dijiste que no te gustaba, y creías que era por una limitación tuya: la fantasía no te decía nada. Pero el argumento me resultó demoledor porque tampoco a los niños les gusta la fantasía. Lo que les gusta, por supuesto, es la imaginación.
La diferencia que hay entre la una y la otra es la misma que hay entre un ser humano y el muñeco de un ventrílocuo."

Misión imposible

domingo, 7 de abril de 2013


Siempre me dije a mí misma en mi juventud que jamás sería una ama de casa, pensando, ingenuamente, que se pueden tener muchas opciones al respecto. Aun cuando una mujer trabaja fuera del hogar, en un momento del día tiene que volver y enfrentarse a un lugar que tiene que estar limpio, y a una familia que tiene que comer. Por fortuna (y porque me lo propuse así) me casé con un hombre inteligente y responsable, que entiende que las tareas del hogar son tanto suyas como mías. Sin embargo, la carga social y mi naturaleza (no entraré en debates sobre el feminismo, hablo a título personal) me hacen desear tener talento para ciertas cosas del hogar. Mantener limpia la casa, la ropa impecable, son cosas a las que no les temo, pero son una historia de nunca acabar, y la idea de pagar por alguien que nos ayude, es totalmente imposible. Limpiamos entre los dos, y ni así logramos tener la casa como muestrario de mueblería.
La otra cosa que me frustra, es la comida. No me malinterpreten: me gusta cocinar, me entusiasma buscar recetas, y probar cosas nuevas, el problema es que nada me queda rico. Mi esposo, en cambio, tiene muy buena sazón, por lo que últimamente él cocina más que yo, lo cual me hace sentir bastante, bastante frustrada. Me considero una escritora entretenida, una craftster ingeniosa, una promotora cultural práctica y una mamá decente, pero creo que debo empezar a aceptar mi triste realidad: jamás seré la Master Chef, ni siquiera de mi casa. En fin, terapia dominguera.

Aniversario

¿Cereal? Hecho en casa, por favor

domingo, 17 de febrero de 2013


La vida moderna a veces es más moderna que vida. Tiene muchas cosas buenas, cosas listas para usarse, que aunque no son tan nutritivas, nos facilitan la existencia y mejoran notablemente nuestro humor. Por ejemplo, los frijoles refritos de bolsita que compramos en casa para usarlos en cualquier momento. Es muy tentador tener todo hecho y sólo sacarlo del refri o de la alacena, pero eso a veces implica sacrificar lo nutritivo por lo práctico. Nosotros no llevamos una vida naturista, sobre todo por la falta de tiempo y de ingredientes, y quisiera poder preparar muchas cosas caseras, pero no se puede. Sin embargo, sí hemos podido prescindir de muchos ingredientes y productos como salchichas, jamón, y principalmente, cereales de caja. Cuando mi hijo me llegó a preguntar por qué no le compro "chococrispis" o "frootloops", le dije que es como darle tostitos para desayunar, y eso le bastó como explicación.
A menudo se me antoja un plato de cereal con leche, por eso, preparo muesli (granola) que no me toma más de 20 minutos. Ya había posteado la receta, pero ésta es más completa. El chiste es tener todos los ingredientes, aunque se le pueden poner más, menos, u otros. Tuesta avena (entera, no molida), con coco rallado, ajonjolí, amaranto, almendras y cacahuates. Cuando ya esté agarrando color, le agregas nueces troceadas y salvado de trigo. Ya que está tostado todo, apagas la estufa y le pones pasas (yo paso de las pasas y mejor le pongo arándanos), canela en polvo y miel (de abeja o de agave). Revuelves, dejas que se enfríe, y listo. Yo lo como con leche de soya o arroz y fruta, y es riquísimo. 
(la imagen no es mía, pero es linda)
 
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