martes, 25 de octubre de 2011

Jugoadicta



Me acuerdo cuando estando en secundaria me tomé un jugo de naranja y me dio un chorro que resultó un martirio porque es bien sabido cómo son los baños de las secundarias. La verdad, nunca fui de tomar jugos naturales. Supongo porque salía muy caro, y las prisas no daban tiempo de andar desmadrugándose para prepararlos.  Además, se usaban los exprimidores para las naranjas, y los extractores para todo lo demás, y es por eso que un vaso de jugo costaba como el oro: necesitabas 3 betabeles, 1 kilo de zanahoria, 3 naranjas y varias varas de apio para sacar un vasito de "vampiro". 
Tengo más de un mes desayunando religiosamente un licuado. Como base, jugo de toronja, y lo demás son agregados culturales para darle sabor y nutrientes, y todo, licuado (bueno, procesado con mi súper Click and mix). Realmente no me tardo más que unos cinco minutos en hacerlo.
He encontrado en internet miles de recetas de jugos y licuados para curar esto y aquello, pero la verdad es que no es tanto mi interés curar una cosa u otra, yo quiero curármelo todo!. Es broma, afortunadamente no me duele nada por ahora, pero el simple hecho de desayunarme una mezcla de vegetales y frutas frescas me pone de buenas.
Hoy por ejemplo, fue toronja, espinaca, piña, apio y kiwi, pero las posibilidades son infinitas: nopal, manzana, naranja, betabel, zanahoria (rallada, para ayudarle a la licuadora) zarzamoras, fresas, pepino, y cualquier otra fruta que se nos pueda ocurrir. 

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