jueves, 16 de noviembre de 2017

Ayuno de jugos, otra vez, por favor



En la ciudad en donde vivo no llueve mucho, pero cuando llueve, corren los arroyos y se desborda el drenaje junto con el agua de lluvia por todas partes. Cuando el agua se evapora, queda un montón de polvo con popó y con el viento vuela y lo respiramos. Por eso, cuando acaba el verano, hay un montón de enfermos de alergias, infecciones de estómago, garganta y ojos. Pues a mí me dio faringitis, pero como no tenía síntomas más que inflamación en la garganta, el médico me recetó medicamentos erróneamente. Así que tomé un montón de antihistamínicos y anti inflamatorios hasta que descubrió que era una infección (no tenía fiebre, ni mocos, ni tos, sólo mucho dolor al tragar) y me recetó antibióticos y mas anti inflamatorios. Mi puerquecito, que no está acostumbrado a medicarse tanto, lo resintió con dolor de estómago, y aunque estoy tomando agua kefirada para ayudar a mi flora intestinal, me animé a hacer un ayuno para alivianarme.
Así que hoy es mi primer día. Espero hacer, como mínimo, 5 días, y una semana sería lo ideal. No tengo pensadas recetas ni nada, sólo voy a usar pepinos y apio como base (y espinacas en cuanto en cuanto compre), y de ahí en fuera lo que se me atraviese.
Les platicaré cómo me va.
Por cierto, si no has visto todavía Gordo, enfermo y casi muerto (Fat, sick and nearly dead), qué esperas?

martes, 14 de noviembre de 2017

Familia vegana



Hace más de diez años decidí dejar de comer animales, y adopté una dieta ovolactovegetariana flexible, en la que, además de comer cuanta chuchería se me atravesaba, comía, esporádicamente, camarones. El huevo y el queso eran parte importante de mi dieta, porque amaba el sabor, pero, sobre todo, por comodidad. Me explicaré a manera de justificación:
En mi casa no existen los roles de género  sino la asignación de tareas (de eso hablaré en otro post), pero la comida es una tarea que nos repartimos mi esposo y yo desde el primer día. En estos últimos años, por cuestiones de horarios -tengo horario quebrado, así que salgo más temprano que mi esposo- yo he tomado el menú como mi responsabilidad. Yo preparo el desayuno-lunch del crío y la comida entre semana. Las cenas se las prepara cada uno y el fin de semana cocina el que tenga ganas. Aunque yo decidí no comer animales, nunca "invité" a mi esposo a hacer lo mismo: él respetó mi decisión y acordamos que no cocinaría ningún animal en casa, que si ellos tenían ganas de comer pescado o mariscos, los cocinaría él, y que fuera de casa ellos comerían libremente. Así lo hicimos por diez años.
La verdad, era una alimentación muy cómoda: si llegábamos tarde de noche, un hotdog para ellos era una opción de cenas. Si salíamos de la ciudad, la única que tenía que adaptarse en los restaurantes, era yo, y ellos comían lo que se les antojaba. En cuestión de practicidad, las quesadillas y los sándwiches de huevo eran lo más fácil para mandarle de lunch al Dan. Aunque yo quería dar el siguiente paso, sabía que era muy difícil darlo sola.
Después de un ayuno de jugos, y de que mis muchachos vieran la variedad de documentales veganos de Netflix, decidí veganizarme de una buena vez, y sin esperarlo, recibí la sorpresa más amorosa que podían darme: mis muchachos se iban a lanzar junto conmigo. Así, de un día para otro, mi familia se volvió vegana, y empezamos una alimentación más consciente y una vida distinta.
De mi esposo ya lo esperaba, pero el que más me sorprendió fue mi hijo, un adolescente relativamente rebelde y que, por las bondades de su edad, vive al día, disfrutando de lo que que más les gusta. Verlo cambiar las quesadillas por los guisos de verduras, adaptarse al queso de papa y a la mayonesa vegana; leer los ingredientes de la comida chatarra para ver si tiene "suero de leche" y hacerlo todo con gusto, no como sacrificio, ha sido lo más gratificante del mundo. 
Este fin de año será muy especial, porque me veré en la necesidad de preparar una cena completa, pero será fabuloso poder celebrar con mi pequeña y vegana familia.

jueves, 14 de septiembre de 2017

Mi reino por una cocacola?


Las adicciones son algo serio. Sí, involucran fuerza de voluntad y todo, pero cuando se incrustan en lo más profundo del ser la voluntad parece que no es suficiente. Cuando el cuerpo pide algo, la voluntad se vuelve frágil. El año pasado no teníamos aire acondicionado en mi trabajo, y por las tardes, con un calor de más de 40° el verano era soportable sólo con una cocacola o una pepsi kick diaria, y mi adicción se hizo muy fuerte. 
De un tiempo para acá no estoy tomando refrescos, a menos que sea lo único para beber o en ocasiones especiales como fiestas (o el cine, jeje), pero hoy tenía una migraña de esas que me golpean hasta la nuca y el estómago se me revuelve. Tuve que pasar al súper y después de agarrar una barra de pan, me fui directo a los refrigeradores. Busqué una lata de coca de las más pequeñitas, para no sentirme tan culpable, y me fui a la verdura por unas papas. La latita de cocacola me pesó en la conciencia. Tomé unos plátanos y la devolví. En cuanto me subí al carro me comí dos plátanos para meterme un poco de azúcar. 
Lo que les platico puede sonar bobo, totalmente intrascendente, pero para mí es asombroso. Hoy, mi cerebro simplemente tomó el control y me ayudó a decidir entre un refresco y una fruta, como debería ser siempre. Por hoy le gané una batalla a la soda, y me sentí muy bien. Sí se puede.



lunes, 28 de agosto de 2017

Salchichas veganas



Se me acabaron las dos semanas de vacaciones de verano, y es una pena. Aunque debo aceptar que pasé más tiempo limpiando mi casa del que tenía planeado, con esto de querer simplificar mi hogar y deshacerme de las cosas que no uso/necesito, siento una satisfacción que raya en lo "Marge Simpson", jeje. Pero no sólo me la pasé limpiando: también cocinando y comiendo, comiendo mucho. El domingo, un día antes de regresar al trabajo, y con toda la actitud positiva ante lo inevitable, me puse a cocinar en cantidades industriales: seitán, garbanzos y salchichas veganas. Cabe mencionar que se me fue medio día en eso porque son cosas que llevan su preparación, pero me durarán para varias comidas, incluso pude congelar.
La receta del seitán ya la tengo en el blog, y es la preparación básica del gluten de trigo. La de las salchichas la saqué del canal de la Dimensión Vegana, que sigo desde hace tiempo y me gusta mucho. La preparación es relativamente sencilla, pero encontrar la harina de gluten no es tan fácil en algunos lugares, como mi ciudad, y la que consigo no es barata, pero en relación con lo que rinde, me parece bastante justo el precio. Pues sin más, les dejo el video y los invito a que sigan el canal.

martes, 22 de agosto de 2017

Hamburguesas de avena


Aprovechando que todavía sigo de vacaciones, tenía ganas de cocinar algo nuevo, así que encontré esta receta en el blog Veganismo es justicia, y la hice. La receta original incluía una salsa, pero yo quise hacerlas con una salsa de tomate simple. También cambié el perejil por el cilantro, porque el perejil no es mi verde favorito, y algunas otras cositas. Aquí la receta:

-2 tazas de avena (entera, no de la instantánea)
-Un poco de cilantro
-1 cdita. de sal
-1/2 cdita. de ajo en polvo
-1/2 cdita. de especias (usé comino, albahaca y orégano)
-1cdita, de caldo vegetal en polvo
-1 puñado de nueces trituradas
-Agua, la suficiente para mezclar
-Pan molido
-Aceite vegetal para freir

Mezclé todos los ingredientes (usé el procesador, pero igual puede ser a mano). Formé bolitas medianas, con las manos húmedas para que no se me pegaran, y las pasé por el pan molido.
Una vez hechas todas, las freí en aceite bien caliente hasta que estuvieron doraditas y listo. 
La verdad, suena a que es mucho, pero estuvieron en un ratito. Puedes acompañarlas con pasta, con arroz y verduritas, o hacerlas hamburguesas. Son a prueba de niños. De nada :)


sábado, 19 de agosto de 2017

Minimizando el guardarropa (Simplificando, parte 1)


Hasta hace un par de años, uno de mis muchos miedos era al vacío. Mi casa siempre ha estado llena de cosas. En donde veía un espacio libre, ahí acomodaba algo: un cuadro, un adorno, libros, un electrodoméstico... Acumulaba cosas porque no tener dinero te hace creer que conservarlo todo es algo inteligente, creía que comprar cosas que encontraba a bajo precio también era inteligente, y sin embargo, lo único que hacía era gastar dinero que no tenía en cosas que no necesitaba. Pasaba lo mismo con la ropa: compraba cosas baratas aunque no fueran de mi estilo o no me encantaran.
Pero hace un tiempo las cosas han cambiado para mí. Empecé a perderle el gusto a la ropa de colores (el negro siempre ha sido mi color favorito) y a sentirme más cómoda con prendas específicas, y pensé: por qué tengo que esmerarme por aparentar que tengo un gran guardarropa, si siempre parece que uso lo mismo? Mejor uso siempre lo mismo! Y bueno, no uso siempre lo mismo, pero simplificar los colores de mi ropa ha sido lo más listo que he hecho. Me deshice del 50% de mi ropa: la que no me gustaba, la que no me quedaba bien, la que tenía por compromiso aunque no era de mi estilo, y me quedé sólo con lo que me gusta mucho y me gusta cómo me queda. Cabe decir que mi guardarropa es básicamente negro, blanco y gris, con dos o tres prendas de algún otro color (amarillo jamás, café: ni en sueños, es un color que no me gusta para nada), así que es súper fácil vestirme, porque todo combina, y todo me queda, por lo que no pierdo tiempo en decidir qué ponerme.
Además, el espacio que ocupaban mis cosas se redujo muchísimo: tengo las playeras que caben en un cajón, los pantalones que caben en un cajón, y las prendas que caben colgadas en la mitad del clóset, si llega algo nuevo, algo se tendrá que ir. Y lo anterior llegó con otro reto: no comprar nada que no necesite. Lo sé: para muchas mujeres TODO ES NECESARIO, pero pensándolo bien: cuántos pantalones de mezclilla necesitamos? Cuántas blusas blancas, cuántos zapatos? Cuántas bolsas? Cuánto espacio tenemos para guardarlos? Cuánto tiempo invertimos en lavar, planchar, doblar y guardarlo todo? 
Simplificar el guardarropa fue un primer paso para simplificar mi vida, porque no me quedé sólo ahí. Pero lo demás lo contaré en otro momento.

martes, 8 de agosto de 2017

Adiós Rius



Rius fue el escritor que literalmente cambió mi vida. Hace muchos años, antes, incluso, de ser vegetariana, leí "La Basura que comemos". Antes había leído u hojeado algunos otros libros suyos, pero que no tenían que ver con la comida. Pues este libro fue la primera fuente que me hizo cuestionarme la manera en que me había alimentado toda mi vida. Gracias a este libro dejamos de consumir pan bimbo, cereales de caja, juguitos industrializados, embutidos, knorr suiza, refrescos, y ya no hubo vuelta atrás. Poco tiempo después me hice vegetariana y no he parado de buscar y buscar información sobre los alimentos. Yo no sé si mi hijo sería el mismo si hubiera crecido con otra alimentación, ni lo sabré nunca, pero por supuesto no sólo no me arrepiento, sino que me alegro de haber tomado la decisión de romper una tradición tan sagrada como la comida, en la búsqueda del bienestar de mi familia y de los animales.

Pues se murió Eduardo del Río, Rius, uno de mis vegetarianos favoritos, uno de mis moneros favoritos. Tenía la esperanza de verlo en alguna conferencia en vivo, y no alcancé. 
Feliz reencarnación, amigo!

lunes, 22 de mayo de 2017

¡Ayuno de jugos terminado!


Ayer domingo fue mi último día del ayuno de jugos, que originalmente iba a ser de diez días, pero que reconsideré y cambié por una semana.
He aquí mis impresiones y conclusiones:


Empezaré hablando de las bondades del ayuno que yo estoy experimentando, (no de los beneficios en general que los pueden encontrar a través de muchas fuentes, como por ejemplo, aquí).
-Si bien los dos primeros días casi me como una mano porque moría de hambre, al tercer día, el hambre se fue. En serio, no sentía hambre! de hecho, me costó mucho trabajo terminarme los jugos cada vez que era hora de "comer".
-Mi abdomen se desinflamó, se veía casi plano, lo cual es una maravilla.
-Soy una persona que sufre constantes dolores de cabeza, y durante la semana , sólo tuve uno leve, y se me quitó durmiendo.
-También sufro de estornudos y moquera por las mañanas, y durante esta semana no tuve nada de eso.
-Considero que mi piel es regularmente sana, pero ahora está radiante (obviamente, si bebí zanahoria a más no poder).
-Mi esposo y el crío tomaron jugos todos los días, no igual que yo, pero también les tocó dosis de vitaminas y minerales.
-Bajé unos kilitos, pero ése no era el objetivo de mi ayuno, sino ayudarle a mi cuerpo a depurarse, y demostrarme que soy yo quien controla mi hambre y mis antojos, y no al revés.




Pero no todo es maravilloso. También tiene sus molestias, pero casi todas se pueden prever y aminorar.

-Como todo en mi vida, empecé el ayuno por un impulso después de volver a ver un documental (más abajo les pongo el link), sin prever que un par de días después tenía un convivio y tendría que ver comida y pasteles danzando frente a mi nariz. Mala idea.

-Lo más difícil de ayunar fue precisamente esto: ver lo que otros comían, y sobre todo, tener que cocinar para otros! A mediodía llegaba a hacer comida para mi esposo y mi hijo y me iba al sillón a dormir una siesta. Así que si vas a ayunar, prepara comidas anticipadas y refrigera, o arregla con tu familia que se preparen/compren su propia comida.
Ese día les preparé carne vegetal con verduras. Aquello olía delicioso y mis tripas me torturaron horrible.

-Otra cosa que casi me hace desistir en el intento, fue tener que lavar el extractor. Se tiene que lavar de inmediato para que el filtro no se tape. Sí es enfadoso, pero se tiene que hacer, ni modo. Lo que hice fue adelantar jugos: si tenía chance, preparaba en el momento, si no, dejaba listo el de la siguiente comida. Pero no dejes demasiado tiempo un jugo, porque perderá sus propiedades.
-Tuve sueño, mucho sueño y poca energía, sobre todo por las tardes. Así que en una semana sólo fui tres días al gimnasio e hice ligerito y hasta donde podía. Dormí todo lo que quise y pude, y aproveché para leer y ver películas.




Conclusiones:

-No necesitas estar gordo, enfermo y casi muerto  para hacer un ayuno. El simple hecho de llenarte de vitaminas y minerales y dejar descansar a tu cuerpo te hará sentir muy bien.
-Aunque bajarás de peso (puede ser mucho), no lo recomiendo como una dieta para eso. No tiene sentido pasar hambre para bajar unos kilos, y luego volver a comer lo mismo y subir esos kilos y más.
-Relacionado con lo anterior, una vez terminado el ayuno, lo ideal es seguir con una alimentación controlada, para que valga la pena.

Y así las cosas. Lo recomiendo, por una semana, por tres día, por un día, por lo que aguantes, o necesites. Anímate a hacerlo, anímate a hacer lo que puedas por tu cuerpo y tu salud (dejar de fumar, hacer ejercicio, beber más agua). Si yo, que soy #ladycomidachatarravegana, pude alimentarme de jugos una semana, tú puedes lograr lo que quieras.




lunes, 15 de mayo de 2017

Ayuno de jugos



¿Te ha ocurrido que la estás pasando tan bien que pierdes el control y te excedes en comida y bebida, y tu cuerpo te reclama con indigestión y cansancio? Pues así estuve la semana pasada: entre festejos de día de las madres y fin de semana de relax, comí sin control, en cantidad y en calidad. De inmediato, mi cuerpo me mandó un dolorcillo de estómago y unos granitos en la cara. 


Aprovechando que Netflix tiene algunos de mis documentales sobre alimentación favoritos, volví a ver FAT, SICK, NEARLY DEAD, esta vez con mi familia. Verlo de nuevo me animó mucho a seguir firme en mi decisión de meterme más de lleno al estudio de la nutrición, y también a intentar un ayuno de diez días para ayudar a mi cuerpo a deshacerse de lo que no debe estar adentro y sanarse.
Busqué en YouTube algunas recetas de jugos y me encontré con este ayuno de 7 días de Ace Verdura, en donde explica las recetas de jugos para desayuno, comida y cena. Yo espero hacerlo los 7 días y si me siento bien, prolongarlo 3 días más. 
Ace Verdura. Recetas y consejos sobre crudiveganismo

No es la primera vez que ayuno, pero sí sería el ayuno más largo. A ver cómo me va. Seguiré reportando. 

viernes, 3 de marzo de 2017

Enlatados y procesados.



Soy una mujer moderna que trabaja y es mamá y aprovecha las bondades de la vida civilizada. Cocino a diario y no tengo mucho tiempo para perder. Siempre me disculpé a mí misma así. Mi alacena normalmente estaba siempre llena de verduras enlatadas (garbanzos, chícharos, elote, champiñones, vegall) y tetrapacks: puré de tomate. MUCHO puré de tomate. Caldillo de tomate preparado. Mole listo para servir. Así, si quería hacer una pasta, sólo abría un paquetito de puré, y listo.
Un día cambió mi horario de oficina y en lugar de trabajar de corrido tuve que partir mi jornada, recoger al crío de la escuela, cocinar, comer, descansar un ratito y regresar al trabajo. Entonces la cocinada dejó de caerme en gracia. Empecé a comprar cada vez más comidas procesadas, y lo peor: a comprar comida hecha en supermercados (la tienda Ley, para ser precisos). Pero la comida era horrible, y me sentí mal de dejar mi alimentación en manos de alguien que no siente ningún aprecio por mi familia, y cambié mis hábitos hogareños.
Empecé a comprar el mandado por semana: frutas y verduras frescas en una frutería muy barata, muy bien surtida, y me pareció un lindo modo de cooperar con los pequeños comercios. Desgraciadamente, no manejan todos los vegetales que necesito, así que tengo que completar en el Walmart (que aborrezco) para comprar varios tipos de champiñones que no encuentro en otros lados, verduras empacadas, listas para servir, como espinacas, kale, floretes de brócoli y coliflor, y así me ahorro la lavada y la partida.
En otro súper compro vegetales congelados: zarzamoras, rajas de poblano, chícharos, elotes. Y kilos y kilos de lentejas y garbanzos.
Tengo, más o menos, tres meses cocinando mis salsas y purés, y no he vuelto a comprar latas ni tetrapacks. No me tardo mucho más cocinando porque adelanto el menú semanal cocinando en fin de semana y congelando algunas cosas. Como rico, lo más sano que puedo, y todo lo que se puede preparar en menos de 30 minutos.

viernes, 3 de febrero de 2017

Vegano Bowl de Fit One Kitchen (reseña)


Desde hace mucho he tenido ganas de hacer reseñas de lugares o platillos vegetarianos o veganos, pero no me animaba, porque cuando empezaba me decía ¿a quién carajos le interesa si te gustó o no? Pues ni modo. Tenía ganas y lo haré de cualquier forma. Algunas opiniones no serán recientes pero las pondré si considero que valen la pena. 
Les cuento que en casa soy vegetariana estricta, es decir: no carnes (de ningún animal), ni lácteos, ni huevo, ni miel, ni productos que los contengan. Pero cuando como fuera a veces hago excepciones con huevo y/o lácteos, si es que no tengo otra opción.

 Aquí va la primera. 

FIT ONE KITCHEN. (La Paz, B.C.S.)
Es un lugar pequeño ubicado en el Hotel One de La Paz, cuyo giro es de comida saludable/ligera.
Bernardo y yo pedimos un Vegano Bowl:

De entrada se veía rico: una cama de arroz integral con vegetales frescos y champiñones guisaditos. Para que siguiera siendo vegetariano decidí no ponerle el aderezo que me dieron aparte. Pero oh, sorpresa: el arroz no sabía a nada. Estoy acostumbrada a la comida bien condimentada, a los guisos con bastante sabor: sal de mar, ajo en polvo, cebolla en polvo, hierbas secas, cilantro, algún chile, en fin. Ese arroz, si acaso, tenía un poco de sal. Los champiñones estaban salteados con sal, pero no era suficiente, porque la espinaca y los otros vegetales, más el arroz, no alcanzaban a agarrar sabor con los champiñones. Así que le tuve que poner el aderezo, y ni así me supo rico. Osea, estaba bien, y por el precio no pedí más, pero es uno de esos lugares -como el Subway- a los que no iría por antojo sino por que anduviera cerca y tuviera que comer algo.
La bronca que yo veo con ese platillo en especial, es que si yo no fuera vegetariana y quisiera serlo, y me dan a probar ese plato, agarraría un pedazo de pollo y se lo pondría sin pensarlo. De por sí, es difícil quitar la idea de que vegetariano es igual a desabrido. ¿Me explico?
Te lo recomiendo si te encantan las ensaladas muy naturales, si estás acostumbrado a la comida sin mucho condimiento, y si quieres algo rápido y cumplidor. El lugar está chido y limpio, y el muchacho que nos atendió fue muy amable. Por eso lado, todo perfecto. Otro punto a favor, es que en el menú te desglosan los nutrientes de toda la comida.
👍👍👍 de cinco.

lunes, 30 de enero de 2017

¿Por qué publico lo que como?




Tu puedes pensar:
1.- Porque soy una presumida

2.- Porque muchos lo hacen
3.- Porque me siento hípster
4.- Porque no tengo nada qué hacer
5.- Todas las anteriores

La verdad, a veces sí me siento un poco ridícula tomando fotos en todos lados, pero aquí les van mis razones:
Al elegir un tipo de alimentación no convencional (vegetariana estricta), he desatado algunas dudas, normales, entre familia, amigos, conocidos y desconocidos. ¿Qué comes? ¿Comes pescado? ¿Y pollo? 
Y de inmediato, una serie de argumentos, normales, lógicos: "yo no podría vivir sin queso/pollo/huevos/filete.
Los entiendo. Los entiendo perfectamente, porque yo comí todo eso durante 28 años. Crecí con una alimentación tradicional, y una información sobre la comida también tradicional. Yo misma dije alguna vez que no podría vivir sin hamburguesas, y al otro día dejé de comerlas, sin ningún problema.
Más allá de mis razones para no consumir productos animales, la idea de llevar una alimentación basada sólo en plantas no es un sacrificio: me gustan los vegetales, las frutas, los granos. Me gusta cocinarlos, descubrir ingredientes nuevos; buscar en internet y encontrar cada día nuevas recetas. Encontrar otras personas con las mismas "extrañas" creencias que comparten sus tips, recetas y consejos.
Como bien, pero, sobre todo: como muy rico. Con cada comida termino satisfecha: del apetito y del disfrute. 
Por eso me gusta compartirlo, para que sepas que vegetariano no significa ensalada, no significa desabrido, no significa morir de hambre ni comer puro pasto. Te comparto la imagen porque seguramente no puedo compartirte un plato, y si se te antoja y lo cocinas, y te gusta, pues qué maravilla.

martes, 3 de enero de 2017

RECUENTO DE LOS DAÑOS 2016



Y bueno, dije daños, pero sólo para llamar tu atención, en realidad me fue bien el año pasado. Más bien es un recuento de mis asuntos destacables:
1.-Mi libro favorito: Neverwhere, de Neil Gaiman. Me emocionó mucho.
2.- Producto maravilloso: el champú de árbol de té.
3.-El ingrediente: mango, mango, mango y garbanzos.
4.-Mi viaje favorito: no viajé mucho este año, pero todas las salidas son divertidas, la mejor, a Santa Rosalía.
5.-La salud: no tan buena. El ritmo de trabajo fue pesado y me dejé enganchar por lo rápido y la chuchería. Mucha alergia y mala digestión.
6.-El Grito Colectivo pasó por una etapa prácticamente congelada, pero necesaria para descansar.
7.- La tigresa, una hermosa perra que llegó sin avisar y se volvió mi consentida.
8.-El aprendizaje: nunca pensé que podría sobrellevar asuntos laborales sin demasiado daño colateral. Mi propósito será llevarlos con más calma.
9.-El cambio: a finales del año me propuse no comprar comida preparada y cocinar todo, y lo logré! Bueno, en vacaciones de invierno eso no valía... jeje.
10.-Un tatuaje en la pierna, dos en la mano, y una manga casi terminada.
11.-Una familia que sigue creciendo.
12.-Una casa que va cambiando junto con nosotros, no hacia el lujo, sólo a la comodidad.
13.-La decisión de dejar de ser ovolactovegetariana por el veganismo.
14.-Una vida social nula, pero fue necesario para valorar la amistad.
15.- Muchas ganas de ser mejor, de verme mejor, de abrazar más, de hablar más, de escribir, de hacer ejercicio, de limpiar, acomodar, descartar, mantener orden y regar plantitas.
16.-Nuevo hábito: no lavarme el cabello con champú a diario, sólo con agua: menos frizz, nada de caspa.
FELIZ AÑO 2017 A TODOS :)


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