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¿A quién da gracias una atea?

Soy atea, y por supuesto que agradezco: a mi esposo y a mi mamá por cuidarme en el hospital. A Éricka y Rubén por ayudarme (todavía no puedo creer la suerte que tuve!). Al doctor Manríquez y muy en especial al doctor Farías que entró a la cirugía aunque no le tocaba.  A todas las enfermeras, que fueron muy amables y cariñosas, en especial a Victoria y Vida; a todo el personal del ISSSTE, con los que platiqué de tatuajes y veganismo (fue muy padre!). A mí familia, amigos, compañeros,  por estar al pendiente y mandarme tantos mensajes de apoyo.  A mi cuerpo, por aguantar como un campeón, al destino, por hacerme tan suertuda (de verdad, he tenido una suerte impresionante!!!). Me quitaron unos tumores y quistes en los ovarios, y fue mi primera cirugía. El miedo y la ansiedad me tuvieron mal por una semana y media, pero tanto mi doctor particular como cada persona del ISSSTE que me atendió: desde la recepcionista hasta los médicos,  me ayudaron a pasar el mal rato y ...

Raining blood o mi opinión sobre la copa menstrual

Hablar de funciones corporales es un tabú, sobre todo cuando éstas corresponden a partes pudendas, y más aún cuando involucran sangre, pero es algo natural que le pasa a la mayoría de las mujeres, y en estos tiempos ya debería ser un tema normal. Así que voy a platicarles abiertamente sobre mi manera de sobrellevar los periodos.  *No puedo hablar de menstruación sin recordar una charla que escuché en una clínica del ISSSTE, en la que dos señoras hablaban de "asuntos femeninos" de una tercera señora, y decían: "y todo por el pecado de Eva. Y pensar que si no hubiera sido por eso viviríamos en el paraíso, una vida eterna..." Pues, a lo que voy: antes de parir, mis periodos eran de 3 días, con un flujo moderado, pero después de ser mamá me pusieron el DIU, y mis periodos se alargaron a 7 u 8 días, con un flujo súper abundante. Tenía que usar más de 6 toallas extra largas, extra gruesas y extra incómodas, cada día. Cada vez que me paraba sentía un bajón horribl...

Recuento del 2017

Como en los últimos años, me gusta hacer un recuento de las cosas que de alguna manera marcaron mi vida, para bien o para mal, sin otro objetivo que el hecho de dejar una huella que no se borre en mi mala, qué digo mala, pésima, memoria. El 2017 fue un año muy loco. No fue malo, sino complicado, con muchas sacudidas, pero, sin duda, con muchas oportunidades para demostrarnos que somos hombres, no payasos. Me atrevo a decir que fue el año en el que he hecho más cambios importantes, para bien, creo yo, y que en este 2018 espero reforzar y mejorar, porque si de algo estoy segura, es que siempre, SIEMPRE, se puede mejorar. Les deseo lo mejor este año y toda la vida. Va el recuento: 1.-Mi ingrediente/alimento favorito: creo que la piña asada volvió a tener la supremacía. Sola o en tacos, la amo. 2.-La epifanía: después de una larga enfermedad del Bernardo, y de ver varios documentales, decidí dejarme de niñerías y hacerme vegana de una buena vez. 3.-El mejor regalo: sin que ...

Ayuno de jugos, otra vez, por favor

En la ciudad en donde vivo no llueve mucho, pero cuando llueve, corren los arroyos y se desborda el drenaje junto con el agua de lluvia por todas partes. Cuando el agua se evapora, queda un montón de polvo con popó y con el viento vuela y lo respiramos. Por eso, cuando acaba el verano, hay un montón de enfermos de alergias, infecciones de estómago, garganta y ojos. Pues a mí me dio faringitis, pero como no tenía síntomas más que inflamación en la garganta, el médico me recetó medicamentos erróneamente. Así que tomé un montón de antihistamínicos y anti inflamatorios hasta que descubrió que era una infección (no tenía fiebre, ni mocos, ni tos, sólo mucho dolor al tragar) y me recetó antibióticos y mas anti inflamatorios. Mi puerquecito, que no está acostumbrado a medicarse tanto, lo resintió con dolor de estómago, y aunque estoy tomando agua kefirada para ayudar a mi flora intestinal, me animé a hacer un ayuno para alivianarme. Así que hoy es mi primer día. Espero hacer, como ...

Familia vegana

Hace más de diez años decidí dejar de comer animales, y adopté una dieta ovolactovegetariana flexible, en la que, además de comer cuanta chuchería se me atravesaba, comía, esporádicamente, camarones. El huevo y el queso eran parte importante de mi dieta, porque amaba el sabor, pero, sobre todo, por comodidad. Me explicaré a manera de justificación: En mi casa no existen los roles de género  sino la asignación de tareas (de eso hablaré en otro post), pero la comida es una tarea que nos repartimos mi esposo y yo desde el primer día. En estos últimos años, por cuestiones de horarios -tengo horario quebrado, así que salgo más temprano que mi esposo- yo he tomado el menú como mi responsabilidad. Yo preparo el desayuno-lunch del crío y la comida entre semana. Las cenas se las prepara cada uno y el fin de semana cocina el que tenga ganas. Aunque yo decidí no comer animales, nunca "invité" a mi esposo a hacer lo mismo: él respetó mi decisión y acordamos que no cocinaría ningú...

Mi reino por una cocacola?

Las adicciones son algo serio. Sí, involucran fuerza de voluntad y todo, pero cuando se incrustan en lo más profundo del ser la voluntad parece que no es suficiente. Cuando el cuerpo pide algo, la voluntad se vuelve frágil.  El año pasado no teníamos aire acondicionado en mi trabajo, y por las tardes, con un calor de más de 40° el verano era soportable sólo con una cocacola o una pepsi kick diaria, y mi adicción se hizo muy fuerte.  De un tiempo para acá no estoy tomando refrescos, a menos que sea lo único para beber o en ocasiones especiales como fiestas (o el cine, jeje), pero hoy tenía una migraña de esas que me golpean hasta la nuca y el estómago se me revuelve. Tuve que pasar al súper y después de agarrar una barra de pan, me fui directo a los refrigeradores. Busqué una lata de coca de las más pequeñitas, para no sentirme tan culpable, y me fui a la verdura por unas papas. La latita de cocacola me pesó en la conciencia. Tomé unos plátanos y la devolví.  En c...

Salchichas veganas

Se me acabaron las dos semanas de vacaciones de verano, y es una pena. Aunque debo aceptar que pasé más tiempo limpiando mi casa del que tenía planeado, con esto de querer simplificar mi hogar y deshacerme de las cosas que no uso/necesito, siento una satisfacción que raya en lo "Marge Simpson", jeje. Pero no sólo me la pasé limpiando: también cocinando y comiendo, comiendo mucho. El domingo, un día antes de regresar al trabajo, y con toda la actitud positiva ante lo inevitable, me puse a cocinar en cantidades industriales: seitán, garbanzos y salchichas veganas. Cabe mencionar que se me fue medio día en eso porque son cosas que llevan su preparación, pero me durarán para varias comidas, incluso pude congelar. La receta del seitán ya la tengo en el blog, y es la preparación básica del gluten de trigo. La de las salchichas la saqué del canal de la Dimensión Vegana, que sigo desde hace tiempo y me gusta mucho. La preparación es relativamente sencilla, pero encontrar la h...