Ir al contenido principal

Raining blood o mi opinión sobre la copa menstrual


Hablar de funciones corporales es un tabú, sobre todo cuando éstas corresponden a partes pudendas, y más aún cuando involucran sangre, pero es algo natural que le pasa a la mayoría de las mujeres, y en estos tiempos ya debería ser un tema normal. Así que voy a platicarles abiertamente sobre mi manera de sobrellevar los periodos. 
*No puedo hablar de menstruación sin recordar una charla que escuché en una clínica del ISSSTE, en la que dos señoras hablaban de "asuntos femeninos" de una tercera señora, y decían: "y todo por el pecado de Eva. Y pensar que si no hubiera sido por eso viviríamos en el paraíso, una vida eterna..."
Pues, a lo que voy: antes de parir, mis periodos eran de 3 días, con un flujo moderado, pero después de ser mamá me pusieron el DIU, y mis periodos se alargaron a 7 u 8 días, con un flujo súper abundante. Tenía que usar más de 6 toallas extra largas, extra gruesas y extra incómodas, cada día. Cada vez que me paraba sentía un bajón horrible, y andaba muy incómoda todo el tiempo. Un día vi a una chica hablando de la copa menstrual en un blog, y no la consideré ni siquiera una opción porque me parecía algo incómodo y engorroso. 
Para quienes no estén familiarizados con el asunto, la copa menstrual es un objeto de silicón flexible, en forma de campana, que se introduce en la vagina y funciona recogiendo la sangre. A diferencia de un tampón, ésta no absorbe la sangre, sólo la retiene. Pasadas unas horas (entre 8 y 12, dependiendo de la abundancia), se saca, se vacía en el inodoro, se lava y se vuelve a introducir.
¿Como para qué voy a batallar, pensé, si es mucho más sencillo usar toallas? Así que no le di importancia.
Mucho tiempo después, volví a poner atención al asunto, y empecé a ver más videos, a leer más blogs, y ver cada vez a más mujeres hablando de la maravilla de la copa. Decidí probar, total, no perdía nada.
Encargué una en línea porque no encontré en las tiendas locales. La usé un par de meses, siguiendo las instrucciones, viendo tutoriales, siguiendo un montón de tips, pero notaba que era demasiado flexible y no se abría por completo una vez adentro, tenía pérdidas y tenía que usar pantiprotectores para no parecer Carrie por accidente. Encontré una marca que manejaba una copa más dura, y la encargué. Seguía teniendo pérdidas, pero mucho más leves, y tuvieron que pasar unos cinco o seis periodos para agarrarle la onda.
Tenían razón. Todas las cosas maravillosas que decían, eran ciertas. Aunque no puedo prescindir de los pantiprotectores, la cantidad de sangre que sale es mínima, y comparada con los ríos sangrientos del pasado, no es nada, así que si alguien tiene un flujo moderado seguramente no tendrá ninguna fuga. En los días ligeros la vacío en la mañana y en la noche, y en los días fuertes, también al mediodía. No es un proceso incómodo, para nada. Metes tus deditos limpios, la sacas y vacías en el inodoro, la enjuagas con agua, y va para adentro. Incluso una vez tuve que vaciarla en un baño público, y lo solucioné entrando con una botella de agua al baño y listo.
La copa dura alrededor de 5 años, y su costo es relativamente económico, sobre todo si consideramos el costo de las toallas y tampones, además de la basura que generan, y los riesgos de salud que representan al dejar residuos en nuestro cuerpo. 
Te la recomiendo mucho, en serio. Es cómoda, casi te olvidas de la regla, no estás húmeda, ni te rozas, ni nada. Libertad, maravillosa libertad.




Comentarios

Entradas populares de este blog

Queso de papa vegano

Después de haber probado una súper deliciosa pizza vegana con queso de papa en un bar, me quedé con las ganas de hacer el queso en mi casa y ver con qué más podía comerlo. Pues anoche lo hice y me gustó mucho. Hay varias recetas en internet, basta con googlearlo, pero aquí les dejo cómo lo hice yo. Les debo las cantidades exactas, porque, como siempre y como todo, lo hice probando y arreglando. pero básicamente fue así: -3 papas grandes, peladas y rebanadas para que se cocieran más rápido. Si hubiera tenido menos hambre las habría hecho al vapor, pero las sumergí en agua con sal. -Las licué con el jugo de medio limón, y les agregué agua de la cocción sólo la suficiente para ayudar a la licuadora sin que se pusiera muy líquido. -Sazoné con sal de mar, pimienta y una mezcla de hierbas italianas comercial. -Como bonus, le puse más o menos una cucharada de levadura en copos, porque tenía, pero cuando se me acabe lo haré sin levadura. -En las recetas que he visto le ponen ace...

Escritores, pensadores, filósofos y otros próceres vegetarianos

Buda Alan Moore (escritor de cómics, creador de Watchmen ) Einstein Alice Walker (Novelista: El color púrpura ) Charles Darwin Diógenes Franz Kafka George Bernard Shaw H.G. Wells Benjamin Spock (uno de los más importantes pediatras de los E.E.U.U.) Henry Ford Isaac Newton Jean Jacques Rosseau Krishnamurti Leonardo da Vinci Louisa May Alcott (Mujercitas) Marguerite Yourcenar Mark Twain Martin Luther King Martín Lutero Montaigne Nicola Tesla (genio de la electricidad) Nietzsche Ovidio Pitágoras Platón Plutarco Rabindranath Tagore Séneca Shopenhauer Sócrates Thomas Alva Edison León Tolstói Voltaire William Blake Mahatma Gandhi César Chávez (máxima figura de la lucha sindical de U.S.A.) Susan B. Anthony (activista del sufragio de las mujeres) ¿Crees que es casualidad? Yo no!

Menos cosas, más espacio.

Creo que una vez que empecé a simplificar mi vida quedándome con la menor cantidad de cosas posible, no pude parar. Y es que no dejo de notar todos los beneficios de tener pocas cosas: puedo limpiar en muy poco tiempo, porque no hay que acomodar mucho, y cada cosa tiene su lugar.  Las superficies están más despejadas, y eso, además de facilitar la limpieza, da una sensación visual de que la casa está limpia, aunque tenga un poco de polvillo por aquí y allá. Ahora, con la cuarentena, he tenido que acomodarme un poco mejor, ya que mi escuela no paró porque es en línea, y quería sentirme cómoda y relajada en mi espacio de estudio. Así era mi tocador hace unos tres años: Tenía muchas cosas, y me gustaba tenerlas todas a mano. Puede parecer que en realidad son pocas cosas, pero era sólo lo que tenía sobre el tocador! Había más cosas en cajones, en el baño: aceites, cremas, accesorios para el cabello, maquillaje. Cosas que no usaba NUNCA y algunas que ni siquiera record...