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Doctores


Dante me llama por teléfono y me dice que cree que tiene dengue porque trae temperatura y le duele todo, que lo traen de la playa al ISSSTE. De inmediato, el estómago se me revuelve y me pongo toda nerviosa hasta que lo veo bajar del carro de mi mamá y lo llevamos a urgencias.

Nunca lo hemos llevado al ISSSTE. Desde que era bebé y se enfermaba mucho lo llevábamos a médicos particulares, y cuando tenía dos años conocimos al Dr. Badillo, de esos doctores progresistas que no se asustan de nuestro vegetarianismo y no le gusta medicar mucho, nos enamoramos y seguimos con él hasta la fecha. Pero esta vez es domingo y quisimos desquitar el descuento quincenal que nos hacen por el servicio médico.
Entramos al consultorio, y el doctor nos preguntó qué tenía Dante. Le dijimos que temperatura alta y dolor de cuerpo, tecleó algo en la computadora, se levantó, le revisó la garganta, salió del consultorio y regresó con un antibiótico y paracetamol. -Dale esto por diez días- dijo. -¿Pero qué tiene, preguntamos?-Es la garganta y el sol. Así, diez días de antibiótico, sin siquiera tomarle la temperatura. Le vi su garganta, y se veía normal. Supuse que el doctor tiene un don de ver los víruses y las bacterias a simple vista. 
Estoy consciente de que los médicos no son dioses, ni magos, y de que hay casos en los que las cosas se ponen mal y no pueden hacer nada, pero también creo que en algún momento para muchos la medicina se volvió un trabajo común y tedioso. Muchos trabajos son comunes y tediosos, pero los médicos tienen en sus manos la vida de las personas. Ningún médico deja que un paciente muera intencionalmente, eso es seguro. Pero un chofer de autobús que atropella a un niño seguro que tampoco lo hace con intención, pero su trabajo es manejar, y hacerlo bien, y si lo hace mal, es negligencia. Lo mismo es con un médico. 
Hay algunos excelentes, que de inmediato te hacen sentir bien, como Badillo, o el Dr. Abaroa, al que, afortunadamente, no he tenido que visitar muy seguido porque casi no me enfermo, pero hay otros, especialmente de hospitales públicos, que te hacen sentir como si te estuvieran dando limosna, o si odiaran su trabajo, y si esto fuera así, entonces sería mejor que se dedicaran a otra cosa.
Mañana iremos a visitar al pediatra de mi hijo, y Dante sabe que le preguntará si tiene novia. Nos dirá que no le demos el antibiótico y nos explicará con calma qué tiene mi hijo, y saldremos felices, y se me quitará el dolor de estómago que me empezó con la llamada de Dante...

Comentarios

Unknown ha dicho que…
Ojo que así empezó un tipo que luego ni podía ir a la playa, es lamentable.
Cuando paso ese tipo de exposiciones al sol era común la temperatura, "¡¡pero pos sabe!!"
Ana Lazcano ha dicho que…
Hola Ceci, has expuesto el sentir que muchos tenemos con respecto a los servicios médicos públicos, lo que nos lleva a la tristeza, a la frustración, al enojo y la impotencia al enfrentarnos a ese mundito, sin importar qué es un servicio por el qué quincena tras quincena pagamos. En fin, es bueno saber (a través de facebook) qué tu niño está mejor, saludos.
Ana Lazcano ha dicho que…
Hola Ceci, has expuesto el sentir que muchos tenemos con respecto a los servicios médicos públicos, lo que nos lleva de la tristeza a la frustración, el enojo y la impotencia al enfrentarnos a ese mundito, sin importar qué es un servicio por el qué quincena tras quincena pagamos. En fin, es bueno saber (a través de facebook) qué tu niño está mejor, saludos.

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