martes, 23 de septiembre de 2014

Después de un huracán


Después del huracán, viene la calma. Debo confesar que estuve feliz por varias razones:
1.-Me desentoxiqué de los ratos ociosos del internet. Es necesario, lo uso para trabajar y todo, pero estaba demasiado pegada a la pantalla.
2.-Mi hijo volvió a ser un chico de barrio sudoroso correteando con armas de plástico y haciendo guaridas con sus amigos en vez de estar pegado a una pantalla (pc, xbox, tablet)
3.-Mi madre y hermano vinieron a casa varios días, y la pasamos bien.

Pero si pensaban que después de la ausencia cambiaría por alguien más relajado, oh, grave error, he vuelto. Tuve oportunidad de ver dos películas sobre alimentación. Hoy les recomendaré el documental "FAT, SICK AND NEARLY DEAD" ("Gordo, enfermo y casi muerto"). 
He notado que algunas personas creen que los hábitos saludables se forman a través de décadas de repetición y de grandes sacrificios. Que un estilo de vida sano está destinado para cierto tipo de personas, que tal vez nazcan con el gen del "hippismo" "hipsterismo" "abrazaarbolismo" o algo así. Jamás imaginan que cualquiera, CUALQUIERA, a cualquier edad, podría, si quisiera, cambiar su vida a través de una simple decisión. ¿Y qué pasa cuando alguien lo hace? no cambia sólo su cuerpo, cambia su forma de sentirse, y se siente tan bien, que quiere que todo el mundo se sienta igual, y a veces, muchas veces, resultamos molestos, y pareciéramos autoritarios o necios, pero -hablo por mí- es con la mejor intención. 
Me cuento entre las pruebas vivientes de eso. Hasta hace dos meses la chatarra (carnívora primero, vegetariana después) dominaban mi mente y mi paladar, y aunque me falta mucho para llegar a donde quiero, estoy en el camino, y nunca me había sentido tan sana y feliz como a mis 35.

Fat, sick and nearly dead es la historia real de Joe, un tipo como tú, o como yo, que se cansa de estar enfermo y decide probar algo distinto, sin saber las maravillosas consecuencias que tendrían su vida y la de otros. Yo no imaginaba el giro que toma la película de la mitad en adelante.
Te invito a verla como te recomendaría una película en el cine. Prepárate unos pepinos con chile o un plato de piña o sandía, dile a tu esposo/novia/amigo/hijos que se echen contigo en el sillón, y disfrútenla. 

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