martes, 1 de junio de 2010

Cuento corto

Este era un gato con los pies de trapo y los ojos como los de mi abuela, azules plomizos, casi grises, que le daban un toque de misterio cuando daba vueltas por la plaza, con otras jóvenes, despertando pasiones entre los caballeros que las pretendían. Pero mi abuela no era fácil de conquistar, porque se sabía encantadora. Buscaba su príncipe azul, y estaba segura de que sabría identificarlo cuando lo tuviera enfrente. Por eso mi abuelo, aquel que de joven era mucho más alto que hoy, no necesitó hacer demasiado para ganar su cariño. Se paró frente a ella y sonriendo apenado le ofreció un ramo de margaritas. Ella lo aceptó y se enamoró al instante, al notar que llevaba la camisa al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?

1 comentario:

winky dijo...

Ceci, te envie una invitacion para q vieras lo q subi, aver si t gustaba jeje weno pues, espero q lo mires.

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