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¿Porqué? ¿Para qué?


¿Porque perder el tiempo haciendo cosas que podemos encontrar en tiendas? ¿Para qué guardar objetos inservibles, si podemos reemplazarlos por nuevos?
Después de escribir, crear accesorios con material de desecho es lo que más me provoca emoción y satisfacción. Ver cómo, a partir de algo simple y cotidiano, se puede crear un objeto útil y bonito, utilizando las manos y el ingenio, el sentido personal de estética y los gustos propios.
No me clasifico como artesana por el simple hecho de que no trabajo en serie sino con pequeñas colecciones en algunos casos, y con piezas únicas en otros, dependiendo de mi humor, los materiales que tenga y las ideas que agarro de diferentes sitios web.
El chiste del reúso es tratar de evitar lo más posible el gasto de dinero. Modificar el sentido de la "manualidad" o la artesanía, en la que se trabaja con materiales comprados, por un trabajo en el que uno mismo elabore las piezas que se van a pegar, engarzar, tejer, etc. Obviamente, cuando hablo sobre elaborar las piezas me refiero a eso, a las piezas, y no a la materia prima, como el aluminio, el plástico o el papel.
Pero, ¿para qué romper con la cadena del consumo? ¿No sería mejor contribuir a la dinámica de producir-vender-comprar? El mundo funciona así, y por desgracia en muchos casos es inútil siquiera plantearse la idea de ser económicamente autosuficientes, pero me parece importarte romper con la estúpida idea televisiva de que eres lo que puedes comprar. ¿Y qué tal que no puedes comprar porque no te alcanza? ¿O si lo que te alcanza no es lo que realmente deseas? Otra idea tonta, y estrechamente ligada a la anterior es que la mayoría de las cosas son desechables, e inservibles para cualquier otro uso que no sea el original. 
Esto me lleva a otra de las razones por las que vale la pena este callo en mi dedo gordo: ¿a dónde va a parar todo aquello que ya no sirve? A la basura. Uno tira al bote o la bolsa, y se olvida. No nos imaginamos que esa bolsa parará en un montón de miles y miles de bolsas de basura. 
La mayoría de los objetos que tiramos están hechos con materiales resistentes y vistosos: aluminio, plásticos, papel metalizado, telas. Casi todo lavable, y que, una vez que se vacía y limpia, puede servir para ser cortado, cosido, tejido, etc. En internet hay muchísimos sitios de los que se puede tomar ejemplos, aún cuando no se es muy diestro en las cuestiones manuales. Así me pasó a mí: una vez que tuve mi primera pieza me he obsesionado. Las basurillas son mi vida. 

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