de porqué me hice vegetariana

viernes, 4 de abril de 2008

La ReRe

Una pechuga rellena o una hamburguesa, hace un año y dos meses, habrían sido suficientes para hacerme inmensamente feliz. Pero durante el carnaval (la fiesta de la carne!!) decidí no comer más animales. No puedo decir con exactitud qué fue lo que me llevó a tomar esa decisión, pero lo que me animó a dar el paso fue haber platicado con mi buen amigo Ángel Cu, vegetariano, que me hizo ver que no era difícil, y sin duda él es un ejemplo a seguir por muchas cualidades que tiene. Antes de eso ya me cuestionaba sobre la ética alimenticia, cuando escuchaba que alguien se horrorizaba de que en otros lugares comieran ratas o gatos. Yo pensaba, ¿cuál es la diferencia entre un gato y una vaca, o un cerdo? Que el gato es mascota... ¿y que no hay personas que tienen cerdos o pollos o conejos como mascotas? ¿que las vacas no son sagradas en la India? Pues en pleno carnaval dejé de entrarle a todo lo que tuviera ojos, y a comer lo demás, incluidos huevos, queso y crema, leche no, asco. ¿Y qué paso? que engordé casi 10 kilitos. Horrible, lo sé. Pero tenía qué pasar, uno, como "omnívoro" está acostumbrado a comer, por comer. A tener siempre lo mismo en la alacena y en el refri, a improvisar los menús. Entonces me harté de pastas cremositas, arroz frito, quesadillas, megabaguettes de quesos y además, gozando de las deliciosas porquerías del mercado: sabritas, gansitos, soda, pasteles, etc.
A pesar de los muchos kilos extra, jamás me había sentido mejor físicamente. Mis alergias disminuyeron en un 80%; adiós estreñimiento; mi colitis y gastritis desaparecieron; sólo tuve una gripa en todo un año; mi cabello está más saludable (resistió el haberme deshecho las rastas y quedó mejor que antes!). Pero hace dos semanas mi báscula dijo Stop, por piedad. El espejo dijo: escucha a la báscula, no la chingues. Entonces me armé de revistas de comida vegetariana, saqué un cálculo de necesidades calóricas, y a volverme vegetariana de verdad. Es magnífico. Estoy aprendiendo a comer de forma consciente, a alimentarme, a buscar en la comida lo que mi cuerpo necesita, y a disfrutar de alimentos que jamás creí que comería, como el tofu o la berenjena. Ya voy bajando el peso, lento, pero de manera saludable, sin pasar hambres.
La dieta vegetariana es cara, si contemplamos los sustitutos de carne (las hamburguesas de Gardenburguer y las salchichas Boca son muy ricas!), la leche de almendras, la pita y algunas frutas como los arándanos, pero si hago cuentas de lo que gastaba a diario en cochinadas, salgo ganando por mucho.
Pero hay otra cosa. Tengo una perrucha, la ReRe y una coneja desmadrosa. ¿Crees que podría comer un animal? sé que el queso y a crema también provienen del sufrimiento de muchas vacas, y que los huevos tienen cuanta cochinada y que las gallinas ponedoras no duermen nunca en su corta vida, pero todavía no es el momento de dejarlos. Todo a su tiempo. Seguro valdrá la pena.

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