Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como yo y mi conciencia

Menos cosas, más espacio.

Creo que una vez que empecé a simplificar mi vida quedándome con la menor cantidad de cosas posible, no pude parar. Y es que no dejo de notar todos los beneficios de tener pocas cosas: puedo limpiar en muy poco tiempo, porque no hay que acomodar mucho, y cada cosa tiene su lugar.  Las superficies están más despejadas, y eso, además de facilitar la limpieza, da una sensación visual de que la casa está limpia, aunque tenga un poco de polvillo por aquí y allá. Ahora, con la cuarentena, he tenido que acomodarme un poco mejor, ya que mi escuela no paró porque es en línea, y quería sentirme cómoda y relajada en mi espacio de estudio. Así era mi tocador hace unos tres años: Tenía muchas cosas, y me gustaba tenerlas todas a mano. Puede parecer que en realidad son pocas cosas, pero era sólo lo que tenía sobre el tocador! Había más cosas en cajones, en el baño: aceites, cremas, accesorios para el cabello, maquillaje. Cosas que no usaba NUNCA y algunas que ni siquiera record...

Minimalismo y ropa

A veces, el miedo al vacío representa nuestro interior, y se refleja en todo a nuestro alrededor.  Yo era la persona más acumuladora que te puedas imaginar. Pero tiene una explicación simple: por mucho tiempo tuve muy poco dinero. Y cuando tenía algo de dinero, compraba la mayor cantidad de cosas que podía. No importaba si me gustaban, no importaba si las necesitaba: si estaban baratas, las compraba. Y si alguien desocupaba algo y me lo regalaba, a mí me servía, porque, ya sabes, podía necesitarlo en cualquier momento.  Así, mi casa se empezó a llenar de cosas de todo tipo (después hablaré específicamente de cada tipo de cosas), y uno de estos, era la ropa. Mi pobreza se juntó con el sobrepeso, y la incomodidad que eso me provocaba. Siempre he sido fan de comprar mi ropa de segunda, por lo que compraba lo que veía, y lo que me quedaba (ojo: lo que me quedaba, no lo que me lucía bien).  También me regalaban mucha ropa usada, que yo agradecía con el alma. Al f...

Un año sin ropa nueva

La gente que me conoce sabe que soy muy tacaña para gastar en ropa, pero que, obviamente, me gusta tener ropa. Así que el título del post es un post engañoso, porque en efecto, no he comprado ropa nueva, pero estreno ropa cada mes o dos meses. ¿Cómo? Comprando todo de segunda mano. Llevo un año sin comprar nada nuevo excepto ropa interior (obviamente), y calzado. A muchas personas esto les parece demasiado tacaño, sucio o hasta humillante, pero a mí me encanta, por las siguientes razones: 1. Odio la ropa de moda. Hace mucho tiempo que no me gusta la ropa de boutiques, por el simple hecho de que todo mundo la compra y siento que para donde volteo veo a la misma persona una y otra vez. 2. La ropa es carísima. Un pantalón Levis,  $800.00, en serio? No estoy dispuesta a pagarlos, simplemente no. 3. No me gustan mucho las tiendas ni los vestidores, ni los vendedores que se te quedan viendo. 4. La industria de la ropa contamina muchísimo y es mejor tener poca ropa, reutili...

Recuento del 2017

Como en los últimos años, me gusta hacer un recuento de las cosas que de alguna manera marcaron mi vida, para bien o para mal, sin otro objetivo que el hecho de dejar una huella que no se borre en mi mala, qué digo mala, pésima, memoria. El 2017 fue un año muy loco. No fue malo, sino complicado, con muchas sacudidas, pero, sin duda, con muchas oportunidades para demostrarnos que somos hombres, no payasos. Me atrevo a decir que fue el año en el que he hecho más cambios importantes, para bien, creo yo, y que en este 2018 espero reforzar y mejorar, porque si de algo estoy segura, es que siempre, SIEMPRE, se puede mejorar. Les deseo lo mejor este año y toda la vida. Va el recuento: 1.-Mi ingrediente/alimento favorito: creo que la piña asada volvió a tener la supremacía. Sola o en tacos, la amo. 2.-La epifanía: después de una larga enfermedad del Bernardo, y de ver varios documentales, decidí dejarme de niñerías y hacerme vegana de una buena vez. 3.-El mejor regalo: sin que ...

Mi reino por una cocacola?

Las adicciones son algo serio. Sí, involucran fuerza de voluntad y todo, pero cuando se incrustan en lo más profundo del ser la voluntad parece que no es suficiente. Cuando el cuerpo pide algo, la voluntad se vuelve frágil.  El año pasado no teníamos aire acondicionado en mi trabajo, y por las tardes, con un calor de más de 40° el verano era soportable sólo con una cocacola o una pepsi kick diaria, y mi adicción se hizo muy fuerte.  De un tiempo para acá no estoy tomando refrescos, a menos que sea lo único para beber o en ocasiones especiales como fiestas (o el cine, jeje), pero hoy tenía una migraña de esas que me golpean hasta la nuca y el estómago se me revuelve. Tuve que pasar al súper y después de agarrar una barra de pan, me fui directo a los refrigeradores. Busqué una lata de coca de las más pequeñitas, para no sentirme tan culpable, y me fui a la verdura por unas papas. La latita de cocacola me pesó en la conciencia. Tomé unos plátanos y la devolví.  En c...

Con la edad vienen cosas buenas

-Agradece que no te mando a la tienda a pie, En mis tiempos nos mandaban a diario. -"En mis tiempos..." Ay, mamá, sonaste como anciana. Es cierto. Cada vez me cacho a mí misma diciendo cosas como esa.  No, no soy anciana, ni me siento anciana ni pienso ni me veo como una, peeeero me siento más cerca de los 70 que de los 20. Me explico: a los 20 no me ponía crema en la cara, ni protector solar; comía lo que buenamente llegaba a mis manos; pasaba días durmiendo un mínimo de horas; mis piernas eran igual de chubbies pero no tenían celulitis; sólo ocupaba un par de tenis y un labial; no me preocupaba la política, ni la contaminación, ni ser fotografíada en un antro porque no había teléfonos con cámara. Lo que sí me preocupaba, aunque yo juraba que no era así, era el "qué dirán". Quería gustar, quería encajar, quería que me quisieran. Quería ser alguien aceptado y a la vez quería ser diferente a los demás. Me veía al espejo y me sentía orgullosa de mi pelo pixi...

Súplica de una mujer moderna

(Imagen: "Mujer pulpo", Mauricio Méndez Quiero ser buena en mi trabajo. Quiero que mi casa esté muy limpia y ordenada. Quiero hacer ejercicio a diario. Quiero tener vida social. Quiero cocinar comida nutritiva todos los días. Quiero escribir. Quiero tejer y hacer manualidades. Y después de hacerlo todo, quiero estar de buen humor. ¿Cómo se le hace?

Dulces sueños

No recuerdo si fue hace tres o cuatro años que sacamos la televisión de la recámara y decidimos sólo tener una pantalla con televisión de paga en la sala. En el cuarto del crío hay una tele que no agarra señal externa, sólo de un reproductor de DVD, en donde ve películas de vez en cuando. La decisión fue fácil: si está ahí, estará prendida. No me malentiendan, no tengo nada en contra de la tele, es más, me declaro adicta y amante. Pero sentía que la recámara me reclamaba un poco de exclusividad para el descanso y el sueño. Y miren que lo cumplo: si tengo oportunidad, me acuesto a las 9:30 de la noche y a las 6 de la mañana ya estoy arriba preparando lonches y todo eso. Hay quienes pelan los ojos cuando les digo que duermo ocho horas, me preguntan que si tengo ochenta años o que cuál es mi problema, pero la verdad es que no tengo más problema que el volverme una especie de monstruo gritón y malhumorado si no duermo lo suficiente. Pero dejé la tele y lo cambié por el teléfono, ...

Recuento del 2014

Me encanta la Navidad. Bueno, los días previos a ella: salir de vacaciones, las compras, envolver regalos, la emoción... pero recibir el año nuevo no me gusta tanto, la nostalgia, la melancolía, no soy buena enfrentando esas cosas emotivas. El reto de los años nuevos, para mí, siempre es escribir la fecha correctamente y no seguir escribiendo el año que ya terminó.  Esta vez estoy decidida a disfrutar la cena de nochevieja y empezaré con la celebración desde hoy, haciendo un recuento del año que está a punto de acabar.  1.-Mi película favorita: Donnie Darko. 2.-Mi libro favorito que en realidad son dos: Los mejores relatos  de Roald Dahl  (para adultos )   , y Ciudad Equis , de Juan Carlos Quezadas. 3.-Mi producto maravilloso descubierto: el aceite de coco. Dejé de usar cremas en la cara gracias a este delicioso descubrimiento. 4.-El ingrediente: granada, exquisita, jugosa, colorida pasional granada. 5.-Mi viaje favorito (a demás de las vacaci...

#YaMeCansé

Aún cuando existe la desconfianza de que con México colapsando USA quiera "ayudarnos", es importante que en todo el mundo se conozca lo que estamos viviendo. A ti, que visitas mi blog, te pido que veas este video y lo compartas.  Vivo en una ciudad llamada "La Paz", que le hacía honor a su nombre: un lugar pequeño, con playas hermosas, en donde las personas podían caminar de noche y dormir con las ventanas abiertas, sin miedo. Una ciudad en la que los asesinatos eran esporádicos y causados por triángulos amorosos y riñas por alcohol. De tres meses a la fecha han ejecutado a más de 50 personas, hay balaceras a cualquier hora del día, y nuestra vida empieza a cambiar.  El día que tuve que explicarle a mi hijo que en caso de balacera tenía que tirarse al piso y cubrirse la cabeza se me rompió el corazón, pero aun con miedo, no pierdo la esperanza de que estamos a tiempo de rescatar nuestro espíritu, antes de que nos acostumbremos a ver la violencia como algo nat...

¿Por qué vegana?

Este video responde a la gran pregunta que me hacen muy seguido. ¿Por qué eres vegana?

Animales o comida

¿Quién soy yo, o qué autoridad tengo para decidir qué animales son dignos de ser amados y cuáles deben morir para satisfacer mis antojos? ¿Quién, para ver a unos animales como miembros de la familia, y a otros como objetos, como "recursos naturales" al servicio del ser humano voraz?

lo que es mío me toca y lo tomo

No soy nadie para intentar aleccionar o influir en los otros. No tengo la verdad, ni siquiera a medias, ni la experiencia de vida mínima como para aconsejar a nadie. Pero igual tengo mi blog y opino, porque es el medio que tengo a la mano.  Amo mi país, amo mi estado y mi ciudad. Amo profundamente mis círculo social y a mi familia, con sus costumbres y tradiciones, con la disciplina militar inculcada por mi abuelo que nos llevaba caminando a la playa tempranito " a nadar un rato" y de regreso. Me gustan las tradiciones paceñas como sentarse en las banquetas a platicar, o las carnes asadas, aunque soy vegana. Sin embargo, creo que hay algo que nos falta: conciencia.  Darnos cuenta de que las cosas están de una manera por inercia, por un sistema que evidentemente no funciona, y porque lo permitimos. Porque no somos libres, siempre estamos amarrados a algo: el dinero, el trabajo, las apariencias, la religión. y me atrevo a decir que todos estamos atados al menos a alguna de las...

Aprender

Sí, lo sé, sigo atravesando una etapa reflexiva que quizás se deba a que ya está próximo mi cumpleaños 32. Pensando, me di cuenta de que hay muchas cosas que uno no comprende cuando es niño o adolescente, pero de adulto cae el veinte y es entonces, sobre todo cuando somos padres, que decimos Ahora entiendo... Dante es pequeño pero ya entró en la edad en la que ya no es sólo cuidar a los hijos, sino educarlos, enseñarles a vivir y ser buenas personas. Algo me ha quedado claro desde que mi hijo entró al preescolar: no quiero un niño excelente, no me interesa que hable 3 idiomas o que sepa las capitales de memoria; no me interesa tampoco, que sea el mejor deportista para poder presumir sus medallas con las visitas; no quiero siquiera un niño tan educado que salude de beso a todas las conocidas de manera voluntaria y espontánea. Sólo quiero un hijo feliz, capaz de disfrutar los logros y recibir con responsabilidad los fracasos, un niño que sea capaz de sentir empatía por los demás, sin que...

Cosas de la madurez

Quiero escribir tantas cosas y nada me sale hoy. Supongo que es normal. Mi cerebro no está bloqueado, está, digamos, atascado con tanta cosa que me ocupa. Estoy creciendo y la vida me cambia y me convierto en adulta de a de veras. Trabajar en la oficina, cocinar, limpiar, tejer por pedido, escribir, preparar talleres, el trabajo en el colectivo, ser mamá y a veces una buena esposa. Cada cosa sin descuidar las otras. Es agotador. Realmente agotador. Pero no queda más que el trabajo. Y no sólo porque algunas de esas cosas significan una entrada extra con la que me puedo comprar cosas que me sirven para hacer las cosas que me gustan, sino por eso mismo: porque todo lo anterior me gusta. Tener la casa en orden, un chamaco feliz, un grupo de amigos cultureros que igual sacrifican su tiempo libre en chamba sin paga, dar talleres... Ya no tengo tiempo de tirar la hueva como antes, pero tampoco tengo ganas de hacerlo. En fin, creo que son cosas de la edad. Nada más falta que se me empiecen a ...

¿Dónde lo pongo, señor?

¿ Qué se hace con una novela que no gana concursos  porque no tiene buen nivel, pero que aún así te gusta, pero que ya no tienes ganas de tallerear ni pulir? Se tira a la papelera, supongo... 

Mis días de San Valentín

He pasado tantos, y todos tan distintos... tengo recuerdos de San Valentín de acuerdo a las etapas de mi vida: -En la primaria, comprando cajitas de chocolates baratos en forma de corazón, para "el amigo secreto" -Dando y recibiendo cartitas y dibujos tipo: "dos ositos en la nieve no se pueden resbalar, dos amigos que se quieren no se pueden olvidar", con un corazón cruzado por una flecha y gotitas de sangre cayendo en una copa (¿WTF?) -Mi madre me regalaba tarjetas con corazones. -Tratando todo el tiempo de sacarle la vuelta a los odiosos intercambios de regalos del grupo. -En la secundaria, en las tardeadas del Extasis o el Okey viendo como los niños que me gustaban bailaban baladas con otras niñas. Tomando, uno tras otro, vasos de soda. -En la prepa, oyendo los especiales de Superestéreo, donde pasaban puras baladas, llorando a moco tendido con cada canción. Siempre he sido cursi. -Alguna vez tuve novio en esas fechas, alguna vez recibí algún peluche, pero por l...

Diferencias entre vegetariano y vegano

"huevos revueltos" receta abajo Hace poco puse en el facebook que aunque no soy vegana, dejé de ser ovolactovegetariana y me he convertido en vegetariana a secas, y alguien me preguntó si no era lo mismo que vegana. Explico la diferencia: Vegetariano es quien no come alimentos de origen animal: carnes, aves, pescados ni mariscos, huevo, leche ni queso. Vegana es la persona que además de llevar una dieta 100% vegetariana NO CONSUME NI UTILIZA NINGÚN PRODUCTO DE ORIGEN ANIMAL. Entiéndase por eso: miel, gelatina, lana, seda, cuero, suplementos alimenticios que provengan de animales. Tampoco consume ningún producto que conlleve directamente sufrimiento animal: medicamentos, cosméticos o cualquier otro tipo que hayan sido probados en animales. A mí me falta para llegar al estilo de vida vegano, pero por lo pronto cambié mi menú. Que qué voy a comer ahora??? Ejemplos: Hoy desayuné sandwich de tocino vegetal, sin mayonesa pero con mucha mostaza, espinaca y tomate. Comí "hue...

Belleza occidental, mis calzones. Parte 1.

Me siento inspirada comiendo mi segundo plato de pasta con espinacas y veggie alitas búfalo, y me inspiré porque sé que no debí servirme un segundo plato. Si alguien ha visto la serie de "Una diva cambiando de cuerpo", entenderá perfecto de lo que voy a hablar: como te ven te tratan. Sómos lo que comemos, somos lo que consumimos, pero sobre todo: somos lo que aparentamos, o por lo menos, socialmente, así es.  No es mi afán hacer un estudio antropológico o sociológico de la idea de belleza occidental, ni de cuestiones estéticas, simplemente me parece que vivimos en una sociedad injusta, cruel, discriminadora y terriblemente hipócrita. Manejamos un doble discurso: por un lado predicamos que "lo importante es lo de adentro", y que todos somos iguales, pero por otro lado rechazamos, menospreciamos. En un país en el que el 70% de la población presenta sobrepeso, seguimos conservando el ideal de la belleza delgada. La cifra es alarmante porque refleja que comemos basura,...

Despedida

Te digo adiós. Después de tanto tiempo juntos. Te digo adiós. No ha sido fácil. Sabes que ya es costumbre, y que yo soy un animal de costumbres.  Antes de tomar esta decisión, tuve que pensarlo muy bien. Lo he intentado antes, y no puedo asegurar que esta vez será definitivo, pero lo intentaré con todas mis fuerzas, porque aunque me sigues gustando igual, es por demás, debo dejarte, porque me haces mucho mal y me cuestas demasiado. No voy a ser hipócrita: sé que nos encontraremos en alguna fiesta y no podré resistirme a ti, y cómo hacerlo, si en mis labios y en mi mente llevo siempre tu sabor, pero será sólo por un rato. No te llevaré más a casa. No me acompañarás a ningún lugar. No más. Y sábete que no sólo me alejaré de ti, sino que evitaré a todos los de tu tipo. Te digo adiós, y sé que hago lo mejor.