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Mostrando las entradas etiquetadas como las personas de mi vida

Recuento del 2018

Ya se me hizo tradición publicar algunas cosas que me quedaron frescas en la memoria, ya sea por dolorosas, felices o impactantes. Me parece una buena manera de darme cuenta de que en general, son muchas más las cosas buenas que las malas. Así que aquí el recuento: 1.Aprendizaje: iniciando el año, un conflicto me hizo aprender a la mala que más vale desconfiar un poquito que pecar de bruta. 2.Ingrediente: este año no es uno favorito, sino uno nuevo para mí: el aguacate. Todavía no soy de las que comen una tortilla con aguacate y sal, pero en pico de gallo o guacamole ya lo pude comer. 3.Viaje: el Hell and Heaven con mis muchachos fue muy chido! 4.La sorpresa: un desmadre en los ovarios que terminó en una operación de la que salí muy bien librada, por fortuna.  5.La alegría: un 1 de julio muy feliz. 6.Felicidad: un cambio de lugar de trabajo. 7.La lección: la mala vibra es contagiosa, enferma el cuerpo, el alma y la mente, y más vale salir huyendo que enfermar y c...

Familia vegana

Hace más de diez años decidí dejar de comer animales, y adopté una dieta ovolactovegetariana flexible, en la que, además de comer cuanta chuchería se me atravesaba, comía, esporádicamente, camarones. El huevo y el queso eran parte importante de mi dieta, porque amaba el sabor, pero, sobre todo, por comodidad. Me explicaré a manera de justificación: En mi casa no existen los roles de género  sino la asignación de tareas (de eso hablaré en otro post), pero la comida es una tarea que nos repartimos mi esposo y yo desde el primer día. En estos últimos años, por cuestiones de horarios -tengo horario quebrado, así que salgo más temprano que mi esposo- yo he tomado el menú como mi responsabilidad. Yo preparo el desayuno-lunch del crío y la comida entre semana. Las cenas se las prepara cada uno y el fin de semana cocina el que tenga ganas. Aunque yo decidí no comer animales, nunca "invité" a mi esposo a hacer lo mismo: él respetó mi decisión y acordamos que no cocinaría ningú...

De besitos y otras cosas de esas del cariño

Ayer en el banco me tocó ver a una mamá con su pequeña, de alrededor de un año. La cargaba y en lo que la atendieron le dio como treinta besos en sus cachetitos rechonchos. Me recordó a mí con mi nene cuando era chiquillo. Pensé: "ya no le doy tantos besos.  Pero es que ya es un adolescente, a los pubertos no se les mima, sólo a los bebés", y me di cuenta de lo horrible que suena. No nos comemos a besos a nuestros seres queridos, pero damos besos de saludo a personas que ni nos importan, porque es lo que "se usa". Yo quiero besar y abrazar a mi hijo muchas veces todo el tiempo, y quiero que me chiqueen y me den besos hasta el cansancio. Tal vez por eso el mundo está como está, porque crecemos y formalizamos las muestras de cariño.

Recuento del 2015

Cada vez soy más corta de palabras lindas. En la noche de año nuevo, al dar los abrazos, quería decirle a cada uno algo bonito, y no me salió con nadie. Quería aventarme un discurso tipo el Brindis del Bohemio pero no me salió ni una palabra, y eso que no bebí ni la champaña (tal vez eso fue lo que me faltó). Pero aún así, aquí va mi recuento del año, nomás para que no se me olviden las cosas buenas.  1.-Mi película favorita: no lo sé! creo que no vi alguna que me gustara tanto. 2.-Mi libro favorito: El intruso , de Amaranta Leyva, me lo leí en carretera, y lloré varias veces. 3.-Mi producto maravilloso descubierto, dos, en realidad: el aceite de jojoba y el agua de rosas. Mi piel jamás estuvo más fresquita. 4.-El ingrediente: piña, con chilito, o asada en tacos, fue la estrella. 5.-Mi viaje favorito: a Guerrero Negro. Tuve la oportunidad de conocer el norte del estado y ver lugares muy bonitos. 6.-Libro mío: El Fabuloso Ríver , y terminé otro libro de cuentos y te...

Recuento del 2014

Me encanta la Navidad. Bueno, los días previos a ella: salir de vacaciones, las compras, envolver regalos, la emoción... pero recibir el año nuevo no me gusta tanto, la nostalgia, la melancolía, no soy buena enfrentando esas cosas emotivas. El reto de los años nuevos, para mí, siempre es escribir la fecha correctamente y no seguir escribiendo el año que ya terminó.  Esta vez estoy decidida a disfrutar la cena de nochevieja y empezaré con la celebración desde hoy, haciendo un recuento del año que está a punto de acabar.  1.-Mi película favorita: Donnie Darko. 2.-Mi libro favorito que en realidad son dos: Los mejores relatos  de Roald Dahl  (para adultos )   , y Ciudad Equis , de Juan Carlos Quezadas. 3.-Mi producto maravilloso descubierto: el aceite de coco. Dejé de usar cremas en la cara gracias a este delicioso descubrimiento. 4.-El ingrediente: granada, exquisita, jugosa, colorida pasional granada. 5.-Mi viaje favorito (a demás de las vacaci...

10 años

Hoy cumplimos 10 años juntos. 10 años de que, sin quererlo, encontré a mi hombre ideal: que no fumara tabaco ni otras cosas, que no soliera pistear con amigotes, que tuviera algo que ver con un escenario, que fuera alto, que no buscara una ama de casa y cocinara rico. 10 años trabajando juntos, sentados juntos en el mismo escritorio o mesa. De compartir un mismo carro. Hoy, diez años después, trabajamos juntos, estamos en la misma asociación civil, en el mismo tianguis, en el mismo gimnasio a la misma hora. En diez años he aprendido que no importa cuántos besos te den, cuántas flores te regalen, cuantas cartas de amor o cuántos peluches, siempre preferiré un esposo poco efusivo, pero confiable, maduro, que está ahí para nosotros. Que no tiene que pedirme perdón cada fin de semana. Diez años sin haber roto ni una vez, sin habernos insultado nunca. Muchos días de trabajo, otros tantos de desesperanza, pero siempre, muchos más de ilusiones. Diez años desde que supi...

En el corazón

Mi abuelo fue a la segunda guerra mundial con el H. Escuadrón 201, y yo no he desperdiciado la oportunidad de contárselo a quien he podido. Muchos lo conocieron por eso, y por supuesto que siempre he sentido mucho orgullo, pero la verdad es que los recuerdos que tengo de mi abuelo, los más fuertes, no son del ejército. De hecho, a mí no me tocó verlo como militar. Los recuerdos que tengo de él son más familiares: mi abuelo, en su taller, reparando televisiones, rodeado de ellas.  Ahí estaba, sentado en un banco café y yo, por ahí jugando con un flyback como estetoscopio, o condensadores como accesorios de barbies. Recuerdo el sonido que hacía el cautín caliente al contacto con la esponja mojada, y el ruido blanco de los aparatos prendidos; los espejos que usaba para ver las pantallas, la lupa, el alambre de soldadura que yo cortaba con los dientes; yo, metida entre las patas de un banco de madera, viéndolo armar y desarmar... No necesitaba un tatuaje para tenerlo presente, p...

Hijos, padres y mi libro favorito

Cuando uno es niño vive y lo que pasa alrededor es accesorio. Uno no piensa las consecuencias ni las causas de lo que pasa. No pensamos: qué bien que mi padre me discipline, o qué buena mi mamá por enseñarme lo que me enseña. Es cuando crecemos que nos damos cuenta de que lo que nos dieron de niños es lo que tenemos de adultos.  Ayer fui a la biblioteca infantil de la unidad cultural, y me puse a buscar libros que yo leía cuando era chica. El sistema (poco eficiente) de actualización de libros me hizo pensar que todavía estarían allí. Y efectivamente: encontré mi libro favorito, en la misma edición que lo leí cuando tenía unos seis o siete años. Se trata de un libro (de una serie de varios, no me fijé cuántos) que se leen con la ayuda de un dado, porque tiene opciones para ir llevando la historia. Recordaba perfectamente muchos recuadros, con el dibujo y el texto, y me llené de nostalgia: mi madre me llevaba a las bibliotecas cuando era niña. Claro, en los patios de la ...

Mandiles?

Cuando era una mozuela y soñaba con tener hijitos y una linda casa y un marido guapo y brillante, nunca pensé en el otro lado, igualmente bello, pero cansado: limpiar la casa, cocinar, cuidar chamacos, etc. Y es que cuando se es estudiante se puede vivir reciclando pantalones y comiendo chococrispis y cocacola todos los días, pero una vez que tienes hijos, ya no se puede ser tan flexible. Por fortuna, me casé con un tipazo adiestrado en las artes hogareñas, que no espera que su esposa sea una esclava. ¡Qué bárbaro, cómo te ayuda Bernardo! Me han dicho. Si afán de quitarle el mérito a mi amado Sr. Berns, lo único que puedo decir es: No me ayuda, hace lo que le corresponde. Hoy en día, cuando hombre y mujer tienen que chutarse medio día en una oficina, las tareas de las casa también son compartidas. Yo no quiero que mi esposo "me eche la mano" en la casa, ¡quiero que sepa que también es su responsabilidad! Aunque no hacemos las mismas tareas (la lavadora es mía!!!), hem...

Aprender

Sí, lo sé, sigo atravesando una etapa reflexiva que quizás se deba a que ya está próximo mi cumpleaños 32. Pensando, me di cuenta de que hay muchas cosas que uno no comprende cuando es niño o adolescente, pero de adulto cae el veinte y es entonces, sobre todo cuando somos padres, que decimos Ahora entiendo... Dante es pequeño pero ya entró en la edad en la que ya no es sólo cuidar a los hijos, sino educarlos, enseñarles a vivir y ser buenas personas. Algo me ha quedado claro desde que mi hijo entró al preescolar: no quiero un niño excelente, no me interesa que hable 3 idiomas o que sepa las capitales de memoria; no me interesa tampoco, que sea el mejor deportista para poder presumir sus medallas con las visitas; no quiero siquiera un niño tan educado que salude de beso a todas las conocidas de manera voluntaria y espontánea. Sólo quiero un hijo feliz, capaz de disfrutar los logros y recibir con responsabilidad los fracasos, un niño que sea capaz de sentir empatía por los demás, sin que...

Cosas de la madurez

Quiero escribir tantas cosas y nada me sale hoy. Supongo que es normal. Mi cerebro no está bloqueado, está, digamos, atascado con tanta cosa que me ocupa. Estoy creciendo y la vida me cambia y me convierto en adulta de a de veras. Trabajar en la oficina, cocinar, limpiar, tejer por pedido, escribir, preparar talleres, el trabajo en el colectivo, ser mamá y a veces una buena esposa. Cada cosa sin descuidar las otras. Es agotador. Realmente agotador. Pero no queda más que el trabajo. Y no sólo porque algunas de esas cosas significan una entrada extra con la que me puedo comprar cosas que me sirven para hacer las cosas que me gustan, sino por eso mismo: porque todo lo anterior me gusta. Tener la casa en orden, un chamaco feliz, un grupo de amigos cultureros que igual sacrifican su tiempo libre en chamba sin paga, dar talleres... Ya no tengo tiempo de tirar la hueva como antes, pero tampoco tengo ganas de hacerlo. En fin, creo que son cosas de la edad. Nada más falta que se me empiecen a ...

La mamá y el bebé

Me hice una prueba de embarazo en el baño de la oficina, y saliendo le dije a Bernardo, que sí, que íbamos a tener un bebé. No lloré, ni me asusté, ni (debo aceptarlo) me puse loca de alegría. Pasé el embarazo llorando con un novio al que no conocía bien, y triste porque no tenía dinero para comprarme ropa de maternidad. Cuando Dante nació alguien olvidó decirle que esa persona que tenía al lado no era una máquina de dar leche y me convertí en una vaca cuyo becerro no soltaba ni un momento. Yo renegaba y me quejaba porque no podía dar un paso sin que el crío llorara y quisiera comer. Pero un buen día, ese pequeño empezó a carcajearse y a imitar la mímica de las canciones tontas que yo le cantaba con sus manitas, aprendió a hablar muy pronto, y todo se volvió muy sencillo. Cualquier problema lo podía solucionar hablando con él, porque tenía una capacidad de comprensión sorprendente. Por cuestiones de trabajo tuvo que ir con nosotros a todos lados, y aún siendo un bebé cooperó como un ca...

Iron woman

Esta es la historia de una mujer que a los 18 años quedó embarazada, y a los 5 meses de tener a su hija, quedó huérfana de madre. Tuvo que trabajar y aunque intentó hacer una carrera, no pudo, aunque era muy inteligente y le echaba ganas. Aún así,  fue una mamá cariñosa, divertida, y llena de una energía inexplicable. quince años después, al final de un corto matrimonio complicado volvió a quedar embarazada. Si en el primer embarazo la edad era prematura, para el segundo, se sentía demasiado mayor, aunque no lo era. Y tuvo a su bebé y todo fue mucho más difícil porque lo que no te preocupa a los 19 años, a los 30 te aterra. Porque tenía que trabajar todo el día para poder mantener a sus dos hijos y porque sentía que aún le faltaban cosas por hacer. Así que ya siendo una joven abuela, decidió que entraría a la escuela por las mañanas, trabajaría en las tardes y los sábados, y las noches y los domingos los dedicaría a hacer tareas, limpiar la casa, lavar ropa y pasar tiempo con su hi...

Un poco de confusión

-Mamá, esa guardería que abrieron es del DIF -No, hijo, no es del DIF -Sí. Ahí decía: INSTITUTO GENERAL ELECTORAL -Ah, si? -Sí, o sea, de la Secretaría de Salud, pues. (Y señaló el logo de "Vivir Mejor" en un letrero!)

Paseíllos de puente

Hoy, primer día de este glorioso puente, amanecimos optimistas y alegres, y decidimos ir a la playa. Descubrí, con tristeza, lo siguiente: 1.- Tenemos pésima suerte, o algo está pasando en las playas: aguamalas. Es la cuarta vez que intentamos pasar un día en la playa, y no podemos, porque nos atacan las aguamalas. Nos dimos otra oportunidad, y emigramos a una playa más lejana. 2.- Hay como cuatro campos de golf nuevos, cerca de las casas de los ricos y de un hotel muy nice. Pasto en el desierto. Lindos se veían los chorros de agua regando el pasto para que los ricos vayan a desestresarse. 3.- La playa a la que llegamos finalmente estaba asquerosa. La gente, en serio, tiene caca en la cabeza, o yo no sé. Basura por todos lados. Y sí, también nos picaron las aguamalas. Misión abortada. 4.-Nuestro carro no sirve. En la primera cuesta empezó a tartamudear, y de regreso llegó por obra de nuestros rezos, de seguro. Una vez en casa, vomitó todo el aceite. Pobrecito... Cosas lindas: E...

Dantito hijo mío

Hablando de artes marciales -Ya me aprendí un golpe que se llama "la garra de la cobra" -Hijo, las cobras no tienen garras... Apenado -bueno, pues: "el aguijón de la cobra"

Julio y su clima loco loco

No me gusta dejar de postear, pero por lo general evito escribir sin tener un tema, aunque sea algo sin mucha importancia. Pero en estos días me he mantenido ocupada en no sé qué cosas, y no he tenido tiempo de dedicarle a mi grifo el tiempo que se merece. La semana pasada cumplí 31 años. La verdad me siento como de 21, pero sin ganas de antrear, con muchos más kilos y con la necesidad de dormir ocho horas diarias. Me choca cumplir entre semana porque no se puede festejar a gusto, aunque la verdad, el dinero tampoco me permite darme esos lujos. Mañana cumple años mi pequeño Dantinho. 7. Tan pronto. A segundo año. Tan pronto. Es tan inteligente como un muchacho de 20 y tan rebelde como un chico de 16. Cada día me sorprende más: su gusto desmedido por los monstruos: vampiros, hombres lobo, zombies; su brillante memoria auditiva, capaz de reconocer una canción en las primeras notas, o la voz de los actores de doblaje en diferentes películas; su esfuerzo por perder el miedo a ser golpeado...

Niño musical

Dante está en su cuarto jugando y escuchando música desde hace como tres horas. Pasó del Soundtrack de Harry Potter a un disco de rock: AC DC, Scorpions, Iron Maiden, Ratt, Judas Priest; luego puso un disco de Cri Crí y al final, Los Patita de Perro. Gusto versátil.

No vives de ensalada

A veces me siento sola. De hecho, cuanto más rodeada estoy, más sola me siento. Me prometí desde el primer momento no intentar convencer a nadie de dejar de comer animales, y creo que lo he logrado. Ni siquiera en casa: considerando que nadie más en mi familia es vegetariano, tengo que dejar que Dante coma lo que sea, sobre todo, porque pasa mucho tiempo con  su abuela, hacemos comidas en casa, etc. Pero a veces me canso. Debo sonreír mientras el niño se come un taco de carne, y sin embargo estoy pensando: ¡No lo comas! ¡No seas parte de eso!  No juzgo a nadie por lo que come. Pero es difícil, sobre todo cuando estoy convencida de que dejar de comer animales es lo mejor para el cuerpo, para el planeta y para los animales. Hasta el día de ayer, había seguido comiendo camarones, simplemente porque me encanta su sabor y no podía dejarlos. Pero camarón es igual a pez, igual a vaca y a perro. Hoy decido dejarlo. Le digo adiós a los capeados, al mojo de ajo y en pasta. Son delicioso...

cada vez una sorpresa

Mi hijo es lo más sorprendente en mi vida. No sólo porque es mi hijo y lo amo, sino porque me ha enseñado a ser paciente y esperar. Todo tiene su tiempo, y con él, ha sido muy sencillo. Desde que nació decidí que no lo apresuraríamos, sobre todo cuando escuchábamos consejos sobre cuándo debíamos quitarle el pecho o que tenía que dormir en su cama desde la primera noche. Simplemente nos dio flojera batallar y lo dejamos ser quien decidiera el momento. Pues dejó el pecho al año y medio y durmió en nuestra cama hasta los 4 años, y aunque fue cansado y un poco engorroso, no me arrepiento. La leche materna es lo mejor para los bebés, y me parece una estupidez que digan que después de los seis meses "ya no les sirve" (¿entonces porqué los hacen tomar leche de vaca toda la vida?). El dormir con nosotros lo hizo un niño seguro y tranquilo, que dejó de mojar el pañal por las noches incluso antes que en el día, y desde que empezó a usar el baño no mojó nunca la cama.  Cuando nos cambi...