lunes, 24 de septiembre de 2018

Días de flojera

Aunque me encanta cocinar y preparar todo lo que puedo desde cero, hay días en los que, simplemente,  no quiero, no tengo ganas. Hoy, por ejemplo, es uno de ésos.
En verano, después de las lluvias,  crece el quelite, y queda mucho polvo, todo eso se va directo a mi nariz y me da alergia. Debo mencionar que en este año me ha ido bien porque me empezó cuando ya no le queda mucho a las lluvias (el año pasado empecé con los antihistamínicos desde julio).
Pues hoy he andado mocosa y con mucho sueño, y la hora de la cocinada no me animaba mucho, por lo que recurrí a la vieja confiable: pasta, y en vez de hacer salsa compré puré listo, champiñones de lata, chilorio de soya y un brócoli que ya tenía,  y listo, la comida de hoy.
Y es que no hay que autoflagelarse por fallar al juramento del zero waste y el "planta based"  y guiñarle el ojo al vegano precocinado de vez en cuando, sobre todo cuando tenemos que decidir entre cocinar algo elaborado y natural, o dormir media hora de siesta antes de volver al trabajo.

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