jueves, 1 de marzo de 2018

Raining blood o mi opinión sobre la copa menstrual


Hablar de funciones corporales es un tabú, sobre todo cuando éstas corresponden a partes pudendas, y más aún cuando involucran sangre, pero es algo natural que le pasa a la mayoría de las mujeres, y en estos tiempos ya debería ser un tema normal. Así que voy a platicarles abiertamente sobre mi manera de sobrellevar los periodos. 
*No puedo hablar de menstruación sin recordar una charla que escuché en una clínica del ISSSTE, en la que dos señoras hablaban de "asuntos femeninos" de una tercera señora, y decían: "y todo por el pecado de Eva. Y pensar que si no hubiera sido por eso viviríamos en el paraíso, una vida eterna..."
Pues, a lo que voy: antes de parir, mis periodos eran de 3 días, con un flujo moderado, pero después de ser mamá me pusieron el DIU, y mis periodos se alargaron a 7 u 8 días, con un flujo súper abundante. Tenía que usar más de 6 toallas extra largas, extra gruesas y extra incómodas, cada día. Cada vez que me paraba sentía un bajón horrible, y andaba muy incómoda todo el tiempo. Un día vi a una chica hablando de la copa menstrual en un blog, y no la consideré ni siquiera una opción porque me parecía algo incómodo y engorroso. 
Para quienes no estén familiarizados con el asunto, la copa menstrual es un objeto de silicón flexible, en forma de campana, que se introduce en la vagina y funciona recogiendo la sangre. A diferencia de un tampón, ésta no absorbe la sangre, sólo la retiene. Pasadas unas horas (entre 8 y 12, dependiendo de la abundancia), se saca, se vacía en el inodoro, se lava y se vuelve a introducir.
¿Como para qué voy a batallar, pensé, si es mucho más sencillo usar toallas? Así que no le di importancia.
Mucho tiempo después, volví a poner atención al asunto, y empecé a ver más videos, a leer más blogs, y ver cada vez a más mujeres hablando de la maravilla de la copa. Decidí probar, total, no perdía nada.
Encargué una en línea porque no encontré en las tiendas locales. La usé un par de meses, siguiendo las instrucciones, viendo tutoriales, siguiendo un montón de tips, pero notaba que era demasiado flexible y no se abría por completo una vez adentro, tenía pérdidas y tenía que usar pantiprotectores para no parecer Carrie por accidente. Encontré una marca que manejaba una copa más dura, y la encargué. Seguía teniendo pérdidas, pero mucho más leves, y tuvieron que pasar unos cinco o seis periodos para agarrarle la onda.
Tenían razón. Todas las cosas maravillosas que decían, eran ciertas. Aunque no puedo prescindir de los pantiprotectores, la cantidad de sangre que sale es mínima, y comparada con los ríos sangrientos del pasado, no es nada, así que si alguien tiene un flujo moderado seguramente no tendrá ninguna fuga. En los días ligeros la vacío en la mañana y en la noche, y en los días fuertes, también al mediodía. No es un proceso incómodo, para nada. Metes tus deditos limpios, la sacas y vacías en el inodoro, la enjuagas con agua, y va para adentro. Incluso una vez tuve que vaciarla en un baño público, y lo solucioné entrando con una botella de agua al baño y listo.
La copa dura alrededor de 5 años, y su costo es relativamente económico, sobre todo si consideramos el costo de las toallas y tampones, además de la basura que generan, y los riesgos de salud que representan al dejar residuos en nuestro cuerpo. 
Te la recomiendo mucho, en serio. Es cómoda, casi te olvidas de la regla, no estás húmeda, ni te rozas, ni nada. Libertad, maravillosa libertad.




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